jueves, 19 de diciembre de 2013

#Capítulo 12

Aquella noche Jessamine duerme conmigo en el sofá cama, en mi habitación Melanie y Mia, Kyle en la habitación de invitados con Jason y Leslie en el otro sofá. A Kyle no le hace gracia compartir cama con Jason, pero lo prefiere antes de que alguna de las chicas lo haga. Yo intento dormir, pero no puedo. Cierro los ojos. Cuando me doy cuenta es por la mañana, puede que no haya soñado nada, pero cuando me levanto escucho ruido arriba de personas, dos, discutiendo. Me hago algo de idea de quienes son.
- ¡Que alguien pare a esos dos! - digo cubriéndome con la manta.
- ¡No dirías eso si supieras lo que ha hecho este capullo! - dice gritándome desde arriba bastante cabreado. Kyle no solía enfadarse.
- ¿Quién y qué ha hecho?
- Jason - no me extrañaba - ¡me hice el dormido y estaba hablando con Isaac del ataque! - me quedo en silencio - ¿Alec has muerto ahí abajo? 
- No, pero procura que él lo esté para cuando yo llegue ahí arriba o me tendré que ocupar yo - digo haciendo el esfuerzo de levantarme del sofá, me encuentro algo mejor, pero todavía me siento débil.
- Más te vale quedarte ahí si no quieres que le pase algo a tu novia Mckenzie - dice Jason desde la planta de arriba, se que la tiene, que no es un farol. Todo este tiempo, callado y distante... Seguro que lo había mandado por algo. 
- Suéltala - escucho un grito ahogado de Melanie - ¡Suéltala he dicho! - la herida me palpitase dolor pero, aún así, me pongo en pie y, apoyándome sobre los muebles consigo avanzar lentamente.
- Alec, quédate abajo - ordena la voz de mi padre biológico desde lo alto de la escalera. No hago caso y comienzo a subir los peldaños poco a poco. - ¡Alexander, no subas! - noto la alarma en su voz, pero no me detengo. Al llegar al último casi no tengo fuerzas. Al llegar arriba veo a mis padres biológicos a menos de un metro de Jason, que sujeta por el cuello a Melanie con una pistola en la sien, Kyle con la mandíbula apretada y los ojos brillantes. No hay rastro de Leslie, Melanie y mis padres adoptivos pero hay un rastro de sangre en el suelo. Cuando Jason me mira, sonríe y, acto seguido está en la otra punta de la habitación empotrado contra la pared del cuarto de baño. Mi madre lo ha lanzado apartando a Melanie antes, sin que nadie nos diéramos cuenta. Agarra la pistola del suelo y dispara dos veces en cada pierna. Cuando veo que Melanie está a salvo sigo el rastro de sangre, mi padre me para un segundo.
- No creo que debas entrar... - me suelto el brazo y, dentro de la que era mi habitación veo a Leslie y Mia sentadas en la cama y mi padre adoptivo llorando sobre el cuerpo inerte de mi madre. Se me doblan las rodillas, sin fuerzas y siento que todo aquello ya lo había vivido. Lo había vivido. Solo que todo esto era real.
- Mamá... - susurro- Mamá - digo un poco más alto. No se mueve. Siento que mi corazón se paraliza y me cuesta respirar - ¡Mamá! - grito avalanzándome sobre mi padre y abrazar su cuerpo - Mamá despierta... - digo nervioso con lágrimas en los ojos dándole palmadas en la cara - mamá no estás muerta, no lo estás... No me hagas eso... ¡No puedes hacerme esto otra vez! - alguien me aparta de ella, al principio me resisto pero noto como el aire me falta. Estoy en el regazo de alguien, mirando hacia un cuerpo que alguien a cubierto con una sábana blanca tintada de rojo. Lloro desconsolado, como un niño pequeño, sintiendo cada minuto que he desperdiciado. Y no es la primera vez que me ocurre. Alguien me acaricia el cabello, como hacía ella.
- Tranquilo Alec - es la dulce voz de Melanie - todo va a salir bien - se que miente - tienes que respirar ¿De acuerdo? Alec, escúchame, aspira e inspira - intento hacerle caso. Se que Kyle ha ido a por Jessamine, que se había levantado pronto para recoger algunas cosas de su casa, que mi madre ha ido a por un vaso de agua para mí, que mi padre biológico intenta calmar al adoptivo. No puedo mirarle, no puedo soportar ver tal dolor. Era el amor de su vida y la razón por la que vivía. Me levanto. Pese a todo el dolor que siento y salgo de la habitación. Jason sigue en el suelo sangrando. Agarro la pistola del suelo dónde mi madre la ha dejado.
- ¿Vas a matarme chupa sangre? - dice con media sonrisa y la voz ronca - ellos se enterarán, vendrán y matarán a todos tus seres queridos. Solo espero haberte destrozado lo suficiente la vida antes de morir. - la apunto a la cabeza y mis manos me tiemblan. No era la primera vez que agarraba un arma, pero si la primera vez que mataba a alguien con ella y tengo que concentrarme en mantener el arma recta - Todos me recordarán como el asesino de la mamaíta de Alexander Mckenzie. - disparo. No una vez, tampoco dos, disparo hasta que no quedan balas en la recámara. Jason muere al instante. Suelto el arma cuando mi madre corre arriba a comprobar que está ocurriendo. Ella me abraza.
- ¿Soy una mala persona? - le pregunto.
- No cariño, has hecho lo que te dictaba el corazón. - Me susurra e intento creerla.
- Quiero matar a Isaac - me separo de ella y soy consciente del dolor del pecho.
- Cuando te recuperes...
- Ahora. - digo en un tono brusco. Si era verdad que había un ejército esperándonos ¿Que prisa había? Sí, me habían disparado pero podíamos ir trazando un plan, era mejor que quedarse esperando sin hacer nada a que un grupo de lobos vengan a por nosotros a matarnos. - Necesito sentir que todo ha acabado. Necesito encontrar la manera de volver a la vida, y la única manera que veo posible es matando a Isaac.
- Hablaré con tu padre y me comunicaré con Oliver para que me informe de la situación allí. Pero no te prometo nada, no me gusta que vayas en tu estado.- Me seco las lágrimas y camino hacia la puerta de la que había salido, donde el cuerpo de mi madre descansaba sin vida. Me tengo que esforzar por apartar la mirada y mirar a Melanie que está sentada donde la dejé. Mi padre biológico le susurra algo a mi padre adoptivo y ambos me miran. A Anthony parece que le han arrancado el alma y envejecido en apenas unos minutos 10 años. Se escucha abajo la puerta abrirse y Jessamine  subir atropelladamente las escaleras.
Unas horas después Kyle y Thomas se habían encargado de los cuerpos y los habían enterrado en las profundidades del bosque. Me prometo a mi mismo que algún día le daría a mi madre el funeral que se merece pero, por el momento, no había tiempo que perder. Tras darme una ducha y cambiarme las vendas me siento derrotado. Estoy en el sofá con la mirada perdida junto a mi padre Anthony, no dice nada ni creo que lo vaya a decir mientras los demás recogen y limpian las pruebas de lo que ha ocurrido.
- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? - me pregunta.
- Sí - suelto en un resoplido cambiando de posición ya que la herida me molestaba - ¿Y tú?
- Más que nunca - responde y me mira con tristeza. Intenta sonreír - Vamos a vengarnos de ese capullo. - había un brillo en sus ojos que nunca antes había visto, odio, venganza, resentimiento, la mirada de un asesino ¿Tendría yo aquella mirada?
- ¿Entraremos todos en la furgoneta Tony? - Pregunta mi madre que hace su aparición con una coleta alta y una mochila a su espalda y una caja de cartón en las manos. De ella sobresale la hoja de un cuchillo. Trago saliva. << Vamos, estás acostumbrado>> No era mi voz la que sonaba en mi cabeza, era la de Jason.
- No creo que haya ningún problema, es de 9 plazas y somos ocho. Si salimos ya llegaremos de madrugada ¿Qué ha dicho Oliver? - mi madre sonríe de oreja a oreja.
- Que están deseando que empiece la marcha - ríe - tengo la sensación de que os llevareis muy bien, Alec.
- Mientras que me ayude a matar a Isaac no tengo ningún problema - digo con la voz ronca, estaba cansado y la fiebre no es que haya bajado demasiado, si hubiera sido humano seguramente hubiera muerto pero, al menos, todavía puedo mantenerme en pie si me concentro. Kyle fue a por antibióticos pero sin receta no te los venden así que de camino parará para robar en una Farmacia veinticuatro horas si quiero recuperarme pronto. Espero poder ser yo el que esté al otro lado de la pistola cuando maten a Isaac y ver en sus ojos la muerte y ver como suplica por su vida. Tiene las horas contadas, más le vale ir a que Dios le perdone sus pecados, yo me encargaré de que se reúna con él muy pronto.

sábado, 16 de noviembre de 2013

#Capítulo 11

No se cuanto tiempo he dormido pero, cuando abro los ojos mi madre adoptiva está ahí, observándome. Su cabello Rubio platino le cae sobre los hombros en rizos exuberantes y sus ojos azules me miran con ternura. 
- Mamá - le digo, no ha sido un sueño, está viva.
- Buenos días dormilón - sonríe.
- No sabes cuánto te he echado de menos - digo con media sonrisa. Lo cierto era que me encontraba bastante mejor gracias a los medicamentos y el largo sueño.
- Siento no haberte contado la verdad, de que no éramos tus verdaderos padres - me mira apenada - pero siempre te he sentido como un hijo, todavía te siento como mi hijo.
- Nunca lo he dudado. Aunque ahora sepa que no eres mi madre, no podría verte de otra manera, siempre lo serás. - se levanta y coge una bandeja del escritorio dónde hay un bol con sopa, pan, agua y una manzana.
- La acaba de traer Melanie, todavía está caliente, te vendrá bien. Ahora le digo a Leslie que venga a hacerte compañía cuando termine de cenar. Tu padre te ha comprado esta mañana un teléfono móvil, está en la mesita, hemos oído que en la residencia no se os permite tener móviles pero así, si tenéis algún problema nos podéis llamar ya están grabados los teléfonos de tu antigua agenda, estaba en el cajón.
- Gracias Mamá - sonrío y miro al plato, no tengo mucha hambre pero no como desde el día anterior. No he vuelto a hablar con Melanie desde entonces. No me ha perdonado.- ¿Puedo ir abajo? No me gusta estar aquí. - digo mirando las fotos del corcho en la que aparezco con mis amigos. 
- Lo siento cariño, pero mírate, apenas te puedes mover - cojo aire. Me duele menos de lo que debería gracias a los medicamentos, pero mi cuerpo está resentido. - ¿Quieres que te de yo de comer? 
- Ya me las arreglo yo - digo con voz ronca. Me ayuda a acomodarme y asentarme aunque una ola de dolor me invade el cuerpo. - Gracias.
- Si no te encuentras mejor o la herida va a peor tendremos que llevarte al hospital, ya nos inventaremos algo. - me dice.
- No puedo ir al hospital, se darán cuenta de que algo no va bien en mi. - digo cogiendo la cuchara. Mi mano me tiembla y me duele hasta pestañear, intento coger sopa con la cuchara, pero me es imposible.
- Los hombres lobo tienen un gen que no es detectado por los médicos, no tienen suficiente tecnología... Dios santo deja que te ayude...
- ¡Mamá para de una vez! - digo excesivamente alto, y ella se queda petrificada - ¿Es que no lo ves? No quiero ser curado ni ayudado por nadie, no quiero depender de nadie. Quiero largarme. - miro hacia otro lado, me arrepiento en seguida - lo siento... - ella se recompone y sonríe.
- Lo entiendo, no te preocupes. - dice forzando una sonrisa, se que le ha dolido que le hable así.
- ¿Te puedo contar una cosa? - Digo apoyando la cabeza en el cojín. Ella se vuelve a sentar. - He dejado embarazada a Jessamine - mi corazón va a mil y tengo miedo de su reacción, pero lo digo sin tapujos. Si no estaba embarazada la primera vez, lo estaría la segunda. Mi madre parece estar en shock y hasta unos segundos eternos no responde.
- ¿De cuánto tiempo está? - me pregunta muy seria.
- Todo fue una confusión Mamá. Cuando volví me dijo que estaba embarazada de antes de irme.... Y me lo creí. No sabía que hacer, no tenía a nadie, no sabía que estabais vivos... Pero Kyle se enteró de que no era cierto, pero me lo dijo demasiado tarde. Aquella mañana estuve con Jessamine en la habitación del hotel y bueno... Yo creí que estaba embarazada, que no iba a poder quedarse otra vez pero... - había un matiz de desesperación en mi voz y de impotencia.
- Cariño, cariño, hablaremos de esto con Marie, Thomas y papá, pero tranquilo. Llama a Jessamine y dile que venga, hay que decirle en lo que se está metiendo y si quiere seguir adelante ya que, ese niño, o niña, nacerá con tu gen. - se acerca a la mesita y agarra la caja. La abre y saca un móvil de última generación y me lo tiende con el número de Jessamine ya marcado.
- ¿Si? - preguntan al otro lado me la línea.
- Jessie soy yo, Alec. - digo con voz ronca y débil. - Necesito que...
- ¿Llevarme a otro hotel para dejarme allí tirada? - suspira - no gracias.
- No te hagas la santa. Se que tu embarazo fue una gran mentira, pero te adelanto, ahora lo estás. No lo hice queriendo, en ese momento no sabía tu mentira, pero tenemos que hablar.
- Alec yo... ¿Estás bien? Tu voz...
- Estoy en mi casa. Mi antigua casa. Te espero. - cuelgo. Mi madre me mira y asiente. 
- está bien, supongo que habrá que llevarte abajo...
