sábado, 16 de noviembre de 2013

#Capítulo 11

No se cuanto tiempo he dormido pero, cuando abro los ojos mi madre adoptiva está ahí, observándome. Su cabello Rubio platino le cae sobre los hombros en rizos exuberantes y sus ojos azules me miran con ternura. 
- Mamá - le digo, no ha sido un sueño, está viva.
- Buenos días dormilón - sonríe.
- No sabes cuánto te he echado de menos - digo con media sonrisa. Lo cierto era que me encontraba bastante mejor gracias a los medicamentos y el largo sueño.
- Siento no haberte contado la verdad, de que no éramos tus verdaderos padres - me mira apenada - pero siempre te he sentido como un hijo, todavía te siento como mi hijo.
- Nunca lo he dudado. Aunque ahora sepa que no eres mi madre, no podría verte de otra manera, siempre lo serás. - se levanta y coge una bandeja del escritorio dónde hay un bol con sopa, pan, agua y una manzana.
- La acaba de traer Melanie, todavía está caliente, te vendrá bien. Ahora le digo a Leslie que venga a hacerte compañía cuando termine de cenar. Tu padre te ha comprado esta mañana un teléfono móvil, está en la mesita, hemos oído que en la residencia no se os permite tener móviles pero así, si tenéis algún problema nos podéis llamar ya están grabados los teléfonos de tu antigua agenda, estaba en el cajón.
- Gracias Mamá - sonrío y miro al plato, no tengo mucha hambre pero no como desde el día anterior. No he vuelto a hablar con Melanie desde entonces. No me ha perdonado.- ¿Puedo ir abajo? No me gusta estar aquí. - digo mirando las fotos del corcho en la que aparezco con mis amigos. 
- Lo siento cariño, pero mírate, apenas te puedes mover - cojo aire. Me duele menos de lo que debería gracias a los medicamentos, pero mi cuerpo está resentido. - ¿Quieres que te de yo de comer? 
- Ya me las arreglo yo - digo con voz ronca. Me ayuda a acomodarme y asentarme aunque una ola de dolor me invade el cuerpo. - Gracias.
- Si no te encuentras mejor o la herida va a peor tendremos que llevarte al hospital, ya nos inventaremos algo. - me dice.
- No puedo ir al hospital, se darán cuenta de que algo no va bien en mi. - digo cogiendo la cuchara. Mi mano me tiembla y me duele hasta pestañear, intento coger sopa con la cuchara, pero me es imposible.
- Los hombres lobo tienen un gen que no es detectado por los médicos, no tienen suficiente tecnología... Dios santo deja que te ayude...
- ¡Mamá para de una vez! - digo excesivamente alto, y ella se queda petrificada - ¿Es que no lo ves? No quiero ser curado ni ayudado por nadie, no quiero depender de nadie. Quiero largarme. - miro hacia otro lado, me arrepiento en seguida - lo siento... - ella se recompone y sonríe.
- Lo entiendo, no te preocupes. - dice forzando una sonrisa, se que le ha dolido que le hable así.
- ¿Te puedo contar una cosa? - Digo apoyando la cabeza en el cojín. Ella se vuelve a sentar. - He dejado embarazada a Jessamine - mi corazón va a mil y tengo miedo de su reacción, pero lo digo sin tapujos. Si no estaba embarazada la primera vez, lo estaría la segunda. Mi madre parece estar en shock y hasta unos segundos eternos no responde.
- ¿De cuánto tiempo está? - me pregunta muy seria.
- Todo fue una confusión Mamá. Cuando volví me dijo que estaba embarazada de antes de irme.... Y me lo creí. No sabía que hacer, no tenía a nadie, no sabía que estabais vivos... Pero Kyle se enteró de que no era cierto, pero me lo dijo demasiado tarde. Aquella mañana estuve con Jessamine en la habitación del hotel y bueno... Yo creí que estaba embarazada, que no iba a poder quedarse otra vez pero... - había un matiz de desesperación en mi voz y de impotencia.
- Cariño, cariño, hablaremos de esto con Marie, Thomas y papá, pero tranquilo. Llama a Jessamine y dile que venga, hay que decirle en lo que se está metiendo y si quiere seguir adelante ya que, ese niño, o niña, nacerá con tu gen. - se acerca a la mesita y agarra la caja. La abre y saca un móvil de última generación y me lo tiende con el número de Jessamine ya marcado.
- ¿Si? - preguntan al otro lado me la línea.
- Jessie soy yo, Alec. - digo con voz ronca y débil. - Necesito que...
- ¿Llevarme a otro hotel para dejarme allí tirada? - suspira - no gracias.
- No te hagas la santa. Se que tu embarazo fue una gran mentira, pero te adelanto, ahora lo estás. No lo hice queriendo, en ese momento no sabía tu mentira, pero tenemos que hablar.
- Alec yo... ¿Estás bien? Tu voz...
- Estoy en mi casa. Mi antigua casa. Te espero. - cuelgo. Mi madre me mira y asiente. 
- está bien, supongo que habrá que llevarte abajo...
Con la ayuda de mis padres, que cargaron conmigo me bajaron al salón y me tumbaron en el sofá cama. Mi madre no les explica la razón por la que me han bajado al salón pero supongo que no piensa decir la mala noticia ella. Alguien llama a la puerta. Melanie está sentada en una silla que ha traido del comedor. Abre Kyle. A mi lado se ha tumbado Leslie que parece nerviosa. No veo por ninguna parte a Jason y Mia permanece sentada en los escalones mientras que mis padres biológicos están a mi lado de pie y mis padres adoptivos en el sofá. Es Jessamine que entra en la casa anonadada por ver a tanta gente. Me busca por la habitación y me encuentra sentado en la cama, con el rostro pálido y las vendas ensangrentadas por el esfuerzo de haber bajado.
- ¡Dios mío Alec! - dice al verme. Mira a mis padres adoptivos y su cara pierde el color- ¿Que pasa aquí?
- Jessamine, te presento a mis padres biológicos, Marie y Thomas Mckenzie. - digo intentando aparentar normalidad. - A mis padres, que creía muertos que ya los conoces, y a mis amigos, Mia, Kyle, el que me disparó con balas de plata, Melanie, Jason.... Que no se donde se ha metido y...
- Leslie - dice ella corriendo hacia su amiga que esta a mi lado, se lanza sobre ella para abrazarla, y Leslie, intentando que se calme y que no la tire de la calma, me da en la herida de la que reprimo un alarido.
