- No eres Oliver. - su voz es suave y cantarina.
- No lo soy. - la mujer se abalanza sobre mí, creo que es para atacarme, pero me abraza con fuerza.
- Alexander...- Dice en un suspiro. Se aparta y me toca con una mano el rostro - estás hecho un hombre, vamos pasa cariño. - me abre paso para que pueda pasar a una casa más decorada con excelente gusto. Ya no se parece tanto a la que viví.
- ¿Tu eres mi madre? - digo sin apenas poder articular palabra. Ella sonríe, lo que me demuestra que si, es Marie. - ¿una de las vampiresas más buscada del mundo subterráneo? - ella ríe.
- Puede, si se le considera un delito enamorarse. - me vuelve a abrazar - estoy tan contenta de que estés aquí...
- Necesito respuestas, son importantes, antes de irme. - miro al suelo - por favor. - no podía tratarla de otra manera, parecía tan inocente y verdaderamente feliz de verme...
- Creo que sé cuales son - dice con una triste sonrisa. - vamos, sientate ¿Quieres tomar algo? - mi mirada se mueve por toda la habitación y me sudan las manos, aunque, supongo, que el ataque de pánico está controlado - cariño, supongo que Isaac te ha informado pero a tu padre y a mí se nos prohibió enamorarnos. Tengo que confesar que al principio los lobos me repugnaban como a cualquier vampiro pero tu padre, entonces mucho más joven, me salvó de una muerte horrible a manos de mi hermano. A partir de aquel día me visitó cada día a escondidas buscando cualquier momento. Isaac fue un lobo que se encaprichó con tenerme y, cuando descubrió que estaba enamorada de él se aseguró de que su padre lo supiera. No era la primera vez que un vampiro y un lobo se enamoraban, pero la primera vez que se hizo público y no nos separaron. - noto anhelo en su voz, un pasado duro - poco después de huir de una muerte o encarcelamiento seguro, exiliados de nuestro hogar quedé embarazada de dos niños. Al principio no lo creí, los vampiros no tienen hijos, no pueden, pero descubrimos que en eso los lobos son más fuertes - sonrío - siempre queda la chica embarazada si no se usa protección, no hay excepciones. Hasta entonces era una teoría pero ahora se sabe que es verdad. Cuando me puse de parto estábamos bajo una gran tormenta en medio de la nada. Fue Thomas quién buscó ayuda en alguna parte y encontró un hostal a pocos kilómetros. Me llevó en su lomo y allí, en la cama del hostal sin que nadie se enterase os tuve a vosotros. Era la primera vez que sentía dolor desde hacía mucho tiempo. Cuando os vi la cara a ambos supe que no sabíamos lo que estábamos haciendo. Sabía qué érais al instante y que, por mucho que me apenara no podríais criaros juntos. Los vampiros son muy fuertes y los hombres lobo lo son más pero antes de su primera transformación son niños normales y débiles. Probablemente tu hermano te podría haber matado en cuanto le entrara sed de sangre. Os queríamos a ambos pero teníamos que hacer lo mejor para tí. Gracias a dios Thomas tenía un amigo de suma confianza, había pertenecido a una importante manada de hombres lobo pero decidió marcharse con su mujer a la ciudad. No tenían hijos y ellos se ofrecieron a cuidarte ¿Quién mejor para cuidarte que Anthony y su esposa? Sabíamos que te criarían como a su propio hijo y lo hicieron.
- Y ahora están muertos por mi culpa. - digo en un susurro.
- No cariño. Eso es lo que ellos te hicieron creer, lo que Isaac te hizo creer. Anthony y Margaret están vivos - mi corazón se dispara - Isaac siempre quiso hacernos daño y nuestro punto más débil eras tú. Oliver podía cuidarse solo y estábamos ahí para apoyarte. Isaac te siguió hasta la noche de tu cumpleaños dónde te convertiste, pero no fuiste a casa, cazaste algún que otro conejo pero no los mataste. Sin embargo Isaac tenía otras intenciones, fue a la casa de Anthony y Margaret pero nos adelantamos y los sacamos de allí. Nosotros no sabíamos dónde te habías metido, se suponía que aquella noche estabas castigado. Nos pasamos la noche buscándote, tu padre te encontró aturdido en el bosque lleno de barro llorando en silencio. Cuando te dijo quién era le gritaste y saliste corriendo. Te perdimos la pista y, por lo que sabemos, al no controlar tus transformaciones ni tus emociones pasaste la noche transformándote y volviéndote humano cada hora. Y, según tu padre, no hay peor dolor que el de tu primera transformación, la rotura de cada uno de tus huesos. Isaac te encontró dormido y agotado al amanecer y te llevó a tu casa. Capturó a dos turistas que nadie echaría de menos y los descuartizó para que nadie supiera que no eran Thomas y Margaret, para que, cuando viniera a por ti te diera igual dejar todos aquellos dolorosos momentos. Y así lo hizo. No podíamos acercarnos a la residencia, nos tenían vigilados, pero si podíamos observarte cuando ibas de caza, no parecías muy feliz. Cuando tuviste tu primer recuerdo perdido te entró un ataque de pánico, te habían dicho que tú los mataste y verte llorar en el bosque me dolió como una puñalada, pero no podía ir a por ti. Cuando tu padre te vio frente a la casa, destrozado emocionalmente decidió hacerse pasar por otra persona, no era el momento de decir nada, pero si quiso pasar tiempo contigo y confiaba en que tuvieras algún recuerdo recuperado que te dijera quién era.