Con la ayuda de mis padres, que cargaron conmigo me bajaron al salón y me tumbaron en el sofá cama. Mi madre no les explica la razón por la que me han bajado al salón pero supongo que no piensa decir la mala noticia ella. Alguien llama a la puerta. Melanie está sentada en una silla que ha traido del comedor. Abre Kyle. A mi lado se ha tumbado Leslie que parece nerviosa. No veo por ninguna parte a Jason y Mia permanece sentada en los escalones mientras que mis padres biológicos están a mi lado de pie y mis padres adoptivos en el sofá. Es Jessamine que entra en la casa anonadada por ver a tanta gente. Me busca por la habitación y me encuentra sentado en la cama, con el rostro pálido y las vendas ensangrentadas por el esfuerzo de haber bajado.
- ¡Dios mío Alec! - dice al verme. Mira a mis padres adoptivos y su cara pierde el color- ¿Que pasa aquí?
- Jessamine, te presento a mis padres biológicos, Marie y Thomas Mckenzie. - digo intentando aparentar normalidad. - A mis padres, que creía muertos que ya los conoces, y a mis amigos, Mia, Kyle, el que me disparó con balas de plata, Melanie, Jason.... Que no se donde se ha metido y...
- Leslie - dice ella corriendo hacia su amiga que esta a mi lado, se lanza sobre ella para abrazarla, y Leslie, intentando que se calme y que no la tire de la calma, me da en la herida de la que reprimo un alarido.
- Ya... - digo llevándome la mano a la herida apretando la mandíbula con fuerza y cerrando los ojos - basta... - se apartan y ambas se disculpan avergonzadas. Espero un minuto para coger aire y calmar la punzada de dolor. - vamos a... Contárselo Jessie, a mis padres, ellos nos pueden ayudar
- ¿En qué os podemos ayudar? - dice Thomas, que llegó apenas unos minutos antes que Jessamine.
- Jessamine y yo... Vamos a tener un hijo... - miro a mi madre que me asiente con la cabeza para que siga - No sabemos qué ni cómo hacer nada, apenas está de dos días pero... Necesitamos ayuda si esta criatura es como yo.- tras un largo silencio alguien habla. Veo la mirada de odio de Melanie hacia Jessamine y creo que conozco la razón.
- Si es como tú - dice mi padre, Anthony, muy seguro de sí mismo - nacerá en muy poco tiempo. Dos meses como mucho. El periodo de gestación de un lobo no es el mismo que el de un humano. - Jessamine parece asustarse. - Una semana para la gestación de un lobo es como un mes aproximadamente la de un humano. Además durante ese tiempo te volverás más sensible a la plata y... A la luna. No tanto como nosotros, pero si cierta incomodidad.
- ¿Que... Que le voy a decir a mis padres? - dice ella. Está sentada en la cama a mi lado, evito mirarla. Aunque sea la madre de mi hijo me mintió.
- Eso es un problema, por supuesto - dice Thomas.
- Cielo, - dice Marie - sabes que puedes quedarte el tiempo que necesites, no puede llevarte un seguimiento médico un doctor del hospital, pero nosotros ya hemos pasado por ello.
- Con ciertas variaciones - susurro.
- No hijo, me temo que nos hemos visto en algún asunto de este estilo. Puedes decirles que la ciudad te trae demasiados recuerdos de Alexander y que tus amigos te han propuesto salir de la ciudad un tiempo. Para desconectar.
- ¿Qué opinas Alec? - Me pregunta Jessie.
- Que se quede, la criatura no tiene culpa de que su madre sea una sucia mentirosa - ella me mira dolida.
- Ni de que su padre sea un imbécil - sonrío de medio lado, me llevo la mano al corazón.
- Me hieres....
- Basta ya Alec. - Dice Anthony- lo que hayáis hecho, hecho está. Le prepararemos una cama aquí en el salón, ahora está bien pero es cuestión de semanas.
Se acerca mi madre biológica y le dice algo a Leslie a lo que no presto atención.
- Vamos, te cambiaré las vendas. - Mira alrededor, - quien sea sensible a la sangre que deje la habitación- Melanie se va, pero me da la impresión que no es por la sangre. También Marie.
- ¿ Cómo exactamente se cura una herida de bala señor Stevens? - pregunta Leslie.
- no es muy complicado, pero si desagradable y doloroso para el paciente. Hay que para la hemorragia, limpiar la sangre, con pinzas esterilizadas sacar la bala que, en la mayoría de los casos se fragmenta, limpiar de nuevo con alcohol o agua oxigenada fuera y dentro de la herida, cortar con un cuchillo la piel muerta, raspar la piel con una Lima pequeña para reducir la piel muerta e infectada, se vuelve a limpiar con agua fría y se cose la herida en forma de cruz. Después la vendas se colocan  firmemente y listo. Es común que los pacientes pierdan mucha sangre, algunos se desmayan y otros nunca despiertan. - mi madre me quita la sudadera con cuidado, dejando mi torso al aire. Se lava las manos a conciencia y me pregunto dónde habrán aprendido mis padres a tratar las heridas así. Leslie trae el botiquín y una bolsa de la farmacia. Mi madre se pone unos guantes de látex y con sumo cuidado empieza a quitar las vendas poco a poco. Siento sus frías manos sobre la piel. Cuando termina veo que he estado sangrando bastante y la herida no tiene muy buena pinta.
- Cariño, se le está infectando la herida - dice observándola con más detenimiento. Coge un bote de la bolsa y pone un poco sobre los dedos y la aplica sobre la herida la crema con suavidad. Cuando termina de curar la herida me coloca vendas nuevas con fuerza. - como se ponga peor, lo llevaré al hospital. Me da igual lo que digáis.
- Margie, - dice mi padre adoptivo con tono cariñoso - sabes que no podemos, no comprenderás por qué sana tan rápido ni porque tiene la piel chamuscada y no podremos darle respuestas a sus preguntas
- Me da igual... - dice mi madre.
- Papá tiene razón - digo - no puedo ir. No me moriré por esto. Ahora lo que me importa es saber cómo vamos a parar a Isaac. Quiero que pague por lo que me ha echo.
- Pagará, no te preocupes - dice Thomas - los lobos no están de nuestra parte, ni tampoco los vampiros, pero no somos los únicos que queremos a Isaac muerto. La residencia pertenece a nuestra familia y, está en posesión de algo muy valioso. - toma aire - un conversor.
- ¿Qué es eso? - pregunta Leslie.
- Como su nombre dice, puede convertir a humanos en cualquier criatura, la que se desee. Ha maldecido a muchas personas sin la voluntad de ésta para que le deban sumisión, pero no lo ha conseguido. Estas personas no están en las residencias, están escondidos en sitios específicos esperando a alguien lo suficientemente fuerte e inteligente para ello. Necesitamos un líder de cada raza, tenemos a Dante, un mago tibetano que dirigirá a los de su especie, Marlene, un hada de las colinas de las montañas rocosas que dirigirá a los seres mágicos, Trevor, una criatura medio humana medio pez que dirigirá las criaturas del mar, Oliver que dirigirá a los vampiros, Channel que dirigirá a los Nefilim, criaturas biblícas medio ángeles medio humanas, Samantha que dirigirá a los híbridos y solo faltabas tú, el representante de los hombres lobo.
