- ¡Alec! - es Kyle, que ha cogido tanto impulso al correr que se ha chocado contra mi.- siento interrumpir pero... - al ver que apenas reacciono y que solo puedo mirar a Jessamine, que a su vez mira a Kyle estufpefacta añade - ¿Que ha pasado? - tras un par de segundos decido contestar.
- Está embarazada - Kyle tiene una reacción completamente diferente a la mía y empieza a dar vueltas como loco.
- Tenemos un problema muy serio - se detiene se lleva las manos a la cara y respira - Melanie está aquí. - Entonces es cuando empiezo a marearme y decido sentarme a la sombra del árbol.
- ¿Quién es Melanie? - pregunta Jessamine limpiándose las lágrimas. Le ofrezco un sitio a mi lado y ella lo acepta, al fin de al cabo la culpa ha sido de ambos.
- ¿Que hace ella aquí? - mi mente se nubla y me pellizco el puente de la nariz - se supone que se quedó en la residencia.
- Eso pensábamos, pero nos siguió - dice mirando a un grupo de personas que discuten al otro lado del sendero. - dice que no podía dejarte marchar.
- ¿Alec, que ocurre? ¿Quien es él?¿ Y Melanie? ¿Dónde has estado este tiempo? - me pregunta Jessamine.
- Tranquila son unos amigos - digo sonriendo, todavía en Shock por la noticia. - Mira Kyle, ahora mismo Melanie es la menor de mis preocupaciones. Decidle a Leslie que os enseñe el pueblo, necesito hablar con Jessamine, después de... La noticia debe saberlo. Puede que el niño sea como yo y ella tiene que saber la verdad - Kyle, tras dar vueltas y meditar durante un largo minuto acepta y sale corriendo hacia el grupo de personas
- ¿Leslie? - pregunta Jessamine - ¿Nuestra Leslie? - asiento con una mano en la suya - ¿Y ser como tú en que sentido?
- Temo de que te alejes de mi cuando te cuente la verdad, pero, por favor, escucha la historia hasta el final, no hables ni interrumpas hasta que termine. - ella asiente y yo me acomodo, mirando a la nada. - No recuerdo mucho, pero te contaré lo que se... El día de mi cumpleaños, aquel al que nunca llegué, tuve un accidente con el coche, me crucé con un lobo en la carretera y, al frenar me di un golpe en la cabeza. Cuando desperté estaba en mi cama, lleno de barro y suciedad con la ropa rasgada y, al bajar al salón estaba destrozado. Llamé a mi madre. No contestaba. A mi padre. Tampoco. Hasta que entré en la cocina y los vi. Hechos trozos en el suelo lleno de sangre. Me senté en una esquina de la cocina, los miraba, pero no lloré, ni una sola lágrima por los que me habían criado. Entonces alguien entró en la casa, se llamaba Isaac y me sacó de allí, yo no quise, así que me tuvo que dar un buen golpe en la cabeza que me pasaría factura después. Me llevó a un lugar, una especie de hotel gigante lleno de personas de mi edad aproximadamente. Allí encontré a Leslie y me explicaron que yo era diferente a todas las personas del mundo - tomo aire - era un hombre lobo. Por supuesto no me lo creí hasta mi primera transformación, poco después, cuando terminé de asimilar qué era me dijeron que yo había matado a mis padres inconscientemente en mi primera transformación. Cuando perdí toda esperanza de volver Melanie llamó a mi puerta . Nos besamos un par de veces, pero su novio, aquel grandullón de allí, me chocó contra una pared en el punto donde me dio Isaac y perdí la memoria, no recordaba nada de lo que te he contado. Me lo tuvieron que contar todo poco a poco y algunos claros que tengo en la mente. No soy peligroso, ya no. Decidí marcharme por tí y porque esa vida no es para mi. Tenía planeado contarte una mentira, que estaba en protección de testigos o algo, pero, después de saber que tu... Eso - digo sin poder asimilar la palabra - tienes que saberlo, por el bien del bebé ya que hay un 90% de posibilidades de que nazca como yo, aunque hasta los 17 no tiene por qué afectarle... Y tampoco pido que me creas. Solo que... Crecí sin saber que era adoptado, mis padres eran un hombre lobo y una vampiresa perseguidos por el mundo mágico y tengo un hermano gemelo vampiro al que nunca he visto, no quiero que, si vamos a ser padres, crezca en la ignorancia.
- ¿Has terminado? - asiento y mis manos me tiemblan - ¿Estás loco?
- ¿ Quieres que te demuestre que no miento? - digo con una media sonrisa melancólica, ya me gustaría a mi que fuese mentira. Me levanto y me aparto del árbol. Cierro los ojos y mis huesos empiezan a romperse, es un dolor intenso, insoportable para alguien humano y, aun así suelto algún alarido hasta que me transformo completamente en un lobo de dos metros de altura. Jessamine se lleva una mano a la boca, y una punzada de dolor me recorre el pecho cuando veo terror en sus ojos así que, con otra ola de dolor me transformo en mí mismo de nuevo y doy un paso hacia ella.
- No te acerques - dice aterrorizada.
- Jessie no voy a hacerte daño... - digo dando un paso más, pero me detengo.
- ¿Y ellos? - dice señalando de nuevo al grupo de personas. - ¿Qué son?
- Son como yo - digo y me siento a unos metros de ella apoyando mis codos sobre mis rodillas y mi cabeza entre mis temblorosas manos. - se que es difícil de creer, yo aún lo estoy asimilando. No te pido que me aceptes, solo quiero que sepas la verdad. Si quieres que desaparezca, desapareceré, si quieres que me vaya me iré, si quieres que muera moriré. Haré lo que creas necesario.
