lunes, 28 de octubre de 2013

#Capítulo 7

Mis músculos estan en tensión y escucho cómo Jessamine me pide que le diga algo, pero no soy capaz, no soy capaz de respirar si quiera cuando alguien se nos tira encima y vuelvo a la realidad.
- ¡Alec! - es Kyle, que ha cogido tanto impulso al correr que se ha chocado contra mi.- siento interrumpir pero... - al ver que apenas reacciono y que solo puedo mirar a Jessamine, que a su vez mira a Kyle estufpefacta añade - ¿Que ha pasado? - tras un par de segundos decido contestar.
- Está embarazada - Kyle tiene una reacción completamente diferente a la mía y empieza a dar vueltas como loco.
- Tenemos un problema muy serio - se detiene se lleva las manos a la cara y respira - Melanie está aquí. - Entonces es cuando empiezo a marearme y decido sentarme a la sombra del árbol.
- ¿Quién es Melanie? - pregunta Jessamine limpiándose las lágrimas. Le ofrezco un sitio a mi lado y ella lo acepta, al fin de al cabo la culpa ha sido de ambos. 
- ¿Que hace ella aquí? - mi mente se nubla y me pellizco el puente de la nariz - se supone que se quedó en la residencia.
- Eso pensábamos, pero nos siguió - dice mirando a un grupo de personas que discuten al otro lado del sendero. - dice que no podía dejarte marchar.
- ¿Alec, que ocurre? ¿Quien es él?¿ Y Melanie? ¿Dónde has estado este tiempo? - me pregunta Jessamine.
- Tranquila son unos amigos - digo sonriendo, todavía en Shock por la noticia. - Mira Kyle, ahora mismo Melanie es la menor de mis preocupaciones. Decidle a Leslie que os enseñe el pueblo, necesito hablar con Jessamine, después de... La noticia debe saberlo. Puede que el niño sea como yo y ella tiene que saber la verdad - Kyle, tras dar vueltas y meditar durante un largo minuto acepta y sale corriendo hacia el grupo de personas
- ¿Leslie? - pregunta Jessamine - ¿Nuestra Leslie? - asiento con una mano en la suya - ¿Y ser como tú en que sentido?
- Temo de que te alejes de mi cuando te cuente la verdad, pero, por favor, escucha la historia hasta el final, no hables ni interrumpas hasta que termine. - ella asiente y yo me acomodo, mirando a la nada. - No recuerdo mucho, pero te contaré lo que se... El día de mi cumpleaños, aquel al que nunca llegué, tuve un accidente con el coche, me crucé con un lobo en la carretera y, al frenar me di un golpe en la cabeza. Cuando desperté estaba en mi cama, lleno de barro y suciedad con la ropa rasgada y, al bajar al salón estaba destrozado. Llamé a mi madre. No contestaba. A mi padre. Tampoco. Hasta que entré en la cocina y los vi. Hechos trozos en el suelo lleno de sangre. Me senté en una esquina de la cocina, los miraba, pero no lloré, ni una sola lágrima por los que me habían criado. Entonces alguien entró en la casa, se llamaba Isaac y me sacó de allí, yo no quise, así que me tuvo que dar un buen golpe en la cabeza que me pasaría factura después. Me llevó a un lugar, una especie de hotel gigante lleno de personas de mi edad aproximadamente. Allí encontré a Leslie y me explicaron que yo era diferente a todas las personas del mundo - tomo aire - era un hombre lobo. Por supuesto no me lo creí hasta mi primera transformación, poco después, cuando terminé de asimilar qué era me dijeron que yo había matado a mis padres inconscientemente en mi primera transformación. Cuando perdí toda esperanza de volver Melanie llamó a mi puerta . Nos besamos un par de veces, pero su novio, aquel grandullón de allí, me chocó contra una pared en el punto donde me dio Isaac y perdí la memoria, no recordaba nada de lo que te he contado. Me lo tuvieron que contar todo poco a poco y algunos claros que tengo en la mente. No soy peligroso, ya no. Decidí marcharme por tí y porque esa vida no es para mi. Tenía planeado contarte una mentira, que estaba en protección de testigos o algo, pero, después de saber que tu... Eso - digo sin poder asimilar la palabra - tienes que saberlo, por el bien del bebé ya que hay un 90% de posibilidades de que nazca como yo, aunque hasta los 17 no tiene por qué afectarle... Y tampoco pido que me creas. Solo que... Crecí sin saber que era adoptado, mis padres eran un hombre lobo y una vampiresa perseguidos por el mundo mágico y tengo un hermano gemelo vampiro al que nunca he visto, no quiero que, si vamos a ser padres, crezca en la ignorancia.
 - ¿Has terminado? - asiento y mis manos me tiemblan - ¿Estás loco?
- ¿ Quieres que te demuestre que no miento? - digo con una media sonrisa melancólica, ya me gustaría a mi que fuese mentira. Me levanto y me aparto del árbol. Cierro los ojos y mis huesos empiezan a romperse, es un dolor intenso, insoportable para alguien humano y, aun así suelto algún alarido hasta que me transformo completamente en un lobo de dos metros de altura. Jessamine se lleva una mano a la boca, y una punzada de dolor me recorre el pecho cuando veo terror en sus ojos así que, con otra ola de dolor me transformo en mí mismo de nuevo y doy un paso hacia ella.
- No te acerques - dice aterrorizada.
- Jessie no voy a hacerte daño... - digo dando un paso más, pero me detengo.
- ¿Y ellos? - dice señalando de nuevo al grupo de personas. - ¿Qué son?
- Son como yo - digo y me siento a unos metros de ella apoyando mis codos sobre mis rodillas y mi cabeza entre mis temblorosas manos. - se que es difícil de creer, yo aún lo estoy asimilando. No te pido que me aceptes, solo quiero que sepas la verdad. Si quieres que desaparezca, desapareceré, si quieres que me vaya me iré, si quieres que muera moriré. Haré lo que creas necesario. 
- Quizá sea demasiada información de repente - dice suspirando y, involuntariamente, se lleva la mano al vientre. Tiene razón - Solo dame un tiempo para asimilarla. - Asiento y me levanto del césped.
- Vamos a alquilar un par de habitaciónes en el motel, pregunta por Kyle. - Digo poniéndome de nuevo en pie y poniendome la capucha de la sudadera - Nos vamos mañana al anochecer, no podemos pasar mucho tiempo aquí o nos descubrirán a Leslie y a mi. Y Jessie... - pienso en decirle lo mucho que la quiero, pero lo retiro en seguida de mi cabeza - No le digas nada a nadie por favor. - asiente y suspiro antes de marcharme a enfrentarme a Melanie.
 Llego al grupo de seres lobo, pero no me detengo y sigo hacia adelante con la cabeza gacha. Me miran y me pregunta, interrumpiendo una acalorada discusión entre Mia y Jason que, supongo, tendrá que ver con Melanie, que me observa avergonzada. Jessamine no le dio mucha importancia al beso y, tampoco se si eso es bueno. Leslie entonces comprende, al ver mi rostro, que no ha ido bien y les dice a los demás que es mejor dejarme solo, tiempo para pensar en todo. Leslie tiene razón, necesito, tanto como Jessamine, asimilar todo lo que ha ocurrido, sobre todo, la idea de saber que una vida está creciendo en su interior. Camino sin rumbo, sin prestarle mucha atención a mis pasos, hasta que me doy cuenta de que mi subconsciente a seguido un camino muy familiar para mí, el camino que recorría cada día para volver a mi casa del instituto. Mi hogar. Tenía un cartel de se vende en el jardín tras la valla, y una pegatina que lo tapaba que ponía <<vendido>> . Ya no era mi hogar, era el de otros. Me quedo allí de pie durante una hora aproximadamente hasta que, un camión de mudanzas me saca de mi ensoñación. Tras de él llega un todoterreno que aparca junto al camión y sale un hombre de mediana edad con el pelo castaño oscuro y corto de piel morena con unos brillantes ojos azules que llamaban significativamente la atención tras unas gafas de vista.
- Hola - dice sonriente abriendo la parte de atrás de el camión que está aparcado de culo frente a mi. No reconozco del pueblo a ese hombre así que probablemente no me conocerá.
- Hola - saludo de mala gana. - ¿Es usted el dueño de la casa?
