- Mamá - le digo, no ha sido un sueño, está viva.
- Buenos días dormilón - sonríe.
- No sabes cuánto te he echado de menos - digo con media sonrisa. Lo cierto era que me encontraba bastante mejor gracias a los medicamentos y el largo sueño.
- Siento no haberte contado la verdad, de que no éramos tus verdaderos padres - me mira apenada - pero siempre te he sentido como un hijo, todavía te siento como mi hijo.
- Nunca lo he dudado. Aunque ahora sepa que no eres mi madre, no podría verte de otra manera, siempre lo serás. - se levanta y coge una bandeja del escritorio dónde hay un bol con sopa, pan, agua y una manzana.
- La acaba de traer Melanie, todavía está caliente, te vendrá bien. Ahora le digo a Leslie que venga a hacerte compañía cuando termine de cenar. Tu padre te ha comprado esta mañana un teléfono móvil, está en la mesita, hemos oído que en la residencia no se os permite tener móviles pero así, si tenéis algún problema nos podéis llamar ya están grabados los teléfonos de tu antigua agenda, estaba en el cajón.
- Gracias Mamá - sonrío y miro al plato, no tengo mucha hambre pero no como desde el día anterior. No he vuelto a hablar con Melanie desde entonces. No me ha perdonado.- ¿Puedo ir abajo? No me gusta estar aquí. - digo mirando las fotos del corcho en la que aparezco con mis amigos.
- Lo siento cariño, pero mírate, apenas te puedes mover - cojo aire. Me duele menos de lo que debería gracias a los medicamentos, pero mi cuerpo está resentido. - ¿Quieres que te de yo de comer?
- Ya me las arreglo yo - digo con voz ronca. Me ayuda a acomodarme y asentarme aunque una ola de dolor me invade el cuerpo. - Gracias.
- Si no te encuentras mejor o la herida va a peor tendremos que llevarte al hospital, ya nos inventaremos algo. - me dice.
- No puedo ir al hospital, se darán cuenta de que algo no va bien en mi. - digo cogiendo la cuchara. Mi mano me tiembla y me duele hasta pestañear, intento coger sopa con la cuchara, pero me es imposible.
- Los hombres lobo tienen un gen que no es detectado por los médicos, no tienen suficiente tecnología... Dios santo deja que te ayude...
- ¡Mamá para de una vez! - digo excesivamente alto, y ella se queda petrificada - ¿Es que no lo ves? No quiero ser curado ni ayudado por nadie, no quiero depender de nadie. Quiero largarme. - miro hacia otro lado, me arrepiento en seguida - lo siento... - ella se recompone y sonríe.
- Lo entiendo, no te preocupes. - dice forzando una sonrisa, se que le ha dolido que le hable así.
- ¿Te puedo contar una cosa? - Digo apoyando la cabeza en el cojín. Ella se vuelve a sentar. - He dejado embarazada a Jessamine - mi corazón va a mil y tengo miedo de su reacción, pero lo digo sin tapujos. Si no estaba embarazada la primera vez, lo estaría la segunda. Mi madre parece estar en shock y hasta unos segundos eternos no responde.
- ¿De cuánto tiempo está? - me pregunta muy seria.
- Todo fue una confusión Mamá. Cuando volví me dijo que estaba embarazada de antes de irme.... Y me lo creí. No sabía que hacer, no tenía a nadie, no sabía que estabais vivos... Pero Kyle se enteró de que no era cierto, pero me lo dijo demasiado tarde. Aquella mañana estuve con Jessamine en la habitación del hotel y bueno... Yo creí que estaba embarazada, que no iba a poder quedarse otra vez pero... - había un matiz de desesperación en mi voz y de impotencia.
- Cariño, cariño, hablaremos de esto con Marie, Thomas y papá, pero tranquilo. Llama a Jessamine y dile que venga, hay que decirle en lo que se está metiendo y si quiere seguir adelante ya que, ese niño, o niña, nacerá con tu gen. - se acerca a la mesita y agarra la caja. La abre y saca un móvil de última generación y me lo tiende con el número de Jessamine ya marcado.
- ¿Si? - preguntan al otro lado me la línea.
- Jessie soy yo, Alec. - digo con voz ronca y débil. - Necesito que...
- ¿Llevarme a otro hotel para dejarme allí tirada? - suspira - no gracias.
- No te hagas la santa. Se que tu embarazo fue una gran mentira, pero te adelanto, ahora lo estás. No lo hice queriendo, en ese momento no sabía tu mentira, pero tenemos que hablar.
- Alec yo... ¿Estás bien? Tu voz...
- Estoy en mi casa. Mi antigua casa. Te espero. - cuelgo. Mi madre me mira y asiente.
- está bien, supongo que habrá que llevarte abajo...
Con la ayuda de mis padres, que cargaron conmigo me bajaron al salón y me tumbaron en el sofá cama. Mi madre no les explica la razón por la que me han bajado al salón pero supongo que no piensa decir la mala noticia ella. Alguien llama a la puerta. Melanie está sentada en una silla que ha traido del comedor. Abre Kyle. A mi lado se ha tumbado Leslie que parece nerviosa. No veo por ninguna parte a Jason y Mia permanece sentada en los escalones mientras que mis padres biológicos están a mi lado de pie y mis padres adoptivos en el sofá. Es Jessamine que entra en la casa anonadada por ver a tanta gente. Me busca por la habitación y me encuentra sentado en la cama, con el rostro pálido y las vendas ensangrentadas por el esfuerzo de haber bajado.
- ¡Dios mío Alec! - dice al verme. Mira a mis padres adoptivos y su cara pierde el color- ¿Que pasa aquí?
- Jessamine, te presento a mis padres biológicos, Marie y Thomas Mckenzie. - digo intentando aparentar normalidad. - A mis padres, que creía muertos que ya los conoces, y a mis amigos, Mia, Kyle, el que me disparó con balas de plata, Melanie, Jason.... Que no se donde se ha metido y...
- Leslie - dice ella corriendo hacia su amiga que esta a mi lado, se lanza sobre ella para abrazarla, y Leslie, intentando que se calme y que no la tire de la calma, me da en la herida de la que reprimo un alarido.
- Ya... - digo llevándome la mano a la herida apretando la mandíbula con fuerza y cerrando los ojos - basta... - se apartan y ambas se disculpan avergonzadas. Espero un minuto para coger aire y calmar la punzada de dolor. - vamos a... Contárselo Jessie, a mis padres, ellos nos pueden ayudar
- ¿En qué os podemos ayudar? - dice Thomas, que llegó apenas unos minutos antes que Jessamine.
- Jessamine y yo... Vamos a tener un hijo... - miro a mi madre que me asiente con la cabeza para que siga - No sabemos qué ni cómo hacer nada, apenas está de dos días pero... Necesitamos ayuda si esta criatura es como yo.- tras un largo silencio alguien habla. Veo la mirada de odio de Melanie hacia Jessamine y creo que conozco la razón.
- Si es como tú - dice mi padre, Anthony, muy seguro de sí mismo - nacerá en muy poco tiempo. Dos meses como mucho. El periodo de gestación de un lobo no es el mismo que el de un humano. - Jessamine parece asustarse. - Una semana para la gestación de un lobo es como un mes aproximadamente la de un humano. Además durante ese tiempo te volverás más sensible a la plata y... A la luna. No tanto como nosotros, pero si cierta incomodidad.
- ¿Que... Que le voy a decir a mis padres? - dice ella. Está sentada en la cama a mi lado, evito mirarla. Aunque sea la madre de mi hijo me mintió.
- Eso es un problema, por supuesto - dice Thomas.
- Cielo, - dice Marie - sabes que puedes quedarte el tiempo que necesites, no puede llevarte un seguimiento médico un doctor del hospital, pero nosotros ya hemos pasado por ello.
- Con ciertas variaciones - susurro.
- No hijo, me temo que nos hemos visto en algún asunto de este estilo. Puedes decirles que la ciudad te trae demasiados recuerdos de Alexander y que tus amigos te han propuesto salir de la ciudad un tiempo. Para desconectar.
- ¿Qué opinas Alec? - Me pregunta Jessie.
- Que se quede, la criatura no tiene culpa de que su madre sea una sucia mentirosa - ella me mira dolida.