- ¿Porqué yo? ¿Porqué no vosotros? Teneís experiencia, sois mas sabios que nosotros siete.
- Hijo nosotros ya somos mayores para combatir, vosotros sois jóvenes, con espíritu, os podemos aconsejar, estaremos con vosotros en la batalla pero, me temo que ya no nos respetan tanto como antes.

jueves, 14 de noviembre de 2013

#Capítulo 10

Apenas soy capaz de correr cinco minutos cuando Kyle se tira sobre mi en su forma lobuna. Me lo quito de encima y nos quedamos mirándonos, en posición defensiva, enseñando los colmillos. << No vayas>> dice Kyle mentalmente. Era nuestra forma de comunicarnos cuando nos transformábamos. <<Por qué -respondo - ya he estado con él, no me ha pasado nada, quiero respuestas Kyle, me da igual lo que me digas>> << esta vez no. He leído historias sobre ellos Alec, no son buenos. No pienso perder a mi mejor amigo por una estupidez>> <<¿Estupidez? Es lo único que me queda Kyle, me guste o no. Si él es mi padre, él tiene respuestas>> Kyle pone los ojos en blanco << Haremos una cosa. Iremos a tu casa y yo te esperaré fuera. Tienes diez minutos, luego entramos a por ti>> me doy la vuelta y empiezo a correr hasta los límites del bosque en los que me transformo y sigo corriendo en forma de humano con Kyle pisándome los talones y los demás más atrasados. Llegamos a la puerta y llamo. No abre la puerta mi padre, sino una mujer de cabello oscuro y largo que le llega sobre la cintura, muy pálida de piel con unos oscuros ojos negros en contraste, no parece mayor de veinte años y va vestida con un jersey azul y unos tejanos. Se me queda mirando, de arriba a abajo.
- No eres Oliver. - su voz es suave y cantarina.
- No lo soy. - la mujer se abalanza sobre mí, creo que es para atacarme, pero me abraza con fuerza.
- Alexander...-  Dice en un suspiro. Se aparta y me toca con una mano el rostro - estás hecho un hombre, vamos pasa cariño. - me abre paso para que pueda pasar a una casa más decorada con excelente gusto. Ya no se parece tanto a la que viví.
- ¿Tu eres mi madre? - digo sin apenas poder articular palabra. Ella sonríe, lo que me demuestra que si, es Marie. - ¿una de las vampiresas más buscada del mundo subterráneo? - ella ríe.
- Puede, si se le considera un delito enamorarse. - me vuelve a abrazar - estoy tan contenta de que estés aquí... 
- Necesito respuestas, son importantes, antes de irme. - miro al suelo - por favor. - no podía tratarla de otra manera, parecía tan inocente y verdaderamente feliz de verme...
- Creo que sé cuales son - dice con una triste sonrisa. - vamos, sientate ¿Quieres tomar algo? - mi mirada se mueve por toda la habitación y me sudan las manos, aunque, supongo, que el ataque de pánico está  controlado - cariño, supongo que Isaac te ha informado pero a tu padre y a mí se nos prohibió enamorarnos. Tengo que confesar que al principio los lobos me repugnaban como a cualquier vampiro pero tu padre, entonces mucho más joven, me salvó de una muerte horrible a manos de mi hermano. A partir de aquel día me visitó cada día a escondidas buscando cualquier momento. Isaac fue un lobo que se encaprichó con tenerme y, cuando descubrió que estaba enamorada de él se aseguró de que su padre lo supiera. No era la primera vez que un vampiro y un lobo se enamoraban, pero la primera vez que se hizo público y no nos separaron. - noto anhelo en su voz, un pasado duro - poco después de huir de una muerte o encarcelamiento seguro, exiliados de nuestro hogar quedé embarazada de dos niños. Al principio no lo creí, los vampiros no tienen hijos, no pueden, pero descubrimos que en eso los lobos son más fuertes - sonrío - siempre queda la chica embarazada si no se usa protección, no hay excepciones. Hasta entonces era una teoría pero ahora se sabe que es verdad. Cuando me puse de parto estábamos bajo una gran tormenta en medio de la nada. Fue Thomas quién buscó ayuda en alguna parte y encontró un hostal a pocos kilómetros. Me llevó en su lomo y allí, en la cama del hostal sin que nadie se enterase os tuve a vosotros. Era la primera vez que sentía dolor desde hacía mucho tiempo. Cuando os vi la cara a ambos supe que no sabíamos lo que estábamos haciendo. Sabía qué érais al instante y que, por mucho que me apenara no podríais criaros juntos. Los vampiros son muy fuertes y los hombres lobo lo son más pero antes de su primera transformación son niños normales y débiles. Probablemente tu hermano te podría haber matado en cuanto le entrara sed de sangre. Os queríamos a ambos pero teníamos que hacer lo mejor para tí. Gracias a dios Thomas tenía un amigo de suma confianza, había pertenecido a una importante manada de hombres lobo pero decidió marcharse con su mujer a la ciudad. No tenían hijos y ellos se ofrecieron a cuidarte ¿Quién mejor para cuidarte que Anthony y su esposa? Sabíamos que te criarían como a su propio hijo y lo hicieron.
- Y ahora están muertos por mi culpa. - digo en un susurro.
- No cariño. Eso es lo que ellos te hicieron creer, lo que Isaac te hizo creer. Anthony y Margaret están vivos - mi corazón se dispara - Isaac siempre quiso hacernos daño y nuestro punto más débil eras tú. Oliver podía cuidarse solo y estábamos ahí para apoyarte. Isaac te siguió hasta la noche de tu cumpleaños dónde te convertiste, pero no fuiste a casa, cazaste algún que otro conejo pero no los mataste. Sin embargo Isaac tenía otras intenciones, fue a la casa de Anthony y Margaret pero nos adelantamos y los sacamos de allí. Nosotros no sabíamos dónde te habías metido, se suponía que aquella noche estabas castigado. Nos pasamos la noche buscándote, tu padre te encontró aturdido en el bosque lleno de barro llorando en silencio. Cuando te dijo quién era le gritaste y saliste corriendo. Te perdimos la pista y, por lo que sabemos, al no controlar tus transformaciones ni tus emociones pasaste la noche transformándote y volviéndote humano cada hora. Y, según tu padre, no hay peor dolor que el de tu primera transformación, la rotura de cada uno de tus huesos. Isaac te encontró dormido y agotado al amanecer y te llevó a tu casa. Capturó a dos turistas que nadie echaría de menos y los descuartizó para que nadie supiera que no eran Thomas y Margaret, para que, cuando viniera a por ti te diera igual dejar todos aquellos dolorosos momentos. Y así lo hizo. No podíamos acercarnos a la residencia, nos tenían vigilados, pero si podíamos observarte cuando ibas de caza, no parecías muy feliz. Cuando tuviste tu primer recuerdo perdido te entró un ataque de pánico, te habían dicho que tú los mataste y verte llorar en el bosque me dolió como una puñalada, pero no podía ir a por ti. Cuando tu padre te vio frente a la casa, destrozado emocionalmente decidió hacerse pasar por otra persona, no era el momento de decir nada, pero si quiso pasar tiempo contigo y confiaba en que tuvieras algún recuerdo recuperado que te dijera quién era.