- Quizá sea demasiada información de repente - dice suspirando y, involuntariamente, se lleva la mano al vientre. Tiene razón - Solo dame un tiempo para asimilarla. - Asiento y me levanto del césped.
- Vamos a alquilar un par de habitaciónes en el motel, pregunta por Kyle. - Digo poniéndome de nuevo en pie y poniendome la capucha de la sudadera - Nos vamos mañana al anochecer, no podemos pasar mucho tiempo aquí o nos descubrirán a Leslie y a mi. Y Jessie... - pienso en decirle lo mucho que la quiero, pero lo retiro en seguida de mi cabeza - No le digas nada a nadie por favor. - asiente y suspiro antes de marcharme a enfrentarme a Melanie.
Llego al grupo de seres lobo, pero no me detengo y sigo hacia adelante con la cabeza gacha. Me miran y me pregunta, interrumpiendo una acalorada discusión entre Mia y Jason que, supongo, tendrá que ver con Melanie, que me observa avergonzada. Jessamine no le dio mucha importancia al beso y, tampoco se si eso es bueno. Leslie entonces comprende, al ver mi rostro, que no ha ido bien y les dice a los demás que es mejor dejarme solo, tiempo para pensar en todo. Leslie tiene razón, necesito, tanto como Jessamine, asimilar todo lo que ha ocurrido, sobre todo, la idea de saber que una vida está creciendo en su interior. Camino sin rumbo, sin prestarle mucha atención a mis pasos, hasta que me doy cuenta de que mi subconsciente a seguido un camino muy familiar para mí, el camino que recorría cada día para volver a mi casa del instituto. Mi hogar. Tenía un cartel de se vende en el jardín tras la valla, y una pegatina que lo tapaba que ponía <<vendido>> . Ya no era mi hogar, era el de otros. Me quedo allí de pie durante una hora aproximadamente hasta que, un camión de mudanzas me saca de mi ensoñación. Tras de él llega un todoterreno que aparca junto al camión y sale un hombre de mediana edad con el pelo castaño oscuro y corto de piel morena con unos brillantes ojos azules que llamaban significativamente la atención tras unas gafas de vista.
- Hola - dice sonriente abriendo la parte de atrás de el camión que está aparcado de culo frente a mi. No reconozco del pueblo a ese hombre así que probablemente no me conocerá.
- Hola - saludo de mala gana. - ¿Es usted el dueño de la casa?
- Ahora sí - dice sonriendo - vengo a vivir aquí con mi mujer y mi hijo ¿No es bonita? - no contesto ya que la pena invade mi corazón amenazando con destruirlo. - Eh chico, - dice dirigiéndose a mí de nuevo - ¿Quieres ganarte 50$ por ayudarme a descargar el camión? - quizá fuera buena idea, el dinero nunca venía de más y algo de ejercicio físico me vendría bien.
- ¿Por qué no ha contratado una empresa de mudanzas señor...? - pregunto extrañado ¿Pensaba que iba a poder cargarlo él solo?
- Brown, - dijo con una sonrisa - pero por favor, llámame Frank - aquel hombre de nariz aguileña y camisa de franela roja a cuadros parecía muy agradable - es orgullo propio, mi hijo dijo que vendría a ayudarme pero, como ves, no ha aparecido. - del asiento de la furgoneta sale un hombre gordo con el rostro de pocos amigos. Frunzo el ceño. Su hedor hacía que tuviera ganas de vomitar.
- Frank, si no te importa - dice el hombre - llévame el camión después, tengo prisa.
- Sin ningún problema Douglas - del bolsillo saca la cartera y le entrega un billete de cien dólares que Douglas le quita de las manos y se marcha andando con su calva brillando al sol como una bola de billar. Cuando este se hubo ido me preguntó - ¿Cómo te llamas chico?
- A... - me lo pienso mejor al decirle mi nombre, ha comprado mi casa - Me llamo Keith señor.
Cuando llegó la noche todo estaba descargado y en su lugar. Había evitado entrar en la cocina pero, cuando lo hice mis manos me temblaban con brusquedad y casi tiro la caja con la vajilla al suelo. Sentados en el sofá Frank me invita a tomar algo por mi esfuerzo, le digo que no hace falta, pero él insiste. Hace rato que me quite la chaqueta y la sudadera por la calor y, además, estaba abrumado por los recuerdos que intentaba espantar cargando con más cosas de las que cargaría de una vez en una situación normal. Al ver Frank que podía yo solo con un reloj péndulo que medía dos metros sin esfuerzo, alegó que si iba al gimnasio que, a pesar de no ser cierto asentí.
- ¿Sabe lo que le pasó a los antiguos inquilinos? - pregunto cuando viene con un par de cervezas frías. - Para que se marcharan digo.
- Es una historia terrible. Al parecer encontraron a los padres hechos trizas en la cocina, creyeron que era obra de un animal, pero su hijo desaprareció. Las cámaras de vigilancia de la alarma vieron como el chico entró y descubrió a sus padres, se quedó allí, conmocionado, sentado en una esquina observándolos. El pobre chico no sabría ni que hacer. Al cabo de un rato alguien entró en la casa con el rostro tapado y golpeó al chico, se lo llevó en un jeep que encontraron poco después en un barranco con restos de sangre. No lo encontraron y creen que ha muerto, están pensando en abandonar la investigación pero la hermana de su madre se niega a que su sobrino haya muerto.
- Si que es horrible - digo intentando aparentar normalidad. - ¿No tiene miedo de que le pase lo mismo?
- No, un asesino no vuelve nunca al lugar dónde ha matado a alguien, aunque dicen que la casa está encantada - río - supuestamente los señores Stevens siguen aquí buscando a su hijo ¿Crees en los fantasmas?
- No - mentí, a estas alturas ya me creía todo.
- Yo tampoco.