domingo, 29 de septiembre de 2013

#Capítulo 4

Supongo que mi mundo ya no es el que era, que todo ha cambiado y ni siquiera me he dado cuenta. Supongo que ya ni mi nombre es el mismo, ni mis amigos, ni tampoco mi familia. Me siento extraño.
Estoy de pie en mi habitación de la residencia y me siento débil y dolorido, apenas puedo aguantar mi propio peso. Miro a mi izquierda dónde ha aparecido un espejo que no recuerdo y tampoco el reflejo. Se ve a un chico que me observa, parece mayor, tiene los ojos hundidos y dos surcos morados le cubren los ojos. Este chico no lleva camiseta pero está lleno de vendas cubiertas de sangre y, por la zona del cuello, se ven como sobresalen unas quemaduras con muy mal aspecto. Me llevo la mano al cuello y el reflejo me imita, ambos apartamos la mano al instante. Escucho un llanto que viene desde la puerta. Es un niño pequeño. Llora por su padre ¿Se habrá perdido? Viene corriendo hacia mí pero algo lo detiene. Está a pocos centímetros de mí con sus ojos verdes llenos de lágrimas y me mira con el cabello oscuro cayéndole sobre los ojos <<-No te mueras Papá>> dice el niño antes de marcharse corriendo.
Me despierto en la cama de abajo de una de las literas empapado en sudor y con la respiración acelerada << solo ha sido un mal sueño>> pienso tranquilizándome.
Han pasado tres días desde que perdí el conocimiento y cada pocas horas me despiertan. Esta vez le toca a Kyle, mi compañero de habitación.
- ¿Cómo te llamas? - Pregunta siguiendo el protocolo.
- Alexander Ethan Mckenzie. - contesto asimilando mi nuevo apellido. Kyle sonríe y, en el poco tiempo que lo  he estado conociendo no ha parado de hacerlo. Siento que puedo confiar en él. - Nací el 31 de Diciembre de 1995,mis padres se llaman Thomas y Marie Mckenzie y mi hermano Oliver Mckenzie pero fui criado por... - se me hace un nudo en el estómago- Margaret y Anthony Stevens. Iba al instituto público y mi novia se llamaba Jessamine Boyle, mi mejor amigo se llamaba Drake Mars, mis notas eran impecables. No tenía hermanos pero nunca me importó... - Me quedo pensativo un instante y miro a Kyle a los ojos ligeramente achinados ya que su madre era de Hawaii - ¿Qué pasó cuando me fui? ¿Que historia le contasteís a mis amigos y familiares Kyle?
- Nada, es lo que hacemos siempre, no entrometernos - dice tan tranquilo mirando ala nada - pero vigilamos de cerca y,por lo que sé, creyeron que te habían raptado los que mataron a tus padres y te dan por muerto.
- Lo que no saben es que fui yo ¿No? - pregunto con un tono muy sereno para mi sorpresa.
- No, no lo saben - dice Kyle y, al momento sonríe - bueno a lo mejor así le ponen tu nombre a una calle, mira el lado positivo.
- Kyle, ¿Qué pasaría si quisiera ir a verles? ¿Solo para decirles adiós?
- Pues que Isaac te dirá que ni en broma, como la primera vez que se te ocurrió - le miro sorprendido, él sonríe y se vuelve a su cama - buenas noches Mckenzie.
A la mañana siguiente me despierto con energías renovadas y con ganas de todo, decidido a convencer a Isaac y si no, no me importa demasiado, voy a ir. Salgo del baño con el cabello húmedo cayéndome sobre los ojos y empiezo a buscar mi teléfono móvil por todas partes, cajones, armarios, debajo de las camas... Nada. Lo que sí encuentro es un pequeño portátil bajo la almohada de Kyle. Servirá. Lo enciendo y espero a que arranque mientras rezo porque no haya puesto contraseña. No acierto. Me quedo pensativo delante de la pantalla sentado en el suelo y sonrío para mis adentros, a veces Kyle puede ser tan predecible... Tecleo la palabra <<contraseña>> y no puedo evitar reír para mis adentros cuando entro en el escritorio. Entro en internet y tecleo una red social que tarda un poco en cargar pero, al final, consigo entrar en mi cuenta. Estoy nervioso ¿No me estaré equivocando? Pero busco sin vacilar a Jessamine y, por suerte la encuentro en línea. Ha quitado de su foto de perfil una en la que salimos los dos en nuestra primera cita y una puñalada me cruza el corazón <<es lógico que lo hiciera, tiene que pasar página ¿No?>> digo para mis adentros, quizás ya se haya olvidado de mí. Aún así tomo aire y le hablo poniendo un simple hola. Pone que lo ha leído, pero no contesta al instante.