- ¿Dónde están? - dije refiriéndome a mis padres, nervioso - mi madre, mi padre ¿Dónde? - ella sonríe tímidamente y mira tras de mí, dónde mi padre rodea con un brazo la cintura de mi madre. Mis ojos se llenan de lágrimas y corro a abrazarlos. Pensar que estaban muertos todo este tiempo, que yo mismo los había matado me había destrozado y verlos ahora... - mamá, papá... 
- Shh... Tranquilo cielo - dice mi madre acariciándome el pelo, como cuando era un niño. Estaba temblando, con los sentimientos a flor de piel - todo va a ir bien.
- ¡Alec o sales ya o entro a por ti! - escucho a Kyle en la puerta. Me limpio las lágrimas.
- Diles a tus amigos que pasen, es de mala educación tenerlos esperando en la puerta. - dice mi padre con una sonrisa. - abro la puerta y veo a Kyle con una pistola en la mano que, sin pensárselo dos veces, dispara.
- ¡Joder Kyle me has disparado! - digo llevándome la mano al pecho, donde de un agujero empieza a manar sangre. Quema por dentro como mil demonios y parece que la bala me carboniza la piel por dentro. Me llevo la mano al pecho para intentar parar la hemorragia.
- ¡Lo siento Alec! Creí que estabas en apuros, no sabía que tú abrirías la puerta... - dice hablando muy rápido mientras mis padres se acercan. 
- llevadlo al sofá - ordena mi padre con tono autoritario. De fuera entran Leslie y Melanie, mientras Mia se queda con Kyle para intentar que se tranquilice. - chico haz algo útil y trae el botiquín de primeros auxilios del cuarto de baño, corre - le dice a Jason que observa la escena conmocionado. - ¿Te duele hijo?
- ¿Que pregunta es esa? - digo con una mueca de dolor - es una bala de plata. - que me está quemando vivo desde dentro, pienso. Leslie y Melanie se acercan y ambas intentan sostenerme la mano.
- chicas apartaos - les dice mi madre cariñosamente aunque se que por dentro está muy nerviosa - dejad que Anthony se encargue de él - les sonríe y, a duras penas se apartan y se sientan en el sofá mas próximo. Jason aparece con el botiquín y se lo tiende a mi padre que, con un cuchillo raja mi camiseta, dejando al descubierto la herida. Mientras limpia la herida yo intento olvidarme del dolor y la quemazón. Miro a Melanie a los ojos y a la mente me viene Jessamine ¿Será así siempre? ¿La culpabilidad que tengo dentro? 
- La herida es muy profunda - dice mi padre - Alec, antes de que saque la bala, necesito que estés quieto. Sé que te va a doler, muchísimo más que una bala normal a una persona normal, ya que no puedo sacarla sin que te toque la piel. - asiento con la cabeza y mi padre coge unas pinzas del botiquín. Mientras él trabaja intento olvidarme de dónde estoy, a parte del abrasador dolor del pecho. Melanie me mira, parece que intenta no vomitar, mientras que Leslie estudia cada paso que da mi padre con detenimiento. - Leslie cariño - dice mi padre - pásame el algodón. - es horrible sentir como alguien te dispara, pero la culpabilidad todavía está presente en mí. De vez en cuando me quejo, pero procuro reprimir cualquier signo de dolor. Cuando hubo terminado me ayuda a levantarme del sofá, aunque el pecho me palpita de dolor. Me limpia los restos de sangre del pecho y me venda con mucho cuidado. Una vez terminado Melanie le tiende una sudadera con cremallera de mi mochila, ya no tenía más ropa, llevaba dos sudaderas dos pantalones y dos camisetas junto con la chaqueta de cuero, una de mis camisetas estaba destrozada y la sudadera con un agujero enorme en el hombro. Con mucho cuidado me pasa la sudadera por el brazo del lado herido sin querer moverme demasiado y me la pasa por el otro.
- ¿Cómo te sientes? - me pregunta mi padre.
- dolorido - digo con el rostro cansado. - ¿Y Kyle? - digo buscándolo por la habitación.
- No quiere entrar - dice Marie, mi madre biológica. - se siente demasiado avergonzado
- Tonterías - digo levantándome del sofá, haciendo una mueca de dolor al sentir una punzada en el pecho. Me dirijo a la puerta abierta, él está sentado en los escalones del porche con Mia a su lado. - Kyle - le digo, él y Mia se vuelven. Su mirada va a parar a las vendas ligeramente ensangrentadas de la sudadera abierta. Mia se levanta y entra dentro mientras que yo ocupo el lugar a su lado. 
- Como te quedes aquí así vas a coger una pulmonía - era verdad, el aire era gélido, pero tampoco me importaba. - ¿Estás enfadado verdad? - dice muy serio, no acostumbraba a ver a Kyle de ese modo.
- No estoy enfadado, creías que estaba en peligro. - digo mirando a la nada - me duele la cabeza y la herida pero no es eso lo que me duele. Esta mañana me acosté con Jessamine - digo bajando la voz, mirándo al suelo - después de haber vuelto anoche con Melanie.
- ¡¿Que hiciste qué?! - grita.
- Shh, te van a oír. En el desayuno, cuando fui a hablar con ella, no se qué pasó, pero ahora no puedo mirar a Melanie a los ojos.
- ¿Pero que demonios te pasa por la cabeza Alec? - Dice susurrando - se había acabado ¿Lo recuerdas?
- Ya lo sé, pero me besó y por un momento creí haber vuelto tres meses atrás. - Kyle se lleva las manos a la cara.
- Jessamine no está embarazada, por lo menos no lo estaba. - le miro desconcertado. - iba a decírtelo en cuanto llegáramos a California para que no volvieras a matarla, la escuché hablando por teléfono con una amiga suya. Cuando te separaste de nosotros fui a espiarla un rato, no me fiaba. - recuerdo las palabras de mi madre <<siempre queda la chica embarazada si no se usa protección, no hay excepciones>> 
- ¡Joder! - digo pegándole un puñetazo al suelo en el que se forma una grieta. Me arrepiento enseguida puesto a que, aunque no le he dado con todas mis fuerzas, un dolor agudo me recorre el cuerpo.
- Si quieres un consejo, díselo a Melanie cuanto antes y yo que tú descansaba, tienes peor aspecto que un vampiro en un mal día.
- Ayúdame a levantarme imbécil- le digo con una mueca por sonrisa. Estoy hecho un asco, sudoroso y con la voz ronca. Kyle me ayuda sin rechistar.