- Ahora sí - dice sonriendo - vengo a vivir aquí con mi mujer y mi hijo ¿No es bonita? - no contesto ya que la pena invade mi corazón amenazando con destruirlo. - Eh chico, - dice dirigiéndose a mí de nuevo - ¿Quieres ganarte 50$ por ayudarme a descargar el camión? - quizá fuera buena idea, el dinero nunca venía de más y algo de ejercicio físico me vendría bien.
- ¿Por qué no ha contratado una empresa de mudanzas señor...? - pregunto extrañado ¿Pensaba que iba a poder cargarlo él solo?
- Brown, - dijo con una sonrisa - pero por favor, llámame Frank - aquel hombre de nariz aguileña y camisa de franela roja a cuadros parecía muy agradable - es orgullo propio, mi hijo dijo que vendría a ayudarme pero, como ves, no ha aparecido. - del asiento de la furgoneta sale un hombre gordo con el rostro de pocos amigos. Frunzo el ceño. Su hedor hacía que tuviera ganas de vomitar.
- Frank, si no te importa - dice el hombre - llévame el camión después, tengo prisa.
- Sin ningún problema Douglas - del bolsillo saca la cartera y le entrega un billete de cien dólares que Douglas le quita de las manos y se marcha andando con su calva brillando al sol como una bola de billar. Cuando este se hubo ido me preguntó - ¿Cómo te llamas chico? 
- A... - me lo pienso mejor al decirle mi nombre, ha comprado mi casa - Me llamo Keith señor.
Cuando llegó la noche todo estaba descargado y en su lugar. Había evitado entrar en la cocina pero, cuando lo hice mis manos me temblaban con brusquedad y  casi tiro la caja con la vajilla al suelo. Sentados en el sofá Frank me invita a tomar algo por mi esfuerzo, le digo que no hace falta, pero él insiste. Hace rato que me quite la chaqueta y la sudadera por la calor y, además, estaba abrumado por los recuerdos que intentaba espantar cargando con más cosas de las que cargaría de una vez en una situación normal. Al ver Frank que podía yo solo con un reloj péndulo que medía dos metros sin esfuerzo, alegó que si iba al gimnasio que, a pesar de no ser cierto asentí.
- ¿Sabe lo que le pasó a los antiguos inquilinos? - pregunto cuando viene con un par de cervezas frías. - Para que se marcharan digo.
- Es una historia terrible. Al parecer encontraron a los padres hechos trizas en la cocina, creyeron que era obra de un animal, pero su hijo desaprareció. Las cámaras de vigilancia de la alarma vieron como el chico entró y descubrió a sus padres, se quedó allí, conmocionado, sentado en una esquina observándolos. El pobre chico no sabría ni que hacer. Al cabo de un rato alguien entró en la casa  con el rostro tapado y golpeó al chico, se lo llevó en un jeep que encontraron poco después en un barranco con restos de sangre. No lo encontraron y creen que ha muerto, están pensando en abandonar la investigación pero la hermana de su madre se niega a que su sobrino haya muerto.
- Si que es horrible - digo intentando aparentar normalidad. - ¿No tiene miedo de que le pase lo mismo?
- No, un asesino no vuelve nunca al lugar dónde ha matado a alguien, aunque dicen que la casa está encantada - río - supuestamente los señores Stevens siguen aquí buscando a su hijo ¿Crees en los fantasmas?
- No - mentí, a estas alturas ya me creía todo.
- Yo tampoco.

sábado, 26 de octubre de 2013

# Capítulo 6

Veo la salida a pocos metros, es una grieta en la pared lo suficientemente ancha para que pasen dos personas a través de la roca. Estoy nervioso, impulsivo y con el corazón a mil. Localizo a Isaac, el jefe de la manada, hablando con un grupo de chicas animadamente cuando ve que lo observo y, veo que se despide y camina hacia mí. Se que capta los temblores de las manos y el sudor que recorre mi frente, el dolor en el costado y mi acelerado corazón. Isaac es bueno en lo suyo, pero no se si me permitirá marcharme de aquí. Cuando está lo suficientemente cerca lo suelto de un tirón.
- Abandono la manada.- me doy la vuelta para marcharme a mi habitación a por mis cosas cuando Isaac me agarra del brazo, me tenso.
- No puedes - dice en tono autoritario ¿Cómo que no puedo?