- Ni de que su padre sea un imbécil - sonrío de medio lado, me llevo la mano al corazón.
- Me hieres....
- Basta ya Alec. - Dice Anthony- lo que hayáis hecho, hecho está. Le prepararemos una cama aquí en el salón, ahora está bien pero es cuestión de semanas.
Se acerca mi madre biológica y le dice algo a Leslie a lo que no presto atención.
- Vamos, te cambiaré las vendas. - Mira alrededor, - quien sea sensible a la sangre que deje la habitación- Melanie se va, pero me da la impresión que no es por la sangre. También Marie.
- ¿ Cómo exactamente se cura una herida de bala señor Stevens? - pregunta Leslie.
- no es muy complicado, pero si desagradable y doloroso para el paciente. Hay que para la hemorragia, limpiar la sangre, con pinzas esterilizadas sacar la bala que, en la mayoría de los casos se fragmenta, limpiar de nuevo con alcohol o agua oxigenada fuera y dentro de la herida, cortar con un cuchillo la piel muerta, raspar la piel con una Lima pequeña para reducir la piel muerta e infectada, se vuelve a limpiar con agua fría y se cose la herida en forma de cruz. Después la vendas se colocan firmemente y listo. Es común que los pacientes pierdan mucha sangre, algunos se desmayan y otros nunca despiertan. - mi madre me quita la sudadera con cuidado, dejando mi torso al aire. Se lava las manos a conciencia y me pregunto dónde habrán aprendido mis padres a tratar las heridas así. Leslie trae el botiquín y una bolsa de la farmacia. Mi madre se pone unos guantes de látex y con sumo cuidado empieza a quitar las vendas poco a poco. Siento sus frías manos sobre la piel. Cuando termina veo que he estado sangrando bastante y la herida no tiene muy buena pinta.
- Cariño, se le está infectando la herida - dice observándola con más detenimiento. Coge un bote de la bolsa y pone un poco sobre los dedos y la aplica sobre la herida la crema con suavidad. Cuando termina de curar la herida me coloca vendas nuevas con fuerza. - como se ponga peor, lo llevaré al hospital. Me da igual lo que digáis.
- Margie, - dice mi padre adoptivo con tono cariñoso - sabes que no podemos, no comprenderás por qué sana tan rápido ni porque tiene la piel chamuscada y no podremos darle respuestas a sus preguntas
- Me da igual... - dice mi madre.
- Papá tiene razón - digo - no puedo ir. No me moriré por esto. Ahora lo que me importa es saber cómo vamos a parar a Isaac. Quiero que pague por lo que me ha echo.
- Pagará, no te preocupes - dice Thomas - los lobos no están de nuestra parte, ni tampoco los vampiros, pero no somos los únicos que queremos a Isaac muerto. La residencia pertenece a nuestra familia y, está en posesión de algo muy valioso. - toma aire - un conversor.
- ¿Qué es eso? - pregunta Leslie.
- Como su nombre dice, puede convertir a humanos en cualquier criatura, la que se desee. Ha maldecido a muchas personas sin la voluntad de ésta para que le deban sumisión, pero no lo ha conseguido. Estas personas no están en las residencias, están escondidos en sitios específicos esperando a alguien lo suficientemente fuerte e inteligente para ello. Necesitamos un líder de cada raza, tenemos a Dante, un mago tibetano que dirigirá a los de su especie, Marlene, un hada de las colinas de las montañas rocosas que dirigirá a los seres mágicos, Trevor, una criatura medio humana medio pez que dirigirá las criaturas del mar, Oliver que dirigirá a los vampiros, Channel que dirigirá a los Nefilim, criaturas biblícas medio ángeles medio humanas, Samantha que dirigirá a los híbridos y solo faltabas tú, el representante de los hombres lobo.
- ¿Porqué yo? ¿Porqué no vosotros? Teneís experiencia, sois mas sabios que nosotros siete.
- Hijo nosotros ya somos mayores para combatir, vosotros sois jóvenes, con espíritu, os podemos aconsejar, estaremos con vosotros en la batalla pero, me temo que ya no nos respetan tanto como antes.