sábado, 26 de octubre de 2013

# Capítulo 6

Veo la salida a pocos metros, es una grieta en la pared lo suficientemente ancha para que pasen dos personas a través de la roca. Estoy nervioso, impulsivo y con el corazón a mil. Localizo a Isaac, el jefe de la manada, hablando con un grupo de chicas animadamente cuando ve que lo observo y, veo que se despide y camina hacia mí. Se que capta los temblores de las manos y el sudor que recorre mi frente, el dolor en el costado y mi acelerado corazón. Isaac es bueno en lo suyo, pero no se si me permitirá marcharme de aquí. Cuando está lo suficientemente cerca lo suelto de un tirón.
- Abandono la manada.- me doy la vuelta para marcharme a mi habitación a por mis cosas cuando Isaac me agarra del brazo, me tenso.
- No puedes - dice en tono autoritario ¿Cómo que no puedo?
- Claro que puedo, soy libre de hacer lo que me plazca, si quiero abandonar a tu manada lo hago, ni siquiera he elegido quedarme. - digo con impasibilidad y unas ganas tremendas de arrancarle su peluda cabeza de un mordisco.
- Es peligroso, ahí fuera te está esperando un grupo inmenso de vampiros para usarte de rehén, y ellos, no son tan simpáticos - Suelto aun bufido y me libro de su mano con impaciencia.
- Te agradezco lo que has hecho por mi, pero soy lo suficientemente mayor para decidir por mi mismo. - Isaac no parece muy contento, frunce el ceño y se cuadra de hombros, si que parece el jefe.
- Alexander, si te dejamos marchar, estamos asegurando de que morirás y no podemos permitirlo, salir ahí fuera solo es un suicidio, pero si no puedo hacerte cambiar de opinión permíteme al menos que te acompañen algunos de mis estudiantes. Debido a tu recuperación no has entrenado ni te has preparado para la lucha, pero ellos si. De echo son los que de más de cerca te vigilaban para que no te ocurriese nada, ahí fuera...
- Kyle y Mia... - digo como si de repente me quitaran la venda de los ojos.
- Los mismos, aunque también irá con vosotros el más fuerte de la residencia Jason Miller. - No.No. No. No ¿Jason?
- Ni de broma voy a ir con ese impresentable. - digo muy seguro de mi mismo.
A la mañana siguiente, cuando a penas a salido el sol me encuentro en la grieta de entrada a la residencia cruzado de brazos, con una mochila a la espalda y vestido con el uniforme de combate, pantalones y camiseta negros que se te adhieren a la piel y una chaqueta de cuero, al parecer estas ropas estan diseñadas para que cuando te transformes la ropa cambie con tu piel y no se rompa, algo bastante útil. A mi lado está Kyle parloteando sobre que es la primera vez que le asignan proteger a alguien. Mia a su lado sonríe atendiendo a las explicaciones de su novio mientras que Jason, con una gasa en la nariz tiene cara de pocos amigos. Nos miramos con miradas envenenadas hasta que me percato que Melanie se acerca a nosotros. Jason también se da cuenta y anda un par de pasos hacia ella hasta que se da cuenta de que  camina hacia mi. Cuando está a pocos centímetros se pone de puntillas y me susurra al oído.
- puede que no te acuerdes, pero el poco tiempo que estuvimos juntos no lo podré olvidar - me besa en la mejilla y se marcha por donde ha venido dejándome boquiabierto. Cuando miro hacia arriba veo que Leslie observa la escena, va vestida con el mismo uniforme y también con una mochila, presiento que alguien más va a venir y es la persona que tengo delante. No me equivoco, pero agradezco que venga, sabe a donde nos dirigimos y ella también está preocupada. Nos abrazamos.
- Hay que ser fuertes - me susurra, pero yo no puedo hablar, tengo un nudo en el estómago y ganas de vomitar. Se separa de mi y sonríe - vamos, o no llegaremos nunca a Bridge Town.