- Claro que puedo, soy libre de hacer lo que me plazca, si quiero abandonar a tu manada lo hago, ni siquiera he elegido quedarme. - digo con impasibilidad y unas ganas tremendas de arrancarle su peluda cabeza de un mordisco.
- Es peligroso, ahí fuera te está esperando un grupo inmenso de vampiros para usarte de rehén, y ellos, no son tan simpáticos - Suelto aun bufido y me libro de su mano con impaciencia.
- Te agradezco lo que has hecho por mi, pero soy lo suficientemente mayor para decidir por mi mismo. - Isaac no parece muy contento, frunce el ceño y se cuadra de hombros, si que parece el jefe.
- Alexander, si te dejamos marchar, estamos asegurando de que morirás y no podemos permitirlo, salir ahí fuera solo es un suicidio, pero si no puedo hacerte cambiar de opinión permíteme al menos que te acompañen algunos de mis estudiantes. Debido a tu recuperación no has entrenado ni te has preparado para la lucha, pero ellos si. De echo son los que de más de cerca te vigilaban para que no te ocurriese nada, ahí fuera...
- Kyle y Mia... - digo como si de repente me quitaran la venda de los ojos.
- Los mismos, aunque también irá con vosotros el más fuerte de la residencia Jason Miller. - No.No. No. No ¿Jason?
- Ni de broma voy a ir con ese impresentable. - digo muy seguro de mi mismo.
A la mañana siguiente, cuando a penas a salido el sol me encuentro en la grieta de entrada a la residencia cruzado de brazos, con una mochila a la espalda y vestido con el uniforme de combate, pantalones y camiseta negros que se te adhieren a la piel y una chaqueta de cuero, al parecer estas ropas estan diseñadas para que cuando te transformes la ropa cambie con tu piel y no se rompa, algo bastante útil. A mi lado está Kyle parloteando sobre que es la primera vez que le asignan proteger a alguien. Mia a su lado sonríe atendiendo a las explicaciones de su novio mientras que Jason, con una gasa en la nariz tiene cara de pocos amigos. Nos miramos con miradas envenenadas hasta que me percato que Melanie se acerca a nosotros. Jason también se da cuenta y anda un par de pasos hacia ella hasta que se da cuenta de que  camina hacia mi. Cuando está a pocos centímetros se pone de puntillas y me susurra al oído.
- puede que no te acuerdes, pero el poco tiempo que estuvimos juntos no lo podré olvidar - me besa en la mejilla y se marcha por donde ha venido dejándome boquiabierto. Cuando miro hacia arriba veo que Leslie observa la escena, va vestida con el mismo uniforme y también con una mochila, presiento que alguien más va a venir y es la persona que tengo delante. No me equivoco, pero agradezco que venga, sabe a donde nos dirigimos y ella también está preocupada. Nos abrazamos.
- Hay que ser fuertes - me susurra, pero yo no puedo hablar, tengo un nudo en el estómago y ganas de vomitar. Se separa de mi y sonríe - vamos, o no llegaremos nunca a Bridge Town.
Nos despedimos de Isaac y nuestros amigos y nos marchamos. Hacemos el primer tramo como lobos, cargando las mochilas en la boca y corriendo. Mi pelaje es negro azabache con una pequeñamancha blanca en forma de luna al final del lomo. Leslie tiene un pelaje rojizo, parecido al de un zorro, con las patas blancas, Kyle es de pelaje marrón chocolate que contrastan con sus ojos verdosos mientras que Mia es dorada y castaño claro y Jason de un gris oscuro.
A medida que nos vamos acercando a la ciudad decidimos ir a pie para evitar que nos vean. Reconozco al instante el camino de tierra que da a la ciudad y me siento, por fin en casa. Hay un pequeño cartel que pone << Bienvenido a Bridge Town>>  y justo a unos diez metros unas hileras de casas blancas de madera todas parecen iguales pero siempre hay algo que las diferencia y, a la vez, la hace única. Antes de entrar me pongo una sudadera bajo la cazadora y me pongo el gorro para cubrirme el rostro, no quiero que nadie me reconozca, a pesar, de que, en todo este tiempo estoy mucho mas alto y fuerte que hace tres meses. Caminamos sin llamar la atención, hay muchos forasteros y seguramente creerán que somos un grupo más, sin embargo, reconozco algunas caras, el párroco de la ciudad, la señora Mathews, mi tía Bridget que me mira durante un instante, pero sacude la cabeza y murmura algo por lo bajo, Ron Meyers, el amigo de mi vecino que siempre se metían con él... Ninguno parece reconocerme, aunque algunos miran curiosos.