- Ya... - digo llevándome la mano a la herida apretando la mandíbula con fuerza y cerrando los ojos - basta... - se apartan y ambas se disculpan avergonzadas. Espero un minuto para coger aire y calmar la punzada de dolor. - vamos a... Contárselo Jessie, a mis padres, ellos nos pueden ayudar
- ¿En qué os podemos ayudar? - dice Thomas, que llegó apenas unos minutos antes que Jessamine.
- Jessamine y yo... Vamos a tener un hijo... - miro a mi madre que me asiente con la cabeza para que siga - No sabemos qué ni cómo hacer nada, apenas está de dos días pero... Necesitamos ayuda si esta criatura es como yo.- tras un largo silencio alguien habla. Veo la mirada de odio de Melanie hacia Jessamine y creo que conozco la razón.
- Si es como tú - dice mi padre, Anthony, muy seguro de sí mismo - nacerá en muy poco tiempo. Dos meses como mucho. El periodo de gestación de un lobo no es el mismo que el de un humano. - Jessamine parece asustarse. - Una semana para la gestación de un lobo es como un mes aproximadamente la de un humano. Además durante ese tiempo te volverás más sensible a la plata y... A la luna. No tanto como nosotros, pero si cierta incomodidad.
- ¿Que... Que le voy a decir a mis padres? - dice ella. Está sentada en la cama a mi lado, evito mirarla. Aunque sea la madre de mi hijo me mintió.
- Eso es un problema, por supuesto - dice Thomas.
- Cielo, - dice Marie - sabes que puedes quedarte el tiempo que necesites, no puede llevarte un seguimiento médico un doctor del hospital, pero nosotros ya hemos pasado por ello.
- Con ciertas variaciones - susurro.
- No hijo, me temo que nos hemos visto en algún asunto de este estilo. Puedes decirles que la ciudad te trae demasiados recuerdos de Alexander y que tus amigos te han propuesto salir de la ciudad un tiempo. Para desconectar.
- ¿Qué opinas Alec? - Me pregunta Jessie.
- Que se quede, la criatura no tiene culpa de que su madre sea una sucia mentirosa - ella me mira dolida.
- Ni de que su padre sea un imbécil - sonrío de medio lado, me llevo la mano al corazón.
- Me hieres....
- Basta ya Alec. - Dice Anthony- lo que hayáis hecho, hecho está. Le prepararemos una cama aquí en el salón, ahora está bien pero es cuestión de semanas.
Se acerca mi madre biológica y le dice algo a Leslie a lo que no presto atención.
- Vamos, te cambiaré las vendas. - Mira alrededor, - quien sea sensible a la sangre que deje la habitación- Melanie se va, pero me da la impresión que no es por la sangre. También Marie.
- ¿ Cómo exactamente se cura una herida de bala señor Stevens? - pregunta Leslie.
- no es muy complicado, pero si desagradable y doloroso para el paciente. Hay que para la hemorragia, limpiar la sangre, con pinzas esterilizadas sacar la bala que, en la mayoría de los casos se fragmenta, limpiar de nuevo con alcohol o agua oxigenada fuera y dentro de la herida, cortar con un cuchillo la piel muerta, raspar la piel con una Lima pequeña para reducir la piel muerta e infectada, se vuelve a limpiar con agua fría y se cose la herida en forma de cruz. Después la vendas se colocan  firmemente y listo. Es común que los pacientes pierdan mucha sangre, algunos se desmayan y otros nunca despiertan. - mi madre me quita la sudadera con cuidado, dejando mi torso al aire. Se lava las manos a conciencia y me pregunto dónde habrán aprendido mis padres a tratar las heridas así. Leslie trae el botiquín y una bolsa de la farmacia. Mi madre se pone unos guantes de látex y con sumo cuidado empieza a quitar las vendas poco a poco. Siento sus frías manos sobre la piel. Cuando termina veo que he estado sangrando bastante y la herida no tiene muy buena pinta.
- Cariño, se le está infectando la herida - dice observándola con más detenimiento. Coge un bote de la bolsa y pone un poco sobre los dedos y la aplica sobre la herida la crema con suavidad. Cuando termina de curar la herida me coloca vendas nuevas con fuerza. - como se ponga peor, lo llevaré al hospital. Me da igual lo que digáis.
- Margie, - dice mi padre adoptivo con tono cariñoso - sabes que no podemos, no comprenderás por qué sana tan rápido ni porque tiene la piel chamuscada y no podremos darle respuestas a sus preguntas
- Me da igual... - dice mi madre.
- Papá tiene razón - digo - no puedo ir. No me moriré por esto. Ahora lo que me importa es saber cómo vamos a parar a Isaac. Quiero que pague por lo que me ha echo.
- Pagará, no te preocupes - dice Thomas - los lobos no están de nuestra parte, ni tampoco los vampiros, pero no somos los únicos que queremos a Isaac muerto. La residencia pertenece a nuestra familia y, está en posesión de algo muy valioso. - toma aire - un conversor.
- ¿Qué es eso? - pregunta Leslie.
- Como su nombre dice, puede convertir a humanos en cualquier criatura, la que se desee. Ha maldecido a muchas personas sin la voluntad de ésta para que le deban sumisión, pero no lo ha conseguido. Estas personas no están en las residencias, están escondidos en sitios específicos esperando a alguien lo suficientemente fuerte e inteligente para ello. Necesitamos un líder de cada raza, tenemos a Dante, un mago tibetano que dirigirá a los de su especie, Marlene, un hada de las colinas de las montañas rocosas que dirigirá a los seres mágicos, Trevor, una criatura medio humana medio pez que dirigirá las criaturas del mar, Oliver que dirigirá a los vampiros, Channel que dirigirá a los Nefilim, criaturas biblícas medio ángeles medio humanas, Samantha que dirigirá a los híbridos y solo faltabas tú, el representante de los hombres lobo.
- ¿Porqué yo? ¿Porqué no vosotros? Teneís experiencia, sois mas sabios que nosotros siete.
- Hijo nosotros ya somos mayores para combatir, vosotros sois jóvenes, con espíritu, os podemos aconsejar, estaremos con vosotros en la batalla pero, me temo que ya no nos respetan tanto como antes.