- ¿Dónde están? - dije refiriéndome a mis padres, nervioso - mi madre, mi padre ¿Dónde? - ella sonríe tímidamente y mira tras de mí, dónde mi padre rodea con un brazo la cintura de mi madre. Mis ojos se llenan de lágrimas y corro a abrazarlos. Pensar que estaban muertos todo este tiempo, que yo mismo los había matado me había destrozado y verlos ahora... - mamá, papá...
- Shh... Tranquilo cielo - dice mi madre acariciándome el pelo, como cuando era un niño. Estaba temblando, con los sentimientos a flor de piel - todo va a ir bien.
- ¡Alec o sales ya o entro a por ti! - escucho a Kyle en la puerta. Me limpio las lágrimas.
- Diles a tus amigos que pasen, es de mala educación tenerlos esperando en la puerta. - dice mi padre con una sonrisa. - abro la puerta y veo a Kyle con una pistola en la mano que, sin pensárselo dos veces, dispara.
- ¡Joder Kyle me has disparado! - digo llevándome la mano al pecho, donde de un agujero empieza a manar sangre. Quema por dentro como mil demonios y parece que la bala me carboniza la piel por dentro. Me llevo la mano al pecho para intentar parar la hemorragia.
- ¡Lo siento Alec! Creí que estabas en apuros, no sabía que tú abrirías la puerta... - dice hablando muy rápido mientras mis padres se acercan.
- llevadlo al sofá - ordena mi padre con tono autoritario. De fuera entran Leslie y Melanie, mientras Mia se queda con Kyle para intentar que se tranquilice. - chico haz algo útil y trae el botiquín de primeros auxilios del cuarto de baño, corre - le dice a Jason que observa la escena conmocionado. - ¿Te duele hijo?
- ¿Que pregunta es esa? - digo con una mueca de dolor - es una bala de plata. - que me está quemando vivo desde dentro, pienso. Leslie y Melanie se acercan y ambas intentan sostenerme la mano.
- chicas apartaos - les dice mi madre cariñosamente aunque se que por dentro está muy nerviosa - dejad que Anthony se encargue de él - les sonríe y, a duras penas se apartan y se sientan en el sofá mas próximo. Jason aparece con el botiquín y se lo tiende a mi padre que, con un cuchillo raja mi camiseta, dejando al descubierto la herida. Mientras limpia la herida yo intento olvidarme del dolor y la quemazón. Miro a Melanie a los ojos y a la mente me viene Jessamine ¿Será así siempre? ¿La culpabilidad que tengo dentro?
- La herida es muy profunda - dice mi padre - Alec, antes de que saque la bala, necesito que estés quieto. Sé que te va a doler, muchísimo más que una bala normal a una persona normal, ya que no puedo sacarla sin que te toque la piel. - asiento con la cabeza y mi padre coge unas pinzas del botiquín. Mientras él trabaja intento olvidarme de dónde estoy, a parte del abrasador dolor del pecho. Melanie me mira, parece que intenta no vomitar, mientras que Leslie estudia cada paso que da mi padre con detenimiento. - Leslie cariño - dice mi padre - pásame el algodón. - es horrible sentir como alguien te dispara, pero la culpabilidad todavía está presente en mí. De vez en cuando me quejo, pero procuro reprimir cualquier signo de dolor. Cuando hubo terminado me ayuda a levantarme del sofá, aunque el pecho me palpita de dolor. Me limpia los restos de sangre del pecho y me venda con mucho cuidado. Una vez terminado Melanie le tiende una sudadera con cremallera de mi mochila, ya no tenía más ropa, llevaba dos sudaderas dos pantalones y dos camisetas junto con la chaqueta de cuero, una de mis camisetas estaba destrozada y la sudadera con un agujero enorme en el hombro. Con mucho cuidado me pasa la sudadera por el brazo del lado herido sin querer moverme demasiado y me la pasa por el otro.
- ¿Cómo te sientes? - me pregunta mi padre.
- dolorido - digo con el rostro cansado. - ¿Y Kyle? - digo buscándolo por la habitación.