- Perdona que te diga esto Mckenzie pero tu pueblo me da grima, no se escucha ni una mosca - Me susurra Kyle.
- Pronto hará un año desde que Leslie desapareció, aquí somos muy respetuosos con los difuntos - digo recorriendo cada esquina con la mirada.
Al final de una inmensa calle se encuentra el instituto, donde, gracias a nuestros sentidos lobunos, escuchamos la campana que dan por terminadas las clases. Respiramos hondo y caminamos, Kyle intenta hacer algún chiste pero la tensión es demasiada, siento, a medida que nos acercamos que voy a explotar de un momento a otro.
En el lateral del instituto ya se ve el Manzano, hay alguien a su sombra, se quien es y eso me pone nervioso. 
- A partir de aquí seguís vosotros dos - dice Kyle demasiado tranquilo y despreocupado - si necesitáis algo, gritad. 
- ¡No seas tan melodramático! - dice Mia dándole con el puño en el hombro amistosamente - seguro que no habrá ningún problema.
- Alec - dice Leslie - Ve tú, es demasiado para asimilar y hace tres meses que no os veis, necesitáis intimidad -uno tras otro me abrazan, menos Jason que con cara de pocos amigos mira a Jesamine en la distancia. No soy capaz de articular palabra así que le dejo mi mochila a Kyle y me dirijo al Manzano con paso firme.
A pocos metros de distancia ella me ve y yo me bajo la capucha para que me vea el rostro, y, cuando lo hago, ella corre hacia mi. Lleva el pelo mucho mas corto, por la barbilla y su color castaño me hace sentir cómodo, algo familiar. Recorre los metros que nos separan en pocos segundos y nos fundimos en un beso lleno de necesidad, quizá mi mente no lo recuerde, pero mi cuerpo sabe perfectamente cuánto la ha echado de menos. Nos abrazamos y, ambos entre lágrimas, no somos capaces de separarnos por miedo a que el otro se escape de sus manos y no vuelva. La alegría que me invade el cuerpo desde lo más profundo de mi no es comparable al infierno de los últimos meses.
- Estas vivo... estas vivo... - la oigo balbucear una y otra vez.
- Si, estoy vivo que yo sepa - sonrío y ella se aparta y me mira con los ojos llenos de lágrimas y esperanza.
- ¿No estoy loca? - niego con la cabeza y le acaricio el rostro - Derek decía que sí, que eran cosas mías, cosas del... - se para a media frase y sonríe - pero no, eres real.
- ¿Cosas del que Jessie? - digo confundido y las lágrimas en su rostro vuelven a aparecer. Me abraza y entierra su rostro en mi pecho.
- Embarazo, Alec, estoy embarazada de tres meses y dos semanas. 
Y entonces es cuando mi mundo se desploma.

viernes, 18 de octubre de 2013

#Capítulo 5

Jason no me sigue así que no tardo en llegar la la habitación 112 dónde Leslie me espera sentada en una cama individual con un libro entre las manos. Su cabello le cae sobre los ojos rojo como el fuego, y distraídamente, sin parecer darse cuenta, lo sujeta detrás de la oreja.
- Entra alguien en tu habitación y ni siquiera te das cuenta- digo con una sonrisa apoyándome en la pared cruzándome de brazos. Chasqueo la lengua - Leslie, Leslie... ¿Cuándo vas a cambiar?- sonrío y ella me mira cerrando el libro con un suspiro.
- Resulta inquietante lo mal educado que puedes ser ¿No te han enseñado tus padres a llamar a la puerta? - miro al suelo y respiro intentando quitarme de la cabeza aquel sentimiento de culpabilidad. A pesar de aquella punzada en el corazón levanto la vista y sonrío negando con la cabeza. Leslie curva los labios en una sonrisa y deja un libro a un lado. - Te conozco lo suficiente para saber que te pasa algo Alec, y sabes que puedes confiar en mi.
Me aparto de la pared y me pellizco el puente de la nariz. Suspiro y por un segundo dudo si contárselo todo, el sueño, Jessamine, el puñetazo a Jason...