Jessamine: No es divertido entrar en cuentas de difuntos para gastar bromas. - piensa que es una broma y me duele ya que me encantaría contarle todo lo que ha pasado y está pasando.
Alec: Jessie no es ninguna broma necesito que me escuches.
Jessamine: Alec está muerto.
Alec: Escúchame bien, mañana, cuando salgas del instituto, ve al gran Manzano, si no estoy allí, vete, pero te garantizo que estoy bien. No puedo hablar mucho ahora mismo pero por favor, hazme caso.
Jessamine: Mas te vale ser Alec. - se desconecta, me extraña mucho que sea tan seca, a lo mejor no se cree que sea yo y, lo veo comprensible así que borro el historial y apago el portátil. Quizás la mejor forma de que Isaac no me diga que no puedo ir es no diciéndoselo. 
Me levanto del suelo y guardo el portátil bajo la almohada donde lo encontré. <<Nadie tiene por qué saberlo.>> me repito una y otra vez.
No puedo estar más tiempo en la habitación así que salgo y avanzo por un gran pasillo rodeado de puertas y desciendo por unas majestuosas escaleras de mármol blanco hasta llegar a otro más ancho que el anterior. Camino pensando en Jessamine y en el sueño, que me ha dejado algo aturdido, cuando choco con algo... Alguien. Ante mí está Jason con un rostro furioso, sin embargo yo, estoy relajado, casi adormilado y sereno.
- ¿Me dejas paso? - le digo al chico mirando el pasillo lateral por el que quiero pasar para ver a Leslie.
- ¿Te crees que - dice con su cara a pocos centímetros de la mía - porque lo hayas olvidado te exculpa de lo que hiciste, chupa sangre? - mi rostro no cambia de expresión, Nose de qué habla y, tampoco es de importancia.
- ¿Te crees que por amenazarme así me voy a acordar de lo que he echo? Por lo que veo no eres muy listo - digo tranquilamente mirándole a los ojos con las manos en los bolsillos - ¿No te apartas no? - digo al cabo de un segundo y, su mirada, me da a entender que no - Está bien... - hago como el que se vuelve para marcharse cuando en realidad, he cogido impulso para darle un puñetazo en la nariz.
Este se encoge de dolor y sangra bastante. De mi bolsillo saco un pañuelo y se lo tiro mientras que prosigo mi camino por el pasillo a la habitación de Leslie uniendo mis manos detrás de la cabeza con un bostezo.

martes, 10 de septiembre de 2013

#Capítulo 3

Abro los ojos lentamente. A penas han pasado unos minutos pero me siento desorientado confundido. Veo un grupo de personas a mi alrededor que no reconozco mientras que un hombre bajito, regordete con unas gafas demasiado grandes se abre paso entre la gente. Me duele la cabeza.
- ¿Dónde estoy? - le pregunto al hombre de las gafas que lleva una bata blanca. Éste me mira y con una linterna me apunta a los ojos pidiéndome que siga con la vista un dedo que mueve de izquierda a derecha. Le hago caso.
- ¿Recuerdas tu nombre? - ¿Mi nombre? Qué estúpidez, ¿Cómo no lo voy a recordar? El hombre de la bata ¿Pensará que soy disminuido mentalmente?
- Alexander, Alexander Stevens ¿Dónde estoy? - El hombre de la bata me recuerda a un científico loco... O serán imaginaciones mías... ¿Y mi madre y mi padre?¿Porqué todos me miran raro?
- Chicos que alguien coja su colchón y lo ponga en el suelo vamos a tumbarlo mejor ahí. - dice dirigiéndose a un chico moreno de ojos verdes y una chica que está a su lado. Asienten. -¿Sabes en qué fecha estamos?
-  1 de Enero señor. - Digo cada vez más confundido queriéndo incorporarme pero la habitación da vueltas - ¿Qué es todo esto? ¿Y mis padres? ¿Por qué no estoy en mi casa?
El chico que ha puesto el colchón en el suelo me ayuda a levantarme. Sonríe, pero con pena.
- Creo que tu calendario va algo atrasado Alec - lo miro al escuchar mi apodo y me siento más confundido aún - hoy es 7de marzo.