jueves, 14 de noviembre de 2013

#Capítulo 10

Apenas soy capaz de correr cinco minutos cuando Kyle se tira sobre mi en su forma lobuna. Me lo quito de encima y nos quedamos mirándonos, en posición defensiva, enseñando los colmillos. << No vayas>> dice Kyle mentalmente. Era nuestra forma de comunicarnos cuando nos transformábamos. <<Por qué -respondo - ya he estado con él, no me ha pasado nada, quiero respuestas Kyle, me da igual lo que me digas>> << esta vez no. He leído historias sobre ellos Alec, no son buenos. No pienso perder a mi mejor amigo por una estupidez>> <<¿Estupidez? Es lo único que me queda Kyle, me guste o no. Si él es mi padre, él tiene respuestas>> Kyle pone los ojos en blanco << Haremos una cosa. Iremos a tu casa y yo te esperaré fuera. Tienes diez minutos, luego entramos a por ti>> me doy la vuelta y empiezo a correr hasta los límites del bosque en los que me transformo y sigo corriendo en forma de humano con Kyle pisándome los talones y los demás más atrasados. Llegamos a la puerta y llamo. No abre la puerta mi padre, sino una mujer de cabello oscuro y largo que le llega sobre la cintura, muy pálida de piel con unos oscuros ojos negros en contraste, no parece mayor de veinte años y va vestida con un jersey azul y unos tejanos. Se me queda mirando, de arriba a abajo.
- No eres Oliver. - su voz es suave y cantarina.
- No lo soy. - la mujer se abalanza sobre mí, creo que es para atacarme, pero me abraza con fuerza.
- Alexander...-  Dice en un suspiro. Se aparta y me toca con una mano el rostro - estás hecho un hombre, vamos pasa cariño. - me abre paso para que pueda pasar a una casa más decorada con excelente gusto. Ya no se parece tanto a la que viví.
- ¿Tu eres mi madre? - digo sin apenas poder articular palabra. Ella sonríe, lo que me demuestra que si, es Marie. - ¿una de las vampiresas más buscada del mundo subterráneo? - ella ríe.
- Puede, si se le considera un delito enamorarse. - me vuelve a abrazar - estoy tan contenta de que estés aquí... 
- Necesito respuestas, son importantes, antes de irme. - miro al suelo - por favor. - no podía tratarla de otra manera, parecía tan inocente y verdaderamente feliz de verme...
- Creo que sé cuales son - dice con una triste sonrisa. - vamos, sientate ¿Quieres tomar algo? - mi mirada se mueve por toda la habitación y me sudan las manos, aunque, supongo, que el ataque de pánico está  controlado - cariño, supongo que Isaac te ha informado pero a tu padre y a mí se nos prohibió enamorarnos. Tengo que confesar que al principio los lobos me repugnaban como a cualquier vampiro pero tu padre, entonces mucho más joven, me salvó de una muerte horrible a manos de mi hermano. A partir de aquel día me visitó cada día a escondidas buscando cualquier momento. Isaac fue un lobo que se encaprichó con tenerme y, cuando descubrió que estaba enamorada de él se aseguró de que su padre lo supiera. No era la primera vez que un vampiro y un lobo se enamoraban, pero la primera vez que se hizo público y no nos separaron. - noto anhelo en su voz, un pasado duro - poco después de huir de una muerte o encarcelamiento seguro, exiliados de nuestro hogar quedé embarazada de dos niños. Al principio no lo creí, los vampiros no tienen hijos, no pueden, pero descubrimos que en eso los lobos son más fuertes - sonrío - siempre queda la chica embarazada si no se usa protección, no hay excepciones. Hasta entonces era una teoría pero ahora se sabe que es verdad. Cuando me puse de parto estábamos bajo una gran tormenta en medio de la nada. Fue Thomas quién buscó ayuda en alguna parte y encontró un hostal a pocos kilómetros. Me llevó en su lomo y allí, en la cama del hostal sin que nadie se enterase os tuve a vosotros. Era la primera vez que sentía dolor desde hacía mucho tiempo. Cuando os vi la cara a ambos supe que no sabíamos lo que estábamos haciendo. Sabía qué érais al instante y que, por mucho que me apenara no podríais criaros juntos. Los vampiros son muy fuertes y los hombres lobo lo son más pero antes de su primera transformación son niños normales y débiles. Probablemente tu hermano te podría haber matado en cuanto le entrara sed de sangre. Os queríamos a ambos pero teníamos que hacer lo mejor para tí. Gracias a dios Thomas tenía un amigo de suma confianza, había pertenecido a una importante manada de hombres lobo pero decidió marcharse con su mujer a la ciudad. No tenían hijos y ellos se ofrecieron a cuidarte ¿Quién mejor para cuidarte que Anthony y su esposa? Sabíamos que te criarían como a su propio hijo y lo hicieron.
- Y ahora están muertos por mi culpa. - digo en un susurro.
- No cariño. Eso es lo que ellos te hicieron creer, lo que Isaac te hizo creer. Anthony y Margaret están vivos - mi corazón se dispara - Isaac siempre quiso hacernos daño y nuestro punto más débil eras tú. Oliver podía cuidarse solo y estábamos ahí para apoyarte. Isaac te siguió hasta la noche de tu cumpleaños dónde te convertiste, pero no fuiste a casa, cazaste algún que otro conejo pero no los mataste. Sin embargo Isaac tenía otras intenciones, fue a la casa de Anthony y Margaret pero nos adelantamos y los sacamos de allí. Nosotros no sabíamos dónde te habías metido, se suponía que aquella noche estabas castigado. Nos pasamos la noche buscándote, tu padre te encontró aturdido en el bosque lleno de barro llorando en silencio. Cuando te dijo quién era le gritaste y saliste corriendo. Te perdimos la pista y, por lo que sabemos, al no controlar tus transformaciones ni tus emociones pasaste la noche transformándote y volviéndote humano cada hora. Y, según tu padre, no hay peor dolor que el de tu primera transformación, la rotura de cada uno de tus huesos. Isaac te encontró dormido y agotado al amanecer y te llevó a tu casa. Capturó a dos turistas que nadie echaría de menos y los descuartizó para que nadie supiera que no eran Thomas y Margaret, para que, cuando viniera a por ti te diera igual dejar todos aquellos dolorosos momentos. Y así lo hizo. No podíamos acercarnos a la residencia, nos tenían vigilados, pero si podíamos observarte cuando ibas de caza, no parecías muy feliz. Cuando tuviste tu primer recuerdo perdido te entró un ataque de pánico, te habían dicho que tú los mataste y verte llorar en el bosque me dolió como una puñalada, pero no podía ir a por ti. Cuando tu padre te vio frente a la casa, destrozado emocionalmente decidió hacerse pasar por otra persona, no era el momento de decir nada, pero si quiso pasar tiempo contigo y confiaba en que tuvieras algún recuerdo recuperado que te dijera quién era.
- ¿Dónde están? - dije refiriéndome a mis padres, nervioso - mi madre, mi padre ¿Dónde? - ella sonríe tímidamente y mira tras de mí, dónde mi padre rodea con un brazo la cintura de mi madre. Mis ojos se llenan de lágrimas y corro a abrazarlos. Pensar que estaban muertos todo este tiempo, que yo mismo los había matado me había destrozado y verlos ahora... - mamá, papá... 
- Shh... Tranquilo cielo - dice mi madre acariciándome el pelo, como cuando era un niño. Estaba temblando, con los sentimientos a flor de piel - todo va a ir bien.
- ¡Alec o sales ya o entro a por ti! - escucho a Kyle en la puerta. Me limpio las lágrimas.
- Diles a tus amigos que pasen, es de mala educación tenerlos esperando en la puerta. - dice mi padre con una sonrisa. - abro la puerta y veo a Kyle con una pistola en la mano que, sin pensárselo dos veces, dispara.