- Tío pareces una estufa, estás ardiendo. - Kyle parece preocupado así que cuando entra habla con mis madres y mi padre para que me acomoden en una habitación. Nos quedaríamos hasta mi recuperación. Mientras tanto, estoy tumbado en el sofá, con unos grandes almohadones a mi espalda y los ojos cerrados. Me siento tremendamente cansado.
Una hora más tarde mi madre biológica me despierta con cuidado, y me ayuda a levantarme, ahora que la herida se ha asentado me duele todo. Me lleva a una habitación que no ha sido modelada, mis cosas, mi cama, los pósters de la pared... Todo sigue en su sitio, incluso la mochila del instituto. La cama está desecha, con los almohadones preparados y junto a la cama un vaso de agua con una pastilla.
- ¿Para qué es? - digo mientras me siento en la cama como si pesara doscientos kilos.
- Te ayudará a calmar el dolor - dice mi madre tendiéndomela. Me arropa y me besa la frente, como ha un niño pequeño. Se me hace raro que una mujer que parece tan joven sea mi madre.
- Marie... Madre - digo, debo acostumbrarme - ¿puedes decírle a Melanie que suba?
- Claro cariño - dice sonriendo.
Me tomo la pastilla y me bebo el vaso de agua que dejo sobre la mesita mientras escucho a Melanie subir. Me tenso.
- Hola - dice - ¿Cómo estás? 
- Mal -susurro - no por la herida, es algo que ha ocurrido. Sientate por favor. - Melanie coge la silla del escritorio y se sienta junto a mi sonteniéndome la mano.
- ¿Que ocurre? - parece asustada.
- Es de algo que me siento totalmente culpable, llevo todo el día dándole vueltas, no podía mirarte. - cojo aire - esta mañana me acosté con Jessamine - digo cerrando los ojos, esperando su reacción, pero ella no dice nada - yo no quería Melanie, lo juro, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, no intento excusarme pero, cuando me besó... Sentí el vacío que sentía muy hondo de mí y lo descargué con ella. - Melanie sigue sin decir nada - y, si lo que dice Kyle es cierto de que no estaba embarazada...
- Ahora lo está - termina la frase - Alec, se por lo que estás pasando pero no me hagas más daño, deja que piense si debemos seguir con algo que apenas a empezado.
- Te quiero a ti Melanie, he tenido que equivocarme para darme cuenta pero te quiero a ti.


martes, 12 de noviembre de 2013

#Capítulo 9

Me despierto de madrugada al oír a alguien sollozar. En la oscuridad me apoyo sobre mis codos y, junto a la ventana, la luz de las farolas iluminan el rostro de Melanie, que está sentada en una silla mirando hacia fuera con lágrimas en los ojos. 
- ¿Melanie? - susurro sin querer despertar a Leslie - ¿Estás bien? - ella se sorbe la nariz y se limpia las lágrimas con el dorso de la mano. 
- Sí, siento haberte despertado. - Dice haciendo una mueca, una sonrisa con poco convencimiento. Me levanto de la cama y me acerco a ella, tiene pinta de haberse llevado así más de una hora.
- Siento haberte hablado así antes, no debí hacerlo. - miro fuera, no tiene las mejores vistas y está poco iluminado el exterior pero al menos había ventanas, no como en la residencia.
- Es mi culpa, todo lo que está pasando es por mi culpa, llevabas razón, lo mejor que te podría haber pasado es olvidarme. - La miro con incredulidad y suspiro.
- No, no te culpes. Estaba frustrado, vi a Jessamine besando a otro chico que conocí hace mucho. No debí haberlo pagado contigo. - Entrecierro los ojos.
- No entiendo porqué te haces esto. - dice ella - volver, ver tu hogar tus amigos a tu novia para tener que dejarlo todo marchar. He intentado comprenderte, pero no puedo.
- No se trata de recordar dolores del pasado - sonrío levemente. Antes solía sonreír más. - Se trata de encontrar respuestas y apagar mi conciencia. Uno de mis remordimientos era dejar que Jessamine se llevara una idea equivocada de lo que me pasó. Puede que me vaya con respuestas que no buscaba, pero, al menos, algo es algo. - ella me mira levemente y aparta la mirada. Le tiendo una mano para que se Levante - A veces veo o oigo algo o alguien y recuerdos me vienen a la mente, como si, en cierto modo, volviera atrás en el tiempo. Permíteme probar algo... - La atraigo hacia mi, con convencimiento, pero noto como mi corazón va cada vez más rápido, con una mano le aparto el cabello del rostro y la otra la mantengo firme en su cintura.
- Bésame - dice ella en un suspiro apenas audible. Me acerco cada vez más y mis labios rozan los suyos en un beso, no deseado sino añorado, paciente y sincero. Quizás mi mente no lo recuerde, pero mi cuerpo extrañaba cada poro de su piel. Sentía algo dentro, no era como cuando besaba a Jessamine, era algo totalmente diferente. Entonces mi mente se nubla y sé que está volviendo un recuerdo perdido.
Abro los ojos en una habitación de luces blancas cegadoras que me molestan a la vista y que hace que mi cabeza retumbe. Miro alrededor y veo un gotero conectado a mi antebrazo y una máquina que cuenta mis pulsaciones. Estoy en la enfermería de la residencia Moonlight, lo sabía, no había ventanas. Entonces entra Melanie, vestida con una suéter blanco y unos tejanos azul claro <<Estás despierto>> dijo Melanie, en ese momento pensé que era la chica más hermosa con la que me había cruzado jamás, << Me llamo Melanie, vuelvo en un momento, voy a avisar al doctor Gilligan de que te has despertado>>
Me aparto de Melanie poco a poco, pero sin separar la cercanía de nuestros cuerpos.
- ¿Venías a cuidarme cuando estaba en el hospital cuando llegué? - ella se ruborizó y asintió.
- Si, ahí fue cuando me fijé en ti. Parecías tan frágil ahí tumbado y débil... Pero supe en seguida que tú no te fijaste en mí.
- Te infravaloras. - digo en un susurro y vuelvo a besarla.
- ¿Buscas más recuerdos? - dice cuando le beso el cuello.
- No - digo entre beso y beso - te beso, porque los he encontrado.- mis sentimientos están a flor de piel, al igual que los de ella. Sin hacer ruido nos deslizamos sobre su cama y nos besamos hasta que nos quedamos dormidos. Podría haber ocurrido algo si Leslie no estuviera en nuestra misma habitación, pero pasar una noche abrazado a ella después de por fin encontrar sentimientos perdidos es lo mejor que puede pasarme. Algo bueno que añadir a mi historia.