- He hablado con Jessamine. - Lesilie me mira con los ojos de par en par incorparándose.
- ¿Que tu qué? - solo es capaz de decir eso, no le salen las palabras, sin embargo se que no ha sido buena idea de inmediato.
- Desde el portátil de Kyle, aunque el no lo sabe, voy a ir a verla. - decido volver a apoyarme en la pared cuando me mareo levemente.
- ¿Ir a verla? Pero ¿Estás loco?¿Cuándo? 
- Mañana temprano me marcho a Bridge Town. Nadie puede saberlo Leslie... - le digo con voz cansada, de repente, todas las energías con las que me he levantado se han esfumado.
- Alexander, piensa un poco en lo que estás haciendo, la he estado observando desde la distancia, lo ha pasado fatal, y que, desaparecieras la dejó por los suelos ha tenido problemas. Lo estaba empezando a superar, ha empezado a salir hace poco, ha salido de su cuarto por fin, y vas tu y lo estropeas. - dice de corrida sin apenas parar a respirar - y ahora no puedes dejar de ir, porque volverá a caer si no vas.
- ¿Entonces voy?- pregunto algo confundido por la expresión de su rostro.
- Claro que vas a ir, pero yo voy contigo, tenemos que inventarnos algo para que no pregunte más para que nos olvide, sobre todo a ti. Saldremos por la mañana antes de que todos se despierten.
Asiento poniendo todo mi corazón en pensar que estoy haciendo lo correcto. Me siento junto a ella pensativo, distraído, ausente. Jessamine no es la única que lo va a pasar mal, lo sé y no dejo de repetirme una y otra vez lo mismo, cuando vaya tengo que ser fuerte y, aunque mi corazón diga lo contrario, debo ser capaz de volver y no quedarme con ella, ese es mi mayor miedo, no querer volver. Leslie intenta cambiar de tema, sabe que hablar de ello no me hace ningún bien, así que decide que es hora de echarme la bronca por el día anterior no ir de caza con el resto y no alimentarme, sin embargo se que eso no es lo que más le preocupa a mi amiga. Se que no ha accedido a ayudarme porque sí, sino porque también ella necesita verla y que Jessamine sepa que está bien.
Ambos hablamos y bromeamos durante un rato hasta que nos entra el hambre y decidimos ir al gran comedor a por algo de comer. Ella no sabe lo de Jason, pero no tardarda en enterarse cuando pasamos junto a la enfermería y el Dr. Gilligan me pregunta que le ha pasado en la nariz a Jason. Me encojo de hombros y sonrío para mis adentros. Ese imbécil se lo tiene merecido, solo por hacerme olvidar y hacerme pasar por esto por segunda vez. En un banco cerca de la enfermería me observa la misma chica rubia que estaba en mi habitación llorando cuando desperté, tiene nostalgia en los ojos y mucha pena, lo percibo al instante. Cuando se levanta y se dirige hacia mi no se muy bien que quiere decirme, pero Leslie me agarra de un brazo y me aprieta fuerte la mano.
- Alec yo... - Leslie se pone frente a mí con carácter autoritario.
- Ya le has causado suficiente daño Melanie, déjale en paz y vuelve con tu novio. - ella parece dolida ante las palabras de Leslie. Melanie. Me suena de algo el nombre pero no tengo ni idea de qué. La chica me mira a los ojos por encima de el hombro de Leslie.
- Por favor... - me suplica - solo un minuto. - Leslie le va a decir algo no muy educado cuando le pongo una mano en el hombro y le sonrío.
- Vamos, no creo que me vaya a comer de un bocado - Leslie lo desaprueba, lo se, pero no puede impedirlo, sabe que no.
- Te espero en el comedor, como tardes más de diez minutos empiezo sin ti. - dice mirando a Melanie como si fuera una patada en el estómago.
Leslie se marcha y yo me quedo a solas con aquella chica. Es preciosa, pienso. Es curioso, se que tiene más o menos mi edad, pero parece mucho más pequeña, inocente, aunque tiene unos surcos morados bajo sus ojos.
Me siento en el banco del que se a levantado la chica y me quedo observándola, levanta una mano y la manga se le resbala del brazo. Veo manchas moradas en su translúcida piel y frunzo el ceño.
- ¿Quién te ha echo eso? - le pregunto, ella se percata de a qué me refiero y se baja la manga.
- Nada, una caída tonta - avanza hasta mi y se sienta a mi lado - ¿No te acuerdas de nada? - entiendo a que se refiere pero niego con la cabeza - ¿No te han dicho como perdiste la memoria?
- Una pelea ¿No?- ella parece querer cogerme de la mano pero no lo hace y se muerde el labio inferior.
- Si, una pelea. - ella mira hacia otra parte y hace crujir sus nudillos con nerviosismo. - por mi culpa y no sabes cuanto lo siento, intenté pararle pero... Jason no tenía razón para enfadarse de esa manera, había cortado con él...
- Espera un segundo - Digo al escuchar la última frase - ¿Jason te hizo eso? - no me mira, pero se exactamente la respuesta a su pregunta, solo hay que ver a Jason, estoy seguro de que es capaz de todo. - ¿Por qué?
- Nos vio besándonos. - Me quedo paralizado ¿Ella y yo eramos pareja? - Te confesé que me gustabas... Que me gustas, a los dos días de cortar con él, pero no se lo tomó en serio, no aceptaba que no quería seguir con él, para él seguíamos en una relación. Cuando nos vio se volvió loco y te dijo que te apartaras de mi, le contestaste y te tiraste sobre su espalda ahogándolo - una leve sonrisa curva su rostro que se esfuma en seguida - pero te dijo que eramos novios, era mentira, pero eso hizo que te despistaras. Lo aprovechó para chocarte contra una pared y dejarte inconsciente. 
Después de toda aquella información agradezco estar sentado. Aquella chica que tenía frente a mí, fue la razón por la que ahora no recuerdo nada y, por qué me sonaba tanto su nombre.
- ¿Eso es todo? - digo intentando sonreir, la chica asiente con delicadeza y mira hacia otro lado. Es muy hermosa pero, en la cabeza, tengo a Jessamine ¿Cuando la besé ya la había olvidado? ¿O es que me resignaba a que nunca la iba a volver a ver?- Lo siento mucho, siento no acordarme de ti ni lo que hubo entre nosotros, ni tampoco darte una buena razón para que comprendas que ahora mismo no puedo estar contigo, pero, aunque se que no es mucho, puedo ofrecerte mi amistad.
- Es más de lo que puedo pedir, Alec.
Me levanto y ella me imita, parece tener ganas de llorar así que la abrazo esperando a que se sienta mejor. Noto sus lágrimas en mi camiseta y se me rompe el corazón. Cierro los ojos y por ellos pasa un recuerdo, fugaz pero suficiente. Me encuentro en el gran jardín que me había enseñado Kyle la mañana anterior, tumbado sobre el césped. Estoy hablando con alguien que quiere que vaya con él. A mi lado está Melanie y le beso levemente los labios antes de marcharme. Me separo de ella bruscamente y mis sentidos estan perdidos en alguna parte de mi ser, solo escucho un molesto pitido en los oídos. No me gusta no recordar. Hace años creí saber quién era y quién quería ser, me intentan proteger de mi familia porque lucharon por su amor ¿Tiene sentido? ¿Tiene algo en este mundo sentido? ¿Y porqué me pregunto esto ahora? ¿Estoy en el equipo equivocado? Si mis verdaderos padres me apartaron de ellos para que viviera como una persona normal ¿No demuestra eso que me querían? ¿Y porqué Isaac no me deja salir? ¿Porqué no deja que salga nadie sin supervisión? De repente no tengo hambre, miro a Melanie horrorizado ¿Qué estará tramando Isaac?¿Qué es este sitio? Me siento terriblemente mareado y me cuesta respirar, estoy muy nervioso, mi corazón parece estallar. Se que Melanie me está llamando, veo sus labios moverse, pero solo escucho aquel pitido horrible. ¿Porqué nadie lo ve? ¿Porqué he tardado tanto en darme cuenta? Quieren algo de mis padres, lo sé lo siento así, siento que me están utilizando para algo, no es normal, no me siento normal,  tengo todos mis pensamientos del revés ¿Quién sabe si Leslie me quiere acompañar para vigilarme?
- Tengo que irme - Digo en voz alta mis pensamientos y camino con un rumbo fijo, la salida.