- ¡Joder Kyle me has disparado! - digo llevándome la mano al pecho, donde de un agujero empieza a manar sangre. Quema por dentro como mil demonios y parece que la bala me carboniza la piel por dentro. Me llevo la mano al pecho para intentar parar la hemorragia.
- ¡Lo siento Alec! Creí que estabas en apuros, no sabía que tú abrirías la puerta... - dice hablando muy rápido mientras mis padres se acercan. 
- llevadlo al sofá - ordena mi padre con tono autoritario. De fuera entran Leslie y Melanie, mientras Mia se queda con Kyle para intentar que se tranquilice. - chico haz algo útil y trae el botiquín de primeros auxilios del cuarto de baño, corre - le dice a Jason que observa la escena conmocionado. - ¿Te duele hijo?
- ¿Que pregunta es esa? - digo con una mueca de dolor - es una bala de plata. - que me está quemando vivo desde dentro, pienso. Leslie y Melanie se acercan y ambas intentan sostenerme la mano.
- chicas apartaos - les dice mi madre cariñosamente aunque se que por dentro está muy nerviosa - dejad que Anthony se encargue de él - les sonríe y, a duras penas se apartan y se sientan en el sofá mas próximo. Jason aparece con el botiquín y se lo tiende a mi padre que, con un cuchillo raja mi camiseta, dejando al descubierto la herida. Mientras limpia la herida yo intento olvidarme del dolor y la quemazón. Miro a Melanie a los ojos y a la mente me viene Jessamine ¿Será así siempre? ¿La culpabilidad que tengo dentro? 
- La herida es muy profunda - dice mi padre - Alec, antes de que saque la bala, necesito que estés quieto. Sé que te va a doler, muchísimo más que una bala normal a una persona normal, ya que no puedo sacarla sin que te toque la piel. - asiento con la cabeza y mi padre coge unas pinzas del botiquín. Mientras él trabaja intento olvidarme de dónde estoy, a parte del abrasador dolor del pecho. Melanie me mira, parece que intenta no vomitar, mientras que Leslie estudia cada paso que da mi padre con detenimiento. - Leslie cariño - dice mi padre - pásame el algodón. - es horrible sentir como alguien te dispara, pero la culpabilidad todavía está presente en mí. De vez en cuando me quejo, pero procuro reprimir cualquier signo de dolor. Cuando hubo terminado me ayuda a levantarme del sofá, aunque el pecho me palpita de dolor. Me limpia los restos de sangre del pecho y me venda con mucho cuidado. Una vez terminado Melanie le tiende una sudadera con cremallera de mi mochila, ya no tenía más ropa, llevaba dos sudaderas dos pantalones y dos camisetas junto con la chaqueta de cuero, una de mis camisetas estaba destrozada y la sudadera con un agujero enorme en el hombro. Con mucho cuidado me pasa la sudadera por el brazo del lado herido sin querer moverme demasiado y me la pasa por el otro.
- ¿Cómo te sientes? - me pregunta mi padre.
- dolorido - digo con el rostro cansado. - ¿Y Kyle? - digo buscándolo por la habitación.
- No quiere entrar - dice Marie, mi madre biológica. - se siente demasiado avergonzado
- Tonterías - digo levantándome del sofá, haciendo una mueca de dolor al sentir una punzada en el pecho. Me dirijo a la puerta abierta, él está sentado en los escalones del porche con Mia a su lado. - Kyle - le digo, él y Mia se vuelven. Su mirada va a parar a las vendas ligeramente ensangrentadas de la sudadera abierta. Mia se levanta y entra dentro mientras que yo ocupo el lugar a su lado. 
- Como te quedes aquí así vas a coger una pulmonía - era verdad, el aire era gélido, pero tampoco me importaba. - ¿Estás enfadado verdad? - dice muy serio, no acostumbraba a ver a Kyle de ese modo.
- No estoy enfadado, creías que estaba en peligro. - digo mirando a la nada - me duele la cabeza y la herida pero no es eso lo que me duele. Esta mañana me acosté con Jessamine - digo bajando la voz, mirándo al suelo - después de haber vuelto anoche con Melanie.
- ¡¿Que hiciste qué?! - grita.
- Shh, te van a oír. En el desayuno, cuando fui a hablar con ella, no se qué pasó, pero ahora no puedo mirar a Melanie a los ojos.
- ¿Pero que demonios te pasa por la cabeza Alec? - Dice susurrando - se había acabado ¿Lo recuerdas?
- Ya lo sé, pero me besó y por un momento creí haber vuelto tres meses atrás. - Kyle se lleva las manos a la cara.
- Jessamine no está embarazada, por lo menos no lo estaba. - le miro desconcertado. - iba a decírtelo en cuanto llegáramos a California para que no volvieras a matarla, la escuché hablando por teléfono con una amiga suya. Cuando te separaste de nosotros fui a espiarla un rato, no me fiaba. - recuerdo las palabras de mi madre <<siempre queda la chica embarazada si no se usa protección, no hay excepciones>> 
- ¡Joder! - digo pegándole un puñetazo al suelo en el que se forma una grieta. Me arrepiento enseguida puesto a que, aunque no le he dado con todas mis fuerzas, un dolor agudo me recorre el cuerpo.
- Si quieres un consejo, díselo a Melanie cuanto antes y yo que tú descansaba, tienes peor aspecto que un vampiro en un mal día.
- Ayúdame a levantarme imbécil- le digo con una mueca por sonrisa. Estoy hecho un asco, sudoroso y con la voz ronca. Kyle me ayuda sin rechistar.
- Tío pareces una estufa, estás ardiendo. - Kyle parece preocupado así que cuando entra habla con mis madres y mi padre para que me acomoden en una habitación. Nos quedaríamos hasta mi recuperación. Mientras tanto, estoy tumbado en el sofá, con unos grandes almohadones a mi espalda y los ojos cerrados. Me siento tremendamente cansado.
Una hora más tarde mi madre biológica me despierta con cuidado, y me ayuda a levantarme, ahora que la herida se ha asentado me duele todo. Me lleva a una habitación que no ha sido modelada, mis cosas, mi cama, los pósters de la pared... Todo sigue en su sitio, incluso la mochila del instituto. La cama está desecha, con los almohadones preparados y junto a la cama un vaso de agua con una pastilla.
- ¿Para qué es? - digo mientras me siento en la cama como si pesara doscientos kilos.
- Te ayudará a calmar el dolor - dice mi madre tendiéndomela. Me arropa y me besa la frente, como ha un niño pequeño. Se me hace raro que una mujer que parece tan joven sea mi madre.
- Marie... Madre - digo, debo acostumbrarme - ¿puedes decírle a Melanie que suba?
- Claro cariño - dice sonriendo.
Me tomo la pastilla y me bebo el vaso de agua que dejo sobre la mesita mientras escucho a Melanie subir. Me tenso.
- Hola - dice - ¿Cómo estás? 
- Mal -susurro - no por la herida, es algo que ha ocurrido. Sientate por favor. - Melanie coge la silla del escritorio y se sienta junto a mi sonteniéndome la mano.
- ¿Que ocurre? - parece asustada.
- Es de algo que me siento totalmente culpable, llevo todo el día dándole vueltas, no podía mirarte. - cojo aire - esta mañana me acosté con Jessamine - digo cerrando los ojos, esperando su reacción, pero ella no dice nada - yo no quería Melanie, lo juro, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, no intento excusarme pero, cuando me besó... Sentí el vacío que sentía muy hondo de mí y lo descargué con ella. - Melanie sigue sin decir nada - y, si lo que dice Kyle es cierto de que no estaba embarazada...
- Ahora lo está - termina la frase - Alec, se por lo que estás pasando pero no me hagas más daño, deja que piense si debemos seguir con algo que apenas a empezado.
- Te quiero a ti Melanie, he tenido que equivocarme para darme cuenta pero te quiero a ti.


