lunes, 17 de marzo de 2014

#Capítulo 14

La cabaña no era lo suficientemente grande para todos así que tuvimos que dividirnos. Kyle, Mia y Leslie por un lado y Jessie, Melanie y yo por otro. A ninguna de las dos les hacía gracia compartir residencia y menos habiendo dejado claro a quién pertenecía mi corazón pero también de que me encargaría de que a Jessamine no le faltara de nada. Me habían dado de margen dos semanas para estabilizarme y recuperarme, descansar. La mayor parte del tiempo la pasé en largas sesiones de besos en mi habitación con Melanie, abrazándonos, amándonos, aprovechando cada minuto a su lado.
- Dilo otra vez - dice sonriendo abrazada a mi pecho, tumbados en mi cama. No era muy grande pero eso hacía que estuviéramos aún más juntos.
- ¿El qué? - río por lo bajo y acaricio su brazo con la punta de mis dedos.
- Sabes a lo que me refiero - cierra los ojos y se concentra en mi respiración
- Ahhh.. Claro, te refieres a que tengo que recoger las medicinas de la cabaña de Kyle... - ella me pega un puñetazo en el abdomen - o quizás te refieres a que te quiero. - me mira y me besa en los labios mordiendo mi labio inferior, llamando a la lujuria. Ya no llevaba las vendas, tan solo unas gasas tapando la herida ya cicatrizada. Ella mete la mano por debajo de la sudadera y explora mmi abdomen con sus manos e intenta subir mi pecho- Mel... Melanie - ella sigue besándome y dirige sus labios a mi cuello - Melanie para - digo cogiendo su mano y entrelazándola con la suya y con otra mano suave obligo a Melanie a que me mire - Sabes que me encantas. Sabes que es lo que más deseo... Pero no puedo permitirme otro error y Jessamine está aquí al lado...
La habitación en la que nos encontrábamos tenía dos camas, Melanie había ofrecido juntarlas pero yo me había negado. No quería cometer un error dos veces y estar tan cerca de ella era una tentación demasiado grande. Ella suspira disgustada y se levanta de la cama quitándose su camiseta pasándosela por la cabeza, dejando al descubriendo su cuerpo perfecto y casi translúcido que hacía que me diera igual todo lo que anteriormente había estado pensando. Se quita los pantalones vaqueros y trago saliva. Cierro los ojos y miro hacia otro lado mientras ella se pone el pijama.
- Buenas noches Alec - dice apagando la luz y metiéndose en su cama.
- Espera Melanie - ella enciende una lámpara y me mira. - ¿Qué quieres de mí?
- Quiero sentirme querida Alec - dice sorbiéndose las lágrimas- no quiero que, cada vez que quiera acercarme un poco más a ti me rechaces.
-¿Te sientes rechazada?
- Sí Alec, exactamente así es como me siento. Te acuestas con ella y la dejas embarazada aún habiéndome engañado y solo eres capaz de besarme. Sabes los riesgos, por eso mismo sabes las precauciones y aún así sigues rechazándome y diciendo que me quieres al mismo tiempo. No es justo - me levanto de la cama. A medida que había pasado la semana había recuperado gran parte de mis fuerzas y la herida apenas era una leve molestia. Me acerco a ella y enrollo mis dedos en su cabello.
- Una vez, estuve a punto de cometer el mismo error contigo Melanie, si no hubiera sido por Jason ahora tú serías la que estaría embarazada y no ella. Preferiría que tú fueses la madre de mis hijos, pero nunca me hubiera perdonado hacerte a ti lo que está pasando ella. Sé que suena egoísta, también injusto, pero es la verdad. Aunque por protegerte te estoy haciendo daño y eso me mata. - acerco mis labios a los suyos, de una manera más personal, más íntima, conociendo a mi compañera un poco más, explorando cada rincón de su cuerpo, destrozando todo lo que quedaba de orden en aquella pequeña habitación perdida en medio del bosque.
A la mañana siguiente me despierta el sol salir al entrar en contacto con mis ojos. Abrazo por la espalda a Melanie que tiene mi sudadera puesta. Le queda demasiado grande. Miro la mesa de noche y veo la caja abierta que me dio Kyle, sonrío y se lo agradezco para mis adentros. Le beso el hombro y voy dándole pequeños besos por el cuello y de nuevo hasta el brazo mientras ella se despereza y se vuelve hacia mi. Parece algo más feliz que la noche anterior. Soy consciente de que fue su primera vez, y espero de que no se haya arrepentido de nada.
- ¿Estás bien? - ella sonríe y pasea un dedo por mi torso desnudo dibujando cada línea de mis músculos.
- Mejor que nunca - ella sonríe - y además puedo decir que mi novio es el que mejor besa de todo el estado - sonrío. Por un momento me acuerdo de mi padre y mi madre, de como se querían y un vacío dentro de mí se abre paso encogiendo mi corazón- ¿Estás tú bien?
- Sí... solo pensaba en mi madre. - reconozco con el corazón roto. Me acordaba de mi madre cada día pero siempre parecía pasar desapercibido.
- Puedes permitirte derramar alguna lágrima por los que se las merecen de vez en cuando señor roca - me dice poniéndome una mano en el rostro - sé que has tenido que pasar mucho y tragar muchas lágrimas. Pero necesitas desahogarte. - beso sus labios y cierro los ojos. Ella me atrae hacia sí eliminando cada centímetro de espacio que había entre nosotros.
Una hora después decido que es tarde y que debo darme una ducha. No me la doy solo y me entretuve más de lo que debería. Al parecer, ducharme se había convertido en mi pasatiempo preferido. Salgo con una toalla en la cintura y el pelo alborotado mientras Melanie se aclara el cabello justo cuando Jessamine sale de su habitación con una camiseta ajustada y unas mayas negras.
- Hola Jessie ¿Cómo has dormido? - le sonrío y ella me mira con añoranza y una punzada de culpabilidad se abre paso en mi mente.
- No mucho más que tú - contesta - la próxima vez intentad hacer menos ruido si no quieres que mi hijo salga retrasado o con alguna deformación por tu culpa - frunzo el ceño, eso me duele pero no lo discuto. No había pensado en ella.
- ¿Tú hijo? - digo frunciendo el ceño m acentuadamente molesto porque se refiera así a lo que está creciendo en su interior- Jessamine, por si se te había olvidado, es nuestro hijo.
-  No, ya no Alec, tu tienes otra vida, no quieres a este niño, mi hijo no va a nacer viendo como su padre se acuesta con otra. Escuché lo que le decías anoche a Melanie, lo escuché todo. Estoy como de tres meses humanos y  ti ni te importa piensas más en tu novia y en esa estúpida guerra.
- Una simple humana como tú no va a separarme de mi hijo. - digo hablando pausadamente procurando que entendiera cada palabra que salía de mi boca- Puedes dejar que te ayude con esto o darme a mi hijo e irte para siempre. Pero no te lo vas a llevar de mi lado. Ya no me importas Jessamine, me mentiste, hubo un día en que hubiera dado mi vida por ti pero ya no. No te pido que vivas en este mundo, pero lo que llevas dentro de ti pertenece a él. Sabes que sufrirá si vive engañado - Su barriga estaba algo hinchada, esto iba en serio, se podía apreciar claramente. Su mirada era de puro odio, nunca me había mirado así pero ella sabía que no dudaría en arrebatarle a su hijo siempre que intentara alejarlo de mí.
- ¿Cómo tú? - me pregunta con desdén en su voz
Ella sigue su camino y se mete de nuevo en su habitación mientras que yo entro en la mía y me visto con un sentimiento de culpabilidad aún latente, no por lo que dije, sino por tener ganas de acabar con su vida y aquello me hacía sentir como el monstruo que era. Me cambio la gasa y me paso una camiseta verde oscuro por la cabeza de manga larga y de cuello de pico, me miro en el espejo de un pequeño tocador y mi rostro muestra signos de haber dormido poco aquella noche pero no muestra nada más, no muestra ni un solo sentimiento a pesar de tener millones rondándome la mente (dolor, felicidad, añoranza, pérdida, enfado, rencor) Escucho a alguien llamar a la puerta así que salgo de mi habitación y recorro el pasillo principal en busca de la entrada.
- ¿Quién es? - pregunto antes de abrir la puerta.
- Soy Oliver, abre la maldita puerta de una vez - durante este tiempo había estrechado lazos con mi hermano vampiro. No era que nos llevásemos bien, pero no era un mal tipo. Abro la puerta y entra atropelladamente vestido con una chaqueta de cuero negra cerrada y unos vaqueros oscuros.
- Buenos días - saludo con sarcasmo en la voz. - ¿Por qué de tan buen humor?
- El cabrón de Isaac tenía un espía entre los vampiros, no creo que sea el único, en especial entre los tuyos - Oliver mira el pequeño pasillo de la entrada algo nervioso y tengo ganas de gritarle que se esté quieto de una vez - padre se ha encargado de él y enviado de vuelta a Isaac con una sutil nota. Debemos de alarmar a los nuestros de que puede que haya traidores en nuestras filas y advertirles que todo aquel que sea descubierto recibirá un castigo sin piedad. Tras la reunión de esta tarde hemos dado aviso de que cada líder se reunirá con su especie, hay que tener la mano dura con ellos hasta que estemos completamente seguros de que estén de nuestro lado.
- ¿Y por qué no aprovechamos la ventaja y le transmitimos a los nuestros lo que nos interese que sepa Isaac? - era una idea algo descabellada, pero así podríamos hacer más bien lo que quisiéramos sin preocuparnos por Isaac. Mi hermano me mira como si le hubieran quitado la venda de los ojos.
- ¿Qué quieres decir? - me pregunta como si no acabara de pensarlo dos veces.
- Ahora que lo sabemos, es vulnerable Oliver, simplemente hay que expandir un rumor para que le llegue a él y la reunión con las distintas especies es el momento perfecto. Primero organiza una reunión urgente y avísame, comentamos qué puede ser bueno para nosotros y ponemos en marcha el plan. Pero hay q ir con cuidado, si no jugamos bien nuestras cartas, esto se puede volver en nuestra contra. - me humedezco el labio y prosigo - esto tiene que quedar entre los líderes ¿De acuerdo? Ni padre ni madre. - le tiendo la mano y él con mirada decidida me la estrecha.
- No pensaba decírselo - responde con una sonrisa.
Para cuando Melanie cruza las puertas de la cocina vestida con un pantalón de chándal, una camiseta de tirantas una chaqueta y una trenza con algunos mechones enmarcando su rostro en la mesa ya está preparado el desayuno. Tortitas, fresas, tostadas y cereales. Me sonríe desde el marco de la puerta con las mejillas sonrosadas y no soy capaz de negarle mi mejor sonrisa. Caminando hacia mí la rodeo con un brazo mientras termino con los huevos y el beicon.
- ¿Te encuentras bien? - sé que ya se lo había preguntado, pero lo cierto era que me preocupaba.
- Tranquilo grandullón, no es nada que no pueda soportar - sonríe, sé que la primera vez para algunas chicas no es del todo agradable. Beso sus labios suavemente.
- ¿Seguro? - un aire protector asoma por aquella pregunta.
- Se te quema el beicon - dice riendo- y tienes harina en la nariz - me paso una manga por la nariz. No tenía nada.
- ¿Estás segura que mentirme es una buena idea? - sonrío alzando las cejas.
- ¿Qué? Yo no he mentido. - sin darme cuenta ha metido el dedo en el bol de harina y me ha manchado la nariz con inocencia en su rostro. Alzo la cabeza y río con ganas, distrayendo su atención para, con la mano con la que no la sujetaba tirarle el cuenco entero en la cabeza. Probablemente necesitaría otra ducha. Con aire sorprendido - acabas de despertar al animal q llevo dentro - se aleja de mi y me ocupo de apagar el fuego mientras se hace con un cartón de huevos y comienza a tirármelos desde la otra punta de la cocina. Lo que empezó siendo un juego acaba con todo lo que hay en la nevera de la pequeña cabaña.