A la mañana siguiente Leslie nos despierta. Al parecer no con muy buen humor al vernos en la cama de Melanie. Abro los ojos y la veo ahí, sonriéndome. Le doy un beso de buenos días y me levanto, cogiendo un uniforme limpio me dispongo a vestirme, al igual que Leslie y Melanie. Estamos en silencio, Leslie parece enfadada pero tampoco me importa. Cuando hubimos recogido nuestras cosas y vestido para irnos después de desayunar. Llaman a la puerta justo cuando nos disponemos a marcharnos, yo mismo abro la puerta antes de ponerme la camiseta, olvidada sobre la cama.
- Hola yo... - empieza diciendo.
- Te dije que no quería volver a verte - digo con el rostro serio y dolido. - Me marcho. Te haré llegar dinero para ti y para el bebé, ahora vete.
- Por favor... Déjame hablar contigo un minuto - dice con ojos suplicantes. Miro a Melanie, que tiene la mochila al hombro. Me mira y mira a Jessamine y asiente, ella también cree que debo hablar con ella.
- Te esperamos en la cafetería, no tardes. - dice Leslie tirando del brazo a Melanie, sin olvidarse de darle un buen empujón a Jessamine en el brazo. Hago que pase dentro y cierro la puerta.
- No te vayas por favor Alec - es lo primero que me dice.
- No podía quedarme aquí por siempre. - digo, tras un momento de vacilación - anoche vinieron dos policías, me han visto y me están buscando. He de irme. Llamaré de vez en cuando.
- Se que te he echo daño y que no te merezco, pero estos meses han sido insoportables y él estuvo conmigo... - veo que se arrepiente de haber dicho aquello - dime que volverás.
- No puedo prometer algo que no puedo cumplir... - ella se acerca a mi y, con una mano rodeándome el cuello me besa. Es doloroso sentir de nuevo aquellos labios, noto sus mejillas húmedas, pero también como de mis ojos cae una lágrima. Pienso en Melanie. Está mal. Lo que estoy haciendo está mal... Sin embargo no me detengo sino que la beso con más deseo en un intento de devolverme un trozo de mi pasado. Ella pasa sus manos por mi torso intentando tener un recuerdo de lo último adiós.
Una hora después me paso la camiseta por la cabeza y me pongo los pantalones. Me pongo la sudadera para cubrirme la cara al salir y dejo a Jessamine durmiendo solo cubierta por unas mantas en la habitación que pone << Lo siento, he de irme, pronto sabrás de mi>> no la firmo, por miedo a que me descubran. Con la mochila al hombro voy a la cafetería y encuentro con que los demás ya han terminado de desayunar. Cojo una manzana para el camino, pero no me detengo en preguntas, ni siquiera me atrevo a mirar a Melanie a la cara. Camino junto a ella sin decir palabra, demasiado avergonzado como para contarle lo ocurrido.
- ¿Ha ido bien? - Me pregunta al salir del hotel de camino al bosque.
- Prefiero no hablar de ello - contesto, pasándole un brazo por los hombros y apretándola contra mi pecho. Algún día se enteraría.
Una vez en el bosque nos transformamos y corremos, cuando un recuerdo me taladra la mente intentando salir a la luz y hace que mi cabeza estalle y tenga que parar. Estoy en un claro, hay un lobo cerca mía, demasiado grande para un lobo convencional, un hombre lobo que cobra forma en un humano. No puedo ocultar mi sorpresa al comprobar que es el señor Brown. <<No te asustes hijo, no voy a hacerte daño, solo te quiero ayudar>> <<¡Cómo me vas a ayudar tú>> le grito en el recuerdo<< un padre siempre hace lo mejor para sus hijos>> dice con esa sonrisa tierna de su casa. Thomas Mckenzie.
Me veo obligado a transformarme y, apoyado en un árbol tomar aire, estaba sudando y con un temblor frío en el cuerpo, de repente sentía que las rodillas me iban a fallar en cualquier momento. Mis compañeros se dan cuenta de que algo va mal y que me he quedado atrás así que vuelven, pero yo estoy en el suelo sentado apoyado en un árbol respirando entrecortadamente. Él era mi padre, lo sabía cuando lo ví, supo que yo era su hijo y aún así no me dijo nada. Supongo que yo también lo sabía ¿Dónde estaba mi madre?¿Y mi hermano?
- ¿Estás bien Mckenzie? - Me pregunta Kyle agachandose delante mía. Puede que piense que tiene que ver con mi memoria y mis dolores de cabeza y, en cierto modo no se equivoca. - Alec, - dice dándome palmadas en la cara - mírame Alec - me dice. Estoy aturdido y me tiembla todo el cuerpo. - Pasadme una botella de agua - ordena Kyle siguiendo las órdenes del doctor Gilligan para mis ataques de pánico que, por lo que sabía eran algo no muy fuera de lo normal tratándose de mí. Me la acerca y me hace beber. Espera a que mi respiración se estabilice - respira - dice Kyle - ¿Qué a pasado? - cierro los ojos y compruebo que estoy sudando.
- Mi padre... - consigo tartamudear.
- ¿Has vuelto a ver la imagen de la cocina? - niego con la cabeza.
- No, mi verdadero padre. Está aquí, ayer estuve ayudándole con la mudanza, entonces no lo sabía, pero era él. Lo he visto en un recuerdo... - Kyle hace que me levante y apoya mi peso en él - No, puedo solo, estoy bien.
Me transformo en lobo y hago una señal para que hagan lo mismo. Recorridos unos metros me quedo un poco atrás y corro con todas mis fuerzas en sentido contrario, directo a Bridge Town.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

#Capítulo 8

Me encuentro con los demás en una cafetería veinticuatro horas cerca de la autopista llamada Miss. Molly's, pero no cruzo palabra con ninguno. Jason sigue en silencio no con muy buena cara, Kyle ríe con Mia y Leslie me mira preocupada mientras miro mi sandwich intacto. Ojalá fuera como Kyle, nada parece afectarle, siempre con una gran sonrisa y un comentario divertido para cada ocasión.
- ¿No vas a comer? - me pregunta Leslie. Tengo las manos en los bolsillos y los ojos entrecerrados, la conversación con Jessamine me había quitado el hambre. No podía culparla de que estuviera con Drake, yo había besado a Melanie, lo que me enfureció fue que no me lo dijera. Sin embargo no fui justo, y dejarla allí diciéndole que me había herido fue demasiado, en su estado y abandonada en medio de la calle. Me muerdo el labio. Soy un estúpido. - ¿Alec? - Leslie me saca de mis pensamientos. Niego con la cabeza y le dirijo una breve mirada a Melanie, está sentada a mi lado y me observa en silencio. Aparta la mirada.
- ¿Qué haces aquí? - Es la primera vez que le dirijo la palabra desde que llegó y ella parece saberlo. Noto como los cabellos de la nuca que se le escapan de una larga cola se le erizan. 
- No lo sé, seguí mi instinto y este me falló - susurro un <<ya veo>> por lo bajo - no debí y lo siento. No creí que fuera a ser tan duro volver para ti Alec.
- Si aquí hubieras matado a tus padres, vuelto a una casa llena de recuerdos, dejado a tus amigos, a tu novia embarazada y haberlo perdido todo por un destino que no quiero quizás me entenderías. Teniendo en cuenta que lo mejor que me a pasado estos meses es perder la memoria. - eso parece herirla, teniendo en cuenta lo que ha habido entre nosotros, por poco que fuera - ¿Sabes? De las pocas cosas que recuerdo una es bajar de mi habitación, ir a la cocina y encontrarme a mis padres adoptivos hechos trizas. No es duro volver, es duro enfrentarse a la realidad y darte cuenta de que nada va a ser como antes. Nada. Ni si quiera puedo usar mi nombre por miedo a que descubran quién soy y me manden a un centro de menores o, a la cárcel. - digo todos mis pensamientos sin siquiera darme cuenta ¿Para qué? Ya no me queda nada por lo que luchar. Ya le dije a Jessamine que no volvería a verme.
- Tío... - comienza a decir Kyle que ha dejado de hablar conmigo para escucharme - ¿Que ha pasado para que vengas así? - Miro a Jason este me mira y me sorprende ver un ápice de lástima en su mirada.
- No me mires así - dice Jason - vine aquí para matar vampiros, ya me aburre destrozar a blandengues como tú - supongo que es un cumplido y lo agradezco, quizás no sea tan mala persona como parece.
- Sigue soñando Jason - dice Kyle con una sonrisa - los blandengues como nosotros realmente no lo somos, queremos haceros pensar a cabezas huecas como tú que lo somos para maquinar un plan malvado perfecto sin que sospechéis - teatralmente se lleva la mano a la boca haciéndose el sorprendido - Lo siento Alec, adiós nuestro plan maestro. - Me levanto en silencio y salgo de la cafetería con las manos en los bolsillos. Fuera hace frío pero apenas lo siento, solo noto cansancio y dolor en cada uno de mis huesos. No se si es por haber estado tanto tiempo en mi forma lobuna aquella mañana o por todas las emociones del día, en cualquier caso necesitaba dormir más de dos horas seguidas. Hacía tiempo que, debido a la conmoción apenas podía dormir, o bien porque me despertaban, o dolores de cabeza. Me siento en un frío banco a pocos metros de un mendigo durmiendo entre cartones. Alguien se sienta a mi lado. Es Mia. No dice nada, ella no habla mucho, pero su compañía me reconforta, es familiar, cercana y desinteresada. Es la media naranja de Kyle a pesar de que él no sabe cerrar la boca, ellos le hacen a uno sentir algo de paz en medio de una tormenta. No me imagino el amor que hay entre ellos. Parece tan puro, tan verdadero... A veces me hacen dudar si alguna vez he sentido verdadero amor.
- ¿Quieres? - dice ofreciéndome una bolsa de patatas. Niego con la cabeza. Tenía hambre, pero también la amarga sensación de que si comía iba a acabar vomitando. - Tú te lo pierdes. - dice cogiendo una patata de la bolsa. - ¿Sabes qué día es hoy? - Me pregunta.
- Once de Marzo - la miro extrañado. Ella niega con la cabeza.
- No... Bueno sí. Pero también es el día en el que Paul Nicholas Mckenzie fundó la residencia Moonlight hace cincuenta años. 
- ¿Mi antepasado? - ella sonríe.
- Tu abuelo, concretamente. Esa era una de las razones por las que tu padre era tan importante, tu abuelo fue nuestro primer líder, pero cuando tu padre fue a tomar su puesto se enamoró y Isaac tomó el lugar de tu padre, por consiguiente tú deberías ser nuestro líder, el abuelo de Isaac fue siempre un segundón como él, tu familia está predestinada a ser líderes. - sonrío, no podía imaginarme siendo jefe de algo, teniendo a personas a mi servicio, siempre me había ido mejor por libre. - Pero que no se te suba a la cabeza. - reímos por lo bajo. No me estaba contando algo malo, tampoco algo bueno, simplemente algo que creyó que debía saber, y se lo agradecía, no hablar de algo doloroso.
A la media hora caminamos con los demás al hotel dónde repartimos las habitaciones y me aseguro de que Melanie esté en mi habitación con Leslie. Jason no iba a volver a tocarla, aún recordaba las marcas en sus brazos y se me ponía la piel de gallina. En mi habitación solté mi mochila y esperé a que Melanie y Leslie se ducharan mientras yo sacaba mi muda y le ponía las sábanas a mi cama. Después me metí en el cuarto de baño y dejé el agua correr mientras me desnudaba hasta que el agua estuvo ardiendo. Bajo el agua cerré los ojos y dejé que mis músculos se relajaran uno a uno. Había sido demasiado para un solo día. Salgo de la ducha y me percato de que me he olvidado la ropa fuera así que me lío una toalla a la cintura y salgo. Noto las miradas de mis compañeras fijas en mí.
- Así que no has cambiado solo en altura ¿No Alec? - dice Leslie - esos músculos no estaban antes - ríe, pero cuando normalmente le hubiese seguido la broma esta vez me callé.
- se llama licantropía Leslie - respondo y me meto dentro del cuarto de baño. Allí me visto y me peino dejando caer el flequillo sobre los ojos. Suspiro. En estos últimos días parecía haber envejecido cincuenta años de un tirón. Miro por la pequeña ventana del cuarto de baño al exterior, da al aparcamiento, solo se ven coches de carga y camiones de personas que solo se quedan a pasar la noche para seguir viajando por la mañana hasta dios sabe donde. Justo cuando me voy a disponer a salir del cuarto de baño y dejar de contemplar por la ventana veo que un coche de policía entra en en el aparcamiento del motel, aparca y salen del coche dos policías. Salí de la habitación y veo que Leslie está hablando por el teléfono de recepción. Cuelga.
- Alec, tenemos problemas. - dice Leslie. Melanie está sentada en una de las camas con un fino camisón. - Tu tía Bridget te ha reconocido y te han seguido la pista hasta aquí. Tienes dos opciones: esconderte o avisar a Kyle e irnos ya.
- No. Me voy yo. Me esconderé en el bosque y volveré por la mañana - digo tras pensarlo un minuto. Entonces llaman a la puerta.- No hay tiempo - digo lo evidente, mero al otro lado escucho como un policía pide que abra la puerta. - Si preguntan por vuestro compañero, me llamo Keith, inventaros algo.
Lo digo tan rápido que no se si verdaderamente se han enterado pero no me paro a repetirlo sino que me escondo bajo la cama pegándome lo más posible a la pared. No creo que vayan a mirar... ¿O sí? Escucho como alguien abre la puerta.
- ¿Si agentes? - Leslie. - ¿Algún problema? - los policías entran sin invitación y veo como sus pies recorres el cuarto.
- Buscamos a Alexander Stevens, dicen que le han visto con vosotros. - dice uno de ellos.
- ¿De qué estáis hablando? - dice Leslie haciéndose la confundida. Desde aquí siento la tensión y el miedo de Melanie, observando desde la lejanía. - Aquí solo estamos Mel, Keith y yo. 
- ¿Y quién eres tú? ¿Y dónde