martes, 12 de noviembre de 2013

#Capítulo 9

Me despierto de madrugada al oír a alguien sollozar. En la oscuridad me apoyo sobre mis codos y, junto a la ventana, la luz de las farolas iluminan el rostro de Melanie, que está sentada en una silla mirando hacia fuera con lágrimas en los ojos. 
- ¿Melanie? - susurro sin querer despertar a Leslie - ¿Estás bien? - ella se sorbe la nariz y se limpia las lágrimas con el dorso de la mano. 
- Sí, siento haberte despertado. - Dice haciendo una mueca, una sonrisa con poco convencimiento. Me levanto de la cama y me acerco a ella, tiene pinta de haberse llevado así más de una hora.
- Siento haberte hablado así antes, no debí hacerlo. - miro fuera, no tiene las mejores vistas y está poco iluminado el exterior pero al menos había ventanas, no como en la residencia.
- Es mi culpa, todo lo que está pasando es por mi culpa, llevabas razón, lo mejor que te podría haber pasado es olvidarme. - La miro con incredulidad y suspiro.
- No, no te culpes. Estaba frustrado, vi a Jessamine besando a otro chico que conocí hace mucho. No debí haberlo pagado contigo. - Entrecierro los ojos.
- No entiendo porqué te haces esto. - dice ella - volver, ver tu hogar tus amigos a tu novia para tener que dejarlo todo marchar. He intentado comprenderte, pero no puedo.
- No se trata de recordar dolores del pasado - sonrío levemente. Antes solía sonreír más. - Se trata de encontrar respuestas y apagar mi conciencia. Uno de mis remordimientos era dejar que Jessamine se llevara una idea equivocada de lo que me pasó. Puede que me vaya con respuestas que no buscaba, pero, al menos, algo es algo. - ella me mira levemente y aparta la mirada. Le tiendo una mano para que se Levante - A veces veo o oigo algo o alguien y recuerdos me vienen a la mente, como si, en cierto modo, volviera atrás en el tiempo. Permíteme probar algo... - La atraigo hacia mi, con convencimiento, pero noto como mi corazón va cada vez más rápido, con una mano le aparto el cabello del rostro y la otra la mantengo firme en su cintura.
- Bésame - dice ella en un suspiro apenas audible. Me acerco cada vez más y mis labios rozan los suyos en un beso, no deseado sino añorado, paciente y sincero. Quizás mi mente no lo recuerde, pero mi cuerpo extrañaba cada poro de su piel. Sentía algo dentro, no era como cuando besaba a Jessamine, era algo totalmente diferente. Entonces mi mente se nubla y sé que está volviendo un recuerdo perdido.
Abro los ojos en una habitación de luces blancas cegadoras que me molestan a la vista y que hace que mi cabeza retumbe. Miro alrededor y veo un gotero conectado a mi antebrazo y una máquina que cuenta mis pulsaciones. Estoy en la enfermería de la residencia Moonlight, lo sabía, no había ventanas. Entonces entra Melanie, vestida con una suéter blanco y unos tejanos azul claro <<Estás despierto>> dijo Melanie, en ese momento pensé que era la chica más hermosa con la que me había cruzado jamás, << Me llamo Melanie, vuelvo en un momento, voy a avisar al doctor Gilligan de que te has despertado>>
Me aparto de Melanie poco a poco, pero sin separar la cercanía de nuestros cuerpos.
- ¿Venías a cuidarme cuando estaba en el hospital cuando llegué? - ella se ruborizó y asintió.
- Si, ahí fue cuando me fijé en ti. Parecías tan frágil ahí tumbado y débil... Pero supe en seguida que tú no te fijaste en mí.
- Te infravaloras. - digo en un susurro y vuelvo a besarla.
- ¿Buscas más recuerdos? - dice cuando le beso el cuello.
- No - digo entre beso y beso - te beso, porque los he encontrado.- mis sentimientos están a flor de piel, al igual que los de ella. Sin hacer ruido nos deslizamos sobre su cama y nos besamos hasta que nos quedamos dormidos. Podría haber ocurrido algo si Leslie no estuviera en nuestra misma habitación, pero pasar una noche abrazado a ella después de por fin encontrar sentimientos perdidos es lo mejor que puede pasarme. Algo bueno que añadir a mi historia.
A la mañana siguiente Leslie nos despierta. Al parecer no con muy buen humor al vernos en la cama de Melanie. Abro los ojos y la veo ahí, sonriéndome. Le doy un beso de buenos días y me levanto, cogiendo un uniforme limpio me dispongo a vestirme, al igual que Leslie y Melanie. Estamos en silencio, Leslie parece enfadada pero tampoco me importa. Cuando hubimos recogido nuestras cosas y vestido para irnos después de desayunar. Llaman a la puerta justo cuando nos disponemos a marcharnos, yo mismo abro la puerta antes de ponerme la camiseta, olvidada sobre la cama.
- Hola yo... - empieza diciendo.
- Te dije que no quería volver a verte - digo con el rostro serio y dolido. - Me marcho. Te haré llegar dinero para ti y para el bebé, ahora vete.
- Por favor... Déjame hablar contigo un minuto - dice con ojos suplicantes. Miro a Melanie, que tiene la mochila al hombro. Me mira y mira a Jessamine y asiente, ella también cree que debo hablar con ella.
- Te esperamos en la cafetería, no tardes. - dice Leslie tirando del brazo a Melanie, sin olvidarse de darle un buen empujón a Jessamine en el brazo. Hago que pase dentro y cierro la puerta.
- No te vayas por favor Alec - es lo primero que me dice.
- No podía quedarme aquí por siempre. - digo, tras un momento de vacilación - anoche vinieron dos policías, me han visto y me están buscando. He de irme. Llamaré de vez en cuando.
- Se que te he echo daño y que no te merezco, pero estos meses han sido insoportables y él estuvo conmigo... - veo que se arrepiente de haber dicho aquello - dime que volverás.
- No puedo prometer algo que no puedo cumplir... - ella se acerca a mi y, con una mano rodeándome el cuello me besa. Es doloroso sentir de nuevo aquellos labios, noto sus mejillas húmedas, pero también como de mis ojos cae una lágrima. Pienso en Melanie. Está mal. Lo que estoy haciendo está mal... Sin embargo no me detengo sino que la beso con más deseo en un intento de devolverme un trozo de mi pasado. Ella pasa sus manos por mi torso intentando tener un recuerdo de lo último adiós.
Una hora después me paso la camiseta por la cabeza y me pongo los pantalones. Me pongo la sudadera para cubrirme la cara al salir y dejo a Jessamine durmiendo solo cubierta por unas mantas en la habitación que pone << Lo siento, he de irme, pronto sabrás de mi>> no la firmo, por miedo a que me descubran. Con la mochila al hombro voy a la cafetería y encuentro con que los demás ya han terminado de desayunar. Cojo una manzana para el camino, pero no me detengo en preguntas, ni siquiera me atrevo a mirar a Melanie a la cara. Camino junto a ella sin decir palabra, demasiado avergonzado como para contarle lo ocurrido.
- ¿Ha ido bien? - Me pregunta al salir del hotel de camino al bosque.
- Prefiero no hablar de ello - contesto, pasándole un brazo por los hombros y apretándola contra mi pecho. Algún día se enteraría.
Una vez en el bosque nos transformamos y corremos, cuando un recuerdo me taladra la mente intentando salir a la luz y hace que mi cabeza estalle y tenga que parar. Estoy en un claro, hay un lobo cerca mía, demasiado grande para un lobo convencional, un hombre lobo que cobra forma en un humano. No puedo ocultar mi sorpresa al comprobar que es el señor Brown. <<No te asustes hijo, no voy a hacerte daño, solo te quiero ayudar>> <<¡Cómo me vas a ayudar tú>> le grito en el recuerdo<< un padre siempre hace lo mejor para sus hijos>> dice con esa sonrisa tierna de su casa. Thomas Mckenzie.
Me veo obligado a transformarme y, apoyado en un árbol tomar aire, estaba sudando y con un temblor frío en el cuerpo, de repente sentía que las rodillas me iban a fallar en cualquier momento. Mis compañeros se dan cuenta de que algo va mal y que me he quedado atrás así que vuelven, pero yo estoy en el suelo sentado apoyado en un árbol respirando entrecortadamente. Él era mi padre, lo sabía cuando lo ví, supo que yo era su hijo y aún así no me dijo nada. Supongo que yo también lo sabía ¿Dónde estaba mi madre?¿Y mi hermano?
- ¿Estás bien Mckenzie? - Me pregunta Kyle agachandose delante mía. Puede que piense que tiene que ver con mi memoria y mis dolores de cabeza y, en cierto modo no se equivoca. - Alec, - dice dándome palmadas en la cara - mírame Alec - me dice. Estoy aturdido y me tiembla todo el cuerpo. - Pasadme una botella de agua - ordena Kyle siguiendo las órdenes del doctor Gilligan para mis ataques de pánico que, por lo que sabía eran algo no muy fuera de lo normal tratándose de mí. Me la acerca y me hace beber. Espera a que mi respiración se estabilice - respira - dice Kyle - ¿Qué a pasado? - cierro los ojos y compruebo que estoy sudando.
- Mi padre... - consigo tartamudear.
- ¿Has vuelto a ver la imagen de la cocina? - niego con la cabeza.
- No, mi verdadero padre. Está aquí, ayer estuve ayudándole con la mudanza, entonces no lo sabía, pero era él. Lo he visto en un recuerdo... - Kyle hace que me levante y apoya mi peso en él - No, puedo solo, estoy bien.
Me transformo en lobo y hago una señal para que hagan lo mismo. Recorridos unos metros me quedo un poco atrás y corro con todas mis fuerzas en sentido contrario, directo a Bridge Town.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

