martes, 10 de septiembre de 2013

#Capítulo 3

Abro los ojos lentamente. A penas han pasado unos minutos pero me siento desorientado confundido. Veo un grupo de personas a mi alrededor que no reconozco mientras que un hombre bajito, regordete con unas gafas demasiado grandes se abre paso entre la gente. Me duele la cabeza.
- ¿Dónde estoy? - le pregunto al hombre de las gafas que lleva una bata blanca. Éste me mira y con una linterna me apunta a los ojos pidiéndome que siga con la vista un dedo que mueve de izquierda a derecha. Le hago caso.
- ¿Recuerdas tu nombre? - ¿Mi nombre? Qué estúpidez, ¿Cómo no lo voy a recordar? El hombre de la bata ¿Pensará que soy disminuido mentalmente?
- Alexander, Alexander Stevens ¿Dónde estoy? - El hombre de la bata me recuerda a un científico loco... O serán imaginaciones mías... ¿Y mi madre y mi padre?¿Porqué todos me miran raro?
- Chicos que alguien coja su colchón y lo ponga en el suelo vamos a tumbarlo mejor ahí. - dice dirigiéndose a un chico moreno de ojos verdes y una chica que está a su lado. Asienten. -¿Sabes en qué fecha estamos?
-  1 de Enero señor. - Digo cada vez más confundido queriéndo incorporarme pero la habitación da vueltas - ¿Qué es todo esto? ¿Y mis padres? ¿Por qué no estoy en mi casa?
El chico que ha puesto el colchón en el suelo me ayuda a levantarme. Sonríe, pero con pena.
- Creo que tu calendario va algo atrasado Alec - lo miro al escuchar mi apodo y me siento más confundido aún - hoy es 7de marzo.
Me siento en el colchón y miro a mi alrededor. En las paredes hay muchas fotos en las que sobre todo hay fotos de aquel chico y la chica que pusieron el colchón, pero me fijo en una en la que aparezco pensativo, mirándo a cualquier punto sentado en un banco de un jardín con mis codos apoyados en las rodillas. No recuerdo haber me hechado esa foto. Otra unos centímetros más a la derecha vuelvo a aparecer yo con el mismo chico y la misma chica, los dos sonríen ampliamente y yo, tímidamente de medio lado.
- Alexander, ¿Qué es lo último que recuerdas? - pregunta el científico loco.
- Estar en mi cuarto arreglándome. Iba a ir a mi fiesta de cumpleaños... - la cabeza me retumba  y no tengo mas remedio que cerrar los ojos y respirar hondo ¿Qué está pasando? Abro los ojos y me levanto queriendo hacerme paso entre la multitud para salir de aquí, sin embargo, alguien me sujeta el brazo, un hombre enorme me tiene sujeto con fuerza.
- ¿Dónde vas? - su cara me resulta vagamente familiar pero no lo recuerdo.
- A casa - intento parecer lo más amenazador e indiferente posible pero aquel hombre hace que se me encoja el corazón y sienta que debo hacerle caso, que no debo ocultarle nada.
- No - dice muy firme sin soltarme del brazo - antes, tengo que hablar contigo muchacho.- se vuelve al grupo de personas que están en la habitación, un chico de cabello castaño también enorme me mira con odio. Tengo ganas de pegarle y no se por qué, a su lado una chica rubia de ojos verdes me mira con los ojos llenos de maquillaje, como si hubiera llorado. Al otro lado de la habitación el chico y la chica del colchón están abrazados mientras el chico le susurra algo al oído, cuando dirijo la mirada hacia otro lado mis ojos se encuentran a alguien conocido - Todo el mundo fuera vamos, -dice aquel hombre con tono autoritario mientras yo me quedo anonadado mirando a...
- Leslie... - se me cae el alma a los pies, mi amiga de la infancia, desaparecida meses atrás estaba allí junto al marco de la puerta. Me acerco a ella sorprendido - Leslie, eres tú ¿verdad?, ¿No me estoy volviendo loco?
Cuando mis amigos y yo supimos que nuestra amiga había desaparecido, cambiamos. Ya no hablábamos tanto y había mas tensiones entre nosotros, y las lágrimas corrieron por nuestros rostros mas de una vez, las peleas fueron a más y nada fue ya como antes. Y ahora, la tengo frente a mí. Su cabello naranja le cae sobre los hombros y sus ojos azules me observan.
- No, no estas loco - la gente sale de la habitación y me quedo solo mirando a Leslie que no se marcha. No sonríe, su rostro no tiene expresión alguna.
- Alec - dice el hombre - sientate por favor - Me vuelvo hacia él y trago saliva. -  ¿ no recuerdas nada de los últimos tres meses? 
- No sé nada de porqué estoy aquí. - respondo mientras miro hacia el suelo. - Ni quiénes sois vosotros. - el hombre suspira.
- Tus padres murieron. Hace dos meses - me tiemblan las rodillas y de repente, no me veo capaz de sostener mi propio peso. Leslie me pone una mano en el hombro mientras mi corazón se desmorona y me falta el aire.
- No, no... No puede ser... Yo los vi... Salí de casa, ellos estaban allí con mi regalo de cumpleaños... Yo...
- Alexander, ellos no eran tus padres, esa misma noche fue la primera vez que te convertiste en un hombre lobo - recibo aquella noticia con una risa nerviosa.
- Es una broma, tiene que ser una broma... - empiezo a pasearme por la habitación ambos parecen muy serios y se miran el uno al otro. - Dios mío esto es de locos y... ¿Pretendéis que me crea que yo maté a mis padres?¿Cuando me transformé en hombre lobo? Y si no son mis padres ¿Quién soy?
- Entiendo que es difícil de creer, pero tú mismo, antes del golpe en la cabeza, recordabas estar en una esquina de la cocina cubierto de sangre a los pies de los cadáveres de tus padres adoptivos. Tu verdadero nombre es Alexander Mckenzie. - me voy hacia una pared y apoyo la frente en el frío  que aporta repitiéndome a mi mismo que es un sueño, un mal sueño. - Alec, sientate, te voy a contar la historia de tu familia...
>> Hace diecisiete años dos meses y quince días exactos Thomas Mckenzie violó una de las mayores normas de los seres lobos, no enamorarse de su mayor enemigo, los vampiros, en este caso tu madre Marie Birdsong que después adoptó el apellido de su futuro marido. Claro está ambas razas nos negamos y más la nuestra ya que tu padre no era sino otro que el heredero a ser líder de la manada, pero ellos aseguraban amarse y decidieron huir de sus hogares. Dos años después recibimos noticias de que habían visto a Marie y Thomas con dos bebés idénticos, cosa que llamó nuestra atención y volvimos a la búsqueda de ellos. Para cuando los encontramos a tí te habían dejado en un orfanato, sin embargo tu hermano, Oliver, seguía con ellos, solo averiguamos que tú eras de naturaleza lobuna cuando, Oliver, era vampírica y por su necesidad de sangre, no lo dieron en adopción, sin embargo vuestras capacidades se vieron amplificadas convirtiéndote a tí y a tu hermano, en los mejores de vuestra especie en todos y cada uno de los aspectos. Sin embargo de Marie y Thomas no sabemos nada, solo que, te observaron crecer muy de cerca, pero no sabemos cómo.
Entonces un rayo de luz me viene a la mente, no es mucho, pero recuerdo estar tumbado en un gran prado mirando al cielo. Recuerdo girar la cabeza y ver a un lobo a unos metros marrón oscuro. Me llevo las manos a la cabeza.
 ¿Quién eres Alec?

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