Me siento en el colchón y miro a mi alrededor. En las paredes hay muchas fotos en las que sobre todo hay fotos de aquel chico y la chica que pusieron el colchón, pero me fijo en una en la que aparezco pensativo, mirándo a cualquier punto sentado en un banco de un jardín con mis codos apoyados en las rodillas. No recuerdo haber me hechado esa foto. Otra unos centímetros más a la derecha vuelvo a aparecer yo con el mismo chico y la misma chica, los dos sonríen ampliamente y yo, tímidamente de medio lado.
- Alexander, ¿Qué es lo último que recuerdas? - pregunta el científico loco.
- Estar en mi cuarto arreglándome. Iba a ir a mi fiesta de cumpleaños... - la cabeza me retumba  y no tengo mas remedio que cerrar los ojos y respirar hondo ¿Qué está pasando? Abro los ojos y me levanto queriendo hacerme paso entre la multitud para salir de aquí, sin embargo, alguien me sujeta el brazo, un hombre enorme me tiene sujeto con fuerza.
- ¿Dónde vas? - su cara me resulta vagamente familiar pero no lo recuerdo.
- A casa - intento parecer lo más amenazador e indiferente posible pero aquel hombre hace que se me encoja el corazón y sienta que debo hacerle caso, que no debo ocultarle nada.
- No - dice muy firme sin soltarme del brazo - antes, tengo que hablar contigo muchacho.- se vuelve al grupo de personas que están en la habitación, un chico de cabello castaño también enorme me mira con odio. Tengo ganas de pegarle y no se por qué, a su lado una chica rubia de ojos verdes me mira con los ojos llenos de maquillaje, como si hubiera llorado. Al otro lado de la habitación el chico y la chica del colchón están abrazados mientras el chico le susurra algo al oído, cuando dirijo la mirada hacia otro lado mis ojos se encuentran a alguien conocido - Todo el mundo fuera vamos, -dice aquel hombre con tono autoritario mientras yo me quedo anonadado mirando a...
- Leslie... - se me cae el alma a los pies, mi amiga de la infancia, desaparecida meses atrás estaba allí junto al marco de la puerta. Me acerco a ella sorprendido - Leslie, eres tú ¿verdad?, ¿No me estoy volviendo loco?
Cuando mis amigos y yo supimos que nuestra amiga había desaparecido, cambiamos. Ya no hablábamos tanto y había mas tensiones entre nosotros, y las lágrimas corrieron por nuestros rostros mas de una vez, las peleas fueron a más y nada fue ya como antes. Y ahora, la tengo frente a mí. Su cabello naranja le cae sobre los hombros y sus ojos azules me observan.
- No, no estas loco - la gente sale de la habitación y me quedo solo mirando a Leslie que no se marcha. No sonríe, su rostro no tiene expresión alguna.
- Alec - dice el hombre - sientate por favor - Me vuelvo hacia él y trago saliva. -  ¿ no recuerdas nada de los últimos tres meses? 
- No sé nada de porqué estoy aquí. - respondo mientras miro hacia el suelo. - Ni quiénes sois vosotros. - el hombre suspira.
- Tus padres murieron. Hace dos meses - me tiemblan las rodillas y de repente, no me veo capaz de sostener mi propio peso. Leslie me pone una mano en el hombro mientras mi corazón se desmorona y me falta el aire.
- No, no... No puede ser... Yo los vi... Salí de casa, ellos estaban allí con mi regalo de cumpleaños... Yo...
- Alexander, ellos no eran tus padres, esa misma noche fue la primera vez que te convertiste en un hombre lobo - recibo aquella noticia con una risa nerviosa.
- Es una broma, tiene que ser una broma... - empiezo a pasearme por la habitación ambos parecen muy serios y se miran el uno al otro. - Dios mío esto es de locos y... ¿Pretendéis que me crea que yo maté a mis padres?¿Cuando me transformé en hombre lobo? Y si no son mis padres ¿Quién soy?
- Entiendo que es difícil de creer, pero tú mismo, antes del golpe en la cabeza, recordabas estar en una esquina de la cocina cubierto de sangre a los pies de los cadáveres de tus padres adoptivos. Tu verdadero nombre es Alexander Mckenzie. - me voy hacia una pared y apoyo la frente en el frío  que aporta repitiéndome a mi mismo que es un sueño, un mal sueño. - Alec, sientate, te voy a contar la historia de tu familia...