#Capítulo 8

Me encuentro con los demás en una cafetería veinticuatro horas cerca de la autopista llamada Miss. Molly's, pero no cruzo palabra con ninguno. Jason sigue en silencio no con muy buena cara, Kyle ríe con Mia y Leslie me mira preocupada mientras miro mi sandwich intacto. Ojalá fuera como Kyle, nada parece afectarle, siempre con una gran sonrisa y un comentario divertido para cada ocasión.
- ¿No vas a comer? - me pregunta Leslie. Tengo las manos en los bolsillos y los ojos entrecerrados, la conversación con Jessamine me había quitado el hambre. No podía culparla de que estuviera con Drake, yo había besado a Melanie, lo que me enfureció fue que no me lo dijera. Sin embargo no fui justo, y dejarla allí diciéndole que me había herido fue demasiado, en su estado y abandonada en medio de la calle. Me muerdo el labio. Soy un estúpido. - ¿Alec? - Leslie me saca de mis pensamientos. Niego con la cabeza y le dirijo una breve mirada a Melanie, está sentada a mi lado y me observa en silencio. Aparta la mirada.
- ¿Qué haces aquí? - Es la primera vez que le dirijo la palabra desde que llegó y ella parece saberlo. Noto como los cabellos de la nuca que se le escapan de una larga cola se le erizan. 
- No lo sé, seguí mi instinto y este me falló - susurro un <<ya veo>> por lo bajo - no debí y lo siento. No creí que fuera a ser tan duro volver para ti Alec.
- Si aquí hubieras matado a tus padres, vuelto a una casa llena de recuerdos, dejado a tus amigos, a tu novia embarazada y haberlo perdido todo por un destino que no quiero quizás me entenderías. Teniendo en cuenta que lo mejor que me a pasado estos meses es perder la memoria. - eso parece herirla, teniendo en cuenta lo que ha habido entre nosotros, por poco que fuera - ¿Sabes? De las pocas cosas que recuerdo una es bajar de mi habitación, ir a la cocina y encontrarme a mis padres adoptivos hechos trizas. No es duro volver, es duro enfrentarse a la realidad y darte cuenta de que nada va a ser como antes. Nada. Ni si quiera puedo usar mi nombre por miedo a que descubran quién soy y me manden a un centro de menores o, a la cárcel. - digo todos mis pensamientos sin siquiera darme cuenta ¿Para qué? Ya no me queda nada por lo que luchar. Ya le dije a Jessamine que no volvería a verme.
- Tío... - comienza a decir Kyle que ha dejado de hablar conmigo para escucharme - ¿Que ha pasado para que vengas así? - Miro a Jason este me mira y me sorprende ver un ápice de lástima en su mirada.
- No me mires así - dice Jason - vine aquí para matar vampiros, ya me aburre destrozar a blandengues como tú - supongo que es un cumplido y lo agradezco, quizás no sea tan mala persona como parece.
- Sigue soñando Jason - dice Kyle con una sonrisa - los blandengues como nosotros realmente no lo somos, queremos haceros pensar a cabezas huecas como tú que lo somos para maquinar un plan malvado perfecto sin que sospechéis - teatralmente se lleva la mano a la boca haciéndose el sorprendido - Lo siento Alec, adiós nuestro plan maestro. - Me levanto en silencio y salgo de la cafetería con las manos en los bolsillos. Fuera hace frío pero apenas lo siento, solo noto cansancio y dolor en cada uno de mis huesos. No se si es por haber estado tanto tiempo en mi forma lobuna aquella mañana o por todas las emociones del día, en cualquier caso necesitaba dormir más de dos horas seguidas. Hacía tiempo que, debido a la conmoción apenas podía dormir, o bien porque me despertaban, o dolores de cabeza. Me siento en un frío banco a pocos metros de un mendigo durmiendo entre cartones. Alguien se sienta a mi lado. Es Mia. No dice nada, ella no habla mucho, pero su compañía me reconforta, es familiar, cercana y desinteresada. Es la media naranja de Kyle a pesar de que él no sabe cerrar la boca, ellos le hacen a uno sentir algo de paz en medio de una tormenta. No me imagino el amor que hay entre ellos. Parece tan puro, tan verdadero... A veces me hacen dudar si alguna vez he sentido verdadero amor.
- ¿Quieres? - dice ofreciéndome una bolsa de patatas. Niego con la cabeza. Tenía hambre, pero también la amarga sensación de que si comía iba a acabar vomitando. - Tú te lo pierdes. - dice cogiendo una patata de la bolsa. - ¿Sabes qué día es hoy? - Me pregunta.
- Once de Marzo - la miro extrañado. Ella niega con la cabeza.
- No... Bueno sí. Pero también es el día en el que Paul Nicholas Mckenzie fundó la residencia Moonlight hace cincuenta años. 
- ¿Mi antepasado? - ella sonríe.
- Tu abuelo, concretamente. Esa era una de las razones por las que tu padre era tan importante, tu abuelo fue nuestro primer líder, pero cuando tu padre fue a tomar su puesto se enamoró y Isaac tomó el lugar de tu padre, por consiguiente tú deberías ser nuestro líder, el abuelo de Isaac fue siempre un segundón como él, tu familia está predestinada a ser líderes. - sonrío, no podía imaginarme siendo jefe de algo, teniendo a personas a mi servicio, siempre me había ido mejor por libre. - Pero que no se te suba a la cabeza. - reímos por lo bajo. No me estaba contando algo malo, tampoco algo bueno, simplemente algo que creyó que debía saber, y se lo agradecía, no hablar de algo doloroso.
A la media hora caminamos con los demás al hotel dónde repartimos las habitaciones y me aseguro de que Melanie esté en mi habitación con Leslie. Jason no iba a volver a tocarla, aún recordaba las marcas en sus brazos y se me ponía la piel de gallina. En mi habitación solté mi mochila y esperé a que Melanie y Leslie se ducharan mientras yo sacaba mi muda y le ponía las sábanas a mi cama. Después me metí en el cuarto de baño y dejé el agua correr mientras me desnudaba hasta que el agua estuvo ardiendo. Bajo el agua cerré los ojos y dejé que mis músculos se relajaran uno a uno. Había sido demasiado para un solo día. Salgo de la ducha y me percato de que me he olvidado la ropa fuera así que me lío una toalla a la cintura y salgo. Noto las miradas de mis compañeras fijas en mí.
- Así que no has cambiado solo en altura ¿No Alec? - dice Leslie - esos músculos no estaban antes - ríe, pero cuando normalmente le hubiese seguido la broma esta vez me callé.
- se llama licantropía Leslie - respondo y me meto dentro del cuarto de baño. Allí me visto y me peino dejando caer el flequillo sobre los ojos. Suspiro. En estos últimos días parecía haber envejecido cincuenta años de un tirón. Miro por la pequeña ventana del cuarto de baño al exterior, da al aparcamiento, solo se ven coches de carga y camiones de personas que solo se quedan a pasar la noche para seguir viajando por la mañana hasta dios sabe donde. Justo cuando me voy a disponer a salir del cuarto de baño y dejar de contemplar por la ventana veo que un coche de policía entra en en el aparcamiento del motel, aparca y salen del coche dos policías. Salí de la habitación y veo que Leslie está hablando por el teléfono de recepción. Cuelga.
- Alec, tenemos problemas. - dice Leslie. Melanie está sentada en una de las camas con un fino camisón. - Tu tía Bridget te ha reconocido y te han seguido la pista hasta aquí. Tienes dos opciones: esconderte o avisar a Kyle e irnos ya.
- No. Me voy yo. Me esconderé en el bosque y volveré por la mañana - digo tras pensarlo un minuto. Entonces llaman a la puerta.- No hay tiempo - digo lo evidente, mero al otro lado escucho como un policía pide que abra la puerta. - Si preguntan por vuestro compañero, me llamo Keith, inventaros algo.
Lo digo tan rápido que no se si verdaderamente se han enterado pero no me paro a repetirlo sino que me escondo bajo la cama pegándome lo más posible a la pared. No creo que vayan a mirar... ¿O sí? Escucho como alguien abre la puerta.
- ¿Si agentes? - Leslie. - ¿Algún problema? - los policías entran sin invitación y veo como sus pies recorres el cuarto.
- Buscamos a Alexander Stevens, dicen que le han visto con vosotros. - dice uno de ellos.
- ¿De qué estáis hablando? - dice Leslie haciéndose la confundida. Desde aquí siento la tensión y el miedo de Melanie, observando desde la lejanía. - Aquí solo estamos Mel, Keith y yo. 
- ¿Y quién eres tú? ¿Y dónde está tu compañero? - dice y me da la impresión de que se examinan mutuamente - Me suena tu cara ¿Has tenido algún problema con la autoridad?
- Riley Patterson, el mayor delito que he cometido ha sido robar ketchup en algún restaurante de comida y mi compañero esta... - alguien sale del baño descalzo, un chico.
- Aquí mismo. - reconozco la voz de Kyle y me siento aliviado ¿Cómo había llegado hasta allí? - ¿Necesitan algo agentes?
- Keith - dice Leslie actuando lo mejor que puede - no pasa nada, los agentes buscan a un chico en el hotel, tan solo eso, creía que se hospedaba con nosotros.
- Pues ya ve que no - dice Kyle. Noto como se ha sentado sobre la cama en la que estoy escondido.
- ¿Le importa que echemos un vistazo? - me tenso de nuevo al escuchar al policía.
- Verá agente, pretendíamos irnos ya a dormir, es tarde - se excusa Leslie intentando salvar el pellejo.
- Será solo un segundo - veo como uno de los policías se abre paso y entra en el baño cuando al fijarme, en la madera hay una trampilla. Dudo durante un momento si colarme por ella o si entraré cuando el policía sale del cuarto de baño y registra los armarios - Aquí no hay nada - dice. - vámonos. Me extraña que miren en los armarios y no bajo la cama pero, aún así lo agradezco. Cuando escucho la puerta cerrarse me quedo allí unos minutos hasta que, finalmente asomo la cabeza.
- ¿Cómo has llegado al cuarto de baño? - pregunto a Kyle perfecto.
- Escalando por el alféizar de la ventana - le miramos como si estubiera loco, quizás lo estuviera - ¿Qué? ¿Nunca lo habéis hecho? - pregunta- ¿Nunca? ¿Ni para espiar a los vecinos?
- Kyle - digo cuando hube salido de debajo de la cama - piensa lo que vas a decir antes de decirlo, puede sonar extraño. - Llevaba puesto un pantalón de chándal y una sudadera negra, lo suficientemente cómodo para poder sentirme relajado. Estaba cansado así que deshago la cama recién hecha.
- Me voy a la cama yo también, no me fío de dejar a Mia con Jason durante mucho tiempo. Hasta mañana. - dice con un bostezo y estirando los brazos - Eh Melanie - le dice Kyle, él la mira con ojos amables - si aquel perro gruñón te da problemas ya sabes dónde estoy.
- Lárgate Kyle - le digo.
- No lo decía por tí, lo decía por Leslie - y sale de la habitación y cierra la puerta justo cuando Lesile le lanza un cenicero de barro que había sobre la cómoda.

sábado, 2 de noviembre de 2013

#Capítulo 7.2

Tras una larga charla con Frank Brown decidí que ya era hora de marcharme. Frank era un hombre acogedor, interesante y era fácil mantener una conversación con él, había algo paternal en su sonrisa, como la de mi padre adoptivo, me pregunto si ser padre te hace cambiar la manera de sonreír y, me pregunto si mi sonrisa cambiará de aquí a unos meses.

En la fría noche de Bridge Town  caminaba a paso ligero hacia mi casa ¿Cómo me podido mentirle de una forma tan cruel? Podría haberme inventado otra cosa como que estaba al borde de la muerte pero, ¿Embarazada? Se dará cuenta tarde o temprano que miento y eso hará que se marche para siempre. No puedo permitirlo, he sufrido tanto para tenerlo conmigo... En un principio no creí que fuera a aparecer pero cuando lo vi venir hacia mí supe que no podía volver a dejarle marchar... Hasta que me contó lo que era, por qué se había marchado ¿Quién lo hubiera imaginado? Al principio sentí horror y pánico, no sabía que hacer. Pero después de caminar un rato me arrepiento, le he juzgado mal, ahora mismo me necesita y yo lo rechazo. Suspiro ¿Como le voy a contar que no estoy embarazada? Tendré que hacer algo al respecto, no puedo decírselo sin más, me abandonaría. Veo a Drake frente a mi casa apoyado en su Jeep sonriente.
- ¿Ha aparecido el fantasma? - suspiro. El me coje de la cintura e intenta besarme. Aparto mi cara.
- La verdad es que sí, he estado con Alec - digo sin pensar y me maldigo, le dije que no iba a decir nada. - se que va a sonar brusco pero... - me armo de valor-  hemos terminado Drake. - él sonríe de oreja a oreja.
- Es él ¿No? - sus ojos marrones me intimidan y algo dentro de mí me grita para que salga corriendo lo más rápido que pueda - Dime Jessamine, si tanto te quiere ¿Por qué no ha venido hasta ahora? - me pasa una mano por el rostro - ¿Quien ha estado a tu lado? - me vuelve a besar, intento rezagarme pero Drake me aprieta más contra él. Le digo que me deje, que se aparte pero no me hace caso. En cuanto tengo la oportunidad le pego en la mejilla y me aparto de él y, justo cuando me voy a dar la vuelta, un lobo de dos metros mel color del carbón y una luna blanca al lomo gruñe a Drake, se acerca a él y este sale corriendo olvidándose de mí. Yo no corro, se quién es el lobo, al principio río, hasta que me doy cuenta de que no se cuanto tiempo lleva escondido entre las sombras.

Sentado en la rama de un árbol con suficiente follaje para que no me vean observo a una pareja discutir acaloradamente, se quién es el chico y me trae sin cuidado quién sea la chica pero, de una manera u otra me divertía. Sabía qué era Alexander, quizás él no supiera nada de mí pero yo conozco hasta el más mínimo detalle de su deprimente vida. Veo como ella le pega en la cara y él ni se inmuta, se la queda mirando. Hay odio en su mirada hacia aquella muchacha, pero también decepión. La chica empieza a llorar. Odio las partes sentimentalistas. Alexander, duro por fuera pero un auténtico blandengue por dentro. Él le dice algo, la abraza y le susurra algo al oído antes de marcharse.Típico de él abandonar a las mujeres que lloran por él y salir huyendo, supongo que formará parte de su naturaleza. Cuando éste se hubo marchado entre las oscuras sombras de los árboles ella se sienta en el suelo abrazando sus rodillas y escondiendo el rostro. Que habrá hecho para que mi hermano no le de una segunda oportunidad...