Nos despedimos de Isaac y nuestros amigos y nos marchamos. Hacemos el primer tramo como lobos, cargando las mochilas en la boca y corriendo. Mi pelaje es negro azabache con una pequeñamancha blanca en forma de luna al final del lomo. Leslie tiene un pelaje rojizo, parecido al de un zorro, con las patas blancas, Kyle es de pelaje marrón chocolate que contrastan con sus ojos verdosos mientras que Mia es dorada y castaño claro y Jason de un gris oscuro.
A medida que nos vamos acercando a la ciudad decidimos ir a pie para evitar que nos vean. Reconozco al instante el camino de tierra que da a la ciudad y me siento, por fin en casa. Hay un pequeño cartel que pone << Bienvenido a Bridge Town>>  y justo a unos diez metros unas hileras de casas blancas de madera todas parecen iguales pero siempre hay algo que las diferencia y, a la vez, la hace única. Antes de entrar me pongo una sudadera bajo la cazadora y me pongo el gorro para cubrirme el rostro, no quiero que nadie me reconozca, a pesar, de que, en todo este tiempo estoy mucho mas alto y fuerte que hace tres meses. Caminamos sin llamar la atención, hay muchos forasteros y seguramente creerán que somos un grupo más, sin embargo, reconozco algunas caras, el párroco de la ciudad, la señora Mathews, mi tía Bridget que me mira durante un instante, pero sacude la cabeza y murmura algo por lo bajo, Ron Meyers, el amigo de mi vecino que siempre se metían con él... Ninguno parece reconocerme, aunque algunos miran curiosos.
- Perdona que te diga esto Mckenzie pero tu pueblo me da grima, no se escucha ni una mosca - Me susurra Kyle.
- Pronto hará un año desde que Leslie desapareció, aquí somos muy respetuosos con los difuntos - digo recorriendo cada esquina con la mirada.
Al final de una inmensa calle se encuentra el instituto, donde, gracias a nuestros sentidos lobunos, escuchamos la campana que dan por terminadas las clases. Respiramos hondo y caminamos, Kyle intenta hacer algún chiste pero la tensión es demasiada, siento, a medida que nos acercamos que voy a explotar de un momento a otro.
En el lateral del instituto ya se ve el Manzano, hay alguien a su sombra, se quien es y eso me pone nervioso. 
- A partir de aquí seguís vosotros dos - dice Kyle demasiado tranquilo y despreocupado - si necesitáis algo, gritad. 
- ¡No seas tan melodramático! - dice Mia dándole con el puño en el hombro amistosamente - seguro que no habrá ningún problema.
- Alec - dice Leslie - Ve tú, es demasiado para asimilar y hace tres meses que no os veis, necesitáis intimidad -uno tras otro me abrazan, menos Jason que con cara de pocos amigos mira a Jesamine en la distancia. No soy capaz de articular palabra así que le dejo mi mochila a Kyle y me dirijo al Manzano con paso firme.
A pocos metros de distancia ella me ve y yo me bajo la capucha para que me vea el rostro, y, cuando lo hago, ella corre hacia mi. Lleva el pelo mucho mas corto, por la barbilla y su color castaño me hace sentir cómodo, algo familiar. Recorre los metros que nos separan en pocos segundos y nos fundimos en un beso lleno de necesidad, quizá mi mente no lo recuerde, pero mi cuerpo sabe perfectamente cuánto la ha echado de menos. Nos abrazamos y, ambos entre lágrimas, no somos capaces de separarnos por miedo a que el otro se escape de sus manos y no vuelva. La alegría que me invade el cuerpo desde lo más profundo de mi no es comparable al infierno de los últimos meses.
- Estas vivo... estas vivo... - la oigo balbucear una y otra vez.
- Si, estoy vivo que yo sepa - sonrío y ella se aparta y me mira con los ojos llenos de lágrimas y esperanza.
- ¿No estoy loca? - niego con la cabeza y le acaricio el rostro - Derek decía que sí, que eran cosas mías, cosas del... - se para a media frase y sonríe - pero no, eres real.
- ¿Cosas del que Jessie? - digo confundido y las lágrimas en su rostro vuelven a aparecer. Me abraza y entierra su rostro en mi pecho.
- Embarazo, Alec, estoy embarazada de tres meses y dos semanas. 
Y entonces es cuando mi mundo se desploma.

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