>> Hace diecisiete años dos meses y quince días exactos Thomas Mckenzie violó una de las mayores normas de los seres lobos, no enamorarse de su mayor enemigo, los vampiros, en este caso tu madre Marie Birdsong que después adoptó el apellido de su futuro marido. Claro está ambas razas nos negamos y más la nuestra ya que tu padre no era sino otro que el heredero a ser líder de la manada, pero ellos aseguraban amarse y decidieron huir de sus hogares. Dos años después recibimos noticias de que habían visto a Marie y Thomas con dos bebés idénticos, cosa que llamó nuestra atención y volvimos a la búsqueda de ellos. Para cuando los encontramos a tí te habían dejado en un orfanato, sin embargo tu hermano, Oliver, seguía con ellos, solo averiguamos que tú eras de naturaleza lobuna cuando, Oliver, era vampírica y por su necesidad de sangre, no lo dieron en adopción, sin embargo vuestras capacidades se vieron amplificadas convirtiéndote a tí y a tu hermano, en los mejores de vuestra especie en todos y cada uno de los aspectos. Sin embargo de Marie y Thomas no sabemos nada, solo que, te observaron crecer muy de cerca, pero no sabemos cómo.
Entonces un rayo de luz me viene a la mente, no es mucho, pero recuerdo estar tumbado en un gran prado mirando al cielo. Recuerdo girar la cabeza y ver a un lobo a unos metros marrón oscuro. Me llevo las manos a la cabeza.
 ¿Quién eres Alec?

domingo, 8 de septiembre de 2013

Capítulo 2 (Alec)

Camino junto a Isaac algo distraído mientras el me grita y chilla que soy un inconsciente, un inmaduro que no se toma en serio ni su propia salud. Me cuesta concentrarme en lo que dice y el dolor de cabeza no me lo permite así que simplemente camino mirándo todo lo de mi alrededor, fijándome en cada detalle. Subimos las escaleras y avanzamos por el pasillo hasta llegar a mi puerta. Justo cuando Isaac se dispone a abrirla se escucha un tremendo estruendo abajo, y empiezan a haber gritos ¿Qué habrá pasado? Me dispongo a seguir a mi jefe.
- Eh ¿Dónde vas? - me dice Isaac.
- Contigo, quiero ver lo que ha pasado- Isaac niega con la cabeza.
- Ni de broma, has tenido una conmoción cerebral grave y sabes que no puedes, descanso hasta...
- Hasta que Gilligan diga lo contrario, lo sé - termino la frase poniendo los ojos en blanco y me vuelvo a mi habitación, la abro y me meto dentro de la habitación, definitivamente no deví haber entrado, en la cama de Mia la veo a ella y a Kyle completamente desnudos el uno contra el otro. Me doy la vuelta para no seguir mirando.
- ¡Por Dios Kyle! - digo en voz alta mientras salgo de la habitación. Él, alarmado mientras salgo se aparta de ella y se pone unos pantalones mientras sale en mi busca. Mientras tanto yo intento olvidar la escena que acabo de presenciar y el dolor que me martillea la cabeza.
- Alec, - suena la voz de Kyle a mis espaldas y me vuelvo - lo siento tío, no estaba planeado. - sonríe - ¿Que tal con Melanie?
- Pues no mucho, Isaac me pilló fuera y me acompañó hasta aquí. - entonces le aviso - yo que tu la próxima vez pondría el pestillo, estuvo a punto de abrir la puerta y en vez de ver lo que ví lo hubiera visto él. - La cara de Kyle no tiene precio, con los ojos de par en par.
- Dios santo... Por eso mínimo cambian a uno de los dos de habitación... - dice él pensativo - habrá que buscar otro sitio...
- Vale, mientras tú piensas hazme el favor de entrar y decirle a Mia que se vista, como me pillen otra vez fuera tendré que volver a soportar a Gilligan y su manía de que como me de un pequeño golpe en la cabeza aunque sea con la almohada podría morir...
- De acuerdo de acuerdo... ¿Sabes que he desvirgado a a Mia? - dice como si fuera la cosa mas normal del mundo. Procuro no responder. - ¿Es cierto lo que dicen de ti? - frunzo el ceño.
- ¿El qué dicen? - Kyle se me queda mirando con una sonrisa.
- ¿A los once? - Sonrío de oreja a oreja. Nunca cambiará.
- A los once amigo. Pero no soy un buen ejemplo a seguir. - ambos entramos en la habitación cuando Mia entra en el servicio y me siento en la litera de abajo. Gilligan no quería que me pusiera abajo pero le convencí alegando de que sería mucho peor que me cayera de la litera de arriba que un pequeño golpe en la de abajo con la litera superior.
Me tumbo sobre la cama y cierro los ojos pellizcándome el puente de la nariz. Me duele la cabeza y, aunque a penas recuerdo que pasó antes de despertarme aquí hay algunas imágenes que me inquietan. Cómo por ejemplo estar agazapado en una de las esquinas de la cocina mientras observo, sin lágrimas en los ojos los cuerpos inertes de mis padres hechos trizas y sangre por todas partes. Me estremezco. Es de lo poco que recuerdo, pero es lo que mas me duele. Quizás si no hubiera estado en casa, o si me hubiera alejado de allí nada hubiera ocurrido. Me hubiera marchado al bosque y quizás ellos podrían haberlo superado y llegado a ser felices. No bajo una tumba.
Llaman a la puerta. Kyle abre mientras yo me apoyo sobre mis codos para incorporarme.
Melanie.
- Hola Kyle ¿Está Alec? - su voz es aguda y suave hace que me levante de la cama y avance hasta la puerta.
- Hola - sonrío levemente y termino de abrir la puerta mientras miro a Kyle. Lo comprende. Se va. - Pasa no te quedes fuera, no vaya a ser que te coman los lobos.
- Lo dudo mucho - sonríe y entra - ¿Qué tal estas? - Tiene una sonrisa preciosa, de dientes pequeños y muy rectos. Aunque claro, si te fijas bien, no hay nada que me desagrade de ella.
- Estoy bien, Gilligan es demasiado exagerado. - ella baja la mirada y me acerco a ella. Le acaricio el brazo con la punta de los dedos de arriba a abajo y nos quedamos muy cerca el uno del otro. Dibujando círculos sobre su piel queriéndola cada vez más cerca mía.
- ¿Qué buscas exactamente? - me pregunta en un susurro. - Yo no quiero una relación a la que no lleve a ninguna parte. Estoy cansada de perder el tiempo.
Me acerco más a ella y le beso la clavícula subiendo por el cuello, siguiendo la figura de la mandíbula.
- No se lo que busco - respondo entre beso y beso - pero se qué quiero, y te quiero a ti...
- No quiero... Se que va a sonar bruto, pero todavía no quiero... Eso, quiero que si, vamos a conocernos no haya todavía, eso. - suelto una carcajada y sonrío. No estoy enamorado, pero me gusta.
- Melanie, ni aunque me lo permitieras podría... Gilligan me prohíbe hacer deporte y me dejó bien claro que son todos los tipos incluido... Eso. - le digo mientras le agarro la mano. Está tensa a mi lado. - Además, para una principiante debe ser muy complicado... - le susurro al oído y ella se estremece. Al cabo de un segundo se separa de mi de golpe. 
No he cerrado la puerta. Un chico unos diez centímetros más alto que yo y con bastante masa muscular se acerca a la habitación con una expresión no muy agradable. Jason.
Me agarra del cuello de la camisa y me mira muy de cerca. Me recuerda a un toro de dibujos animados. Una sonrisa irónica amenaza con curvar mi rostro.
- Hombre, Jason, que alegría de verte ¿Cómo tú por aquí? - sin poder evitarlo, al final sonrío.
- Como te vuelva a ver a menos de un kilómetro de ella, te juro que te arranco los ojos de las cuencas chupasangre. - dejo de sonreír y hago como el que le teme.
- Claro, perdona, perdona Jason, no me acercaré más... - me suelta con una sonrisa que inspira superioridad. Tanto cuerpo para tan poco cerebro. Al darse la vuelta me abalanzo sobre el por detrás y, le paso un brazo por el cuello ahogándolo apretándolo contra mí. - Ahora escúchame tu Jason, no me das miedo y, Melanie, es mía así que vive con ello. - Jason suelta una carcajada que se escucha por toda la residencia, algo ahogada por la presión de mi brazo.
- ¿Te crees que es una santa? - dice entre dientes - es mi novia capullo. - la presión que ejerzo sobre su cuello desciende durante un segundo de sorpresa, suficiente para que Jason me empuje contra la pared con su propio peso y me choque contra la pared. Directamente el golpe a la cabeza.
Pierdo el conocimiento.