- No quiere entrar - dice Marie, mi madre biológica. - se siente demasiado avergonzado
- Tonterías - digo levantándome del sofá, haciendo una mueca de dolor al sentir una punzada en el pecho. Me dirijo a la puerta abierta, él está sentado en los escalones del porche con Mia a su lado. - Kyle - le digo, él y Mia se vuelven. Su mirada va a parar a las vendas ligeramente ensangrentadas de la sudadera abierta. Mia se levanta y entra dentro mientras que yo ocupo el lugar a su lado.
- Como te quedes aquí así vas a coger una pulmonía - era verdad, el aire era gélido, pero tampoco me importaba. - ¿Estás enfadado verdad? - dice muy serio, no acostumbraba a ver a Kyle de ese modo.
- No estoy enfadado, creías que estaba en peligro. - digo mirando a la nada - me duele la cabeza y la herida pero no es eso lo que me duele. Esta mañana me acosté con Jessamine - digo bajando la voz, mirándo al suelo - después de haber vuelto anoche con Melanie.
- ¡¿Que hiciste qué?! - grita.
- Shh, te van a oír. En el desayuno, cuando fui a hablar con ella, no se qué pasó, pero ahora no puedo mirar a Melanie a los ojos.
- ¿Pero que demonios te pasa por la cabeza Alec? - Dice susurrando - se había acabado ¿Lo recuerdas?
- Ya lo sé, pero me besó y por un momento creí haber vuelto tres meses atrás. - Kyle se lleva las manos a la cara.
- Jessamine no está embarazada, por lo menos no lo estaba. - le miro desconcertado. - iba a decírtelo en cuanto llegáramos a California para que no volvieras a matarla, la escuché hablando por teléfono con una amiga suya. Cuando te separaste de nosotros fui a espiarla un rato, no me fiaba. - recuerdo las palabras de mi madre <<siempre queda la chica embarazada si no se usa protección, no hay excepciones>>
- ¡Joder! - digo pegándole un puñetazo al suelo en el que se forma una grieta. Me arrepiento enseguida puesto a que, aunque no le he dado con todas mis fuerzas, un dolor agudo me recorre el cuerpo.
- Si quieres un consejo, díselo a Melanie cuanto antes y yo que tú descansaba, tienes peor aspecto que un vampiro en un mal día.
- Ayúdame a levantarme imbécil- le digo con una mueca por sonrisa. Estoy hecho un asco, sudoroso y con la voz ronca. Kyle me ayuda sin rechistar.
- Tío pareces una estufa, estás ardiendo. - Kyle parece preocupado así que cuando entra habla con mis madres y mi padre para que me acomoden en una habitación. Nos quedaríamos hasta mi recuperación. Mientras tanto, estoy tumbado en el sofá, con unos grandes almohadones a mi espalda y los ojos cerrados. Me siento tremendamente cansado.
Una hora más tarde mi madre biológica me despierta con cuidado, y me ayuda a levantarme, ahora que la herida se ha asentado me duele todo. Me lleva a una habitación que no ha sido modelada, mis cosas, mi cama, los pósters de la pared... Todo sigue en su sitio, incluso la mochila del instituto. La cama está desecha, con los almohadones preparados y junto a la cama un vaso de agua con una pastilla.
- ¿Para qué es? - digo mientras me siento en la cama como si pesara doscientos kilos.
- Te ayudará a calmar el dolor - dice mi madre tendiéndomela. Me arropa y me besa la frente, como ha un niño pequeño. Se me hace raro que una mujer que parece tan joven sea mi madre.
- Marie... Madre - digo, debo acostumbrarme - ¿puedes decírle a Melanie que suba?
- Claro cariño - dice sonriendo.
Me tomo la pastilla y me bebo el vaso de agua que dejo sobre la mesita mientras escucho a Melanie subir. Me tenso.
- Hola - dice - ¿Cómo estás?
- Mal -susurro - no por la herida, es algo que ha ocurrido. Sientate por favor. - Melanie coge la silla del escritorio y se sienta junto a mi sonteniéndome la mano.
- ¿Que ocurre? - parece asustada.
- Es de algo que me siento totalmente culpable, llevo todo el día dándole vueltas, no podía mirarte. - cojo aire - esta mañana me acosté con Jessamine - digo cerrando los ojos, esperando su reacción, pero ella no dice nada - yo no quería Melanie, lo juro, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, no intento excusarme pero, cuando me besó... Sentí el vacío que sentía muy hondo de mí y lo descargué con ella. - Melanie sigue sin decir nada - y, si lo que dice Kyle es cierto de que no estaba embarazada...
- Ahora lo está - termina la frase - Alec, se por lo que estás pasando pero no me hagas más daño, deja que piense si debemos seguir con algo que apenas a empezado.
- Te quiero a ti Melanie, he tenido que equivocarme para darme cuenta pero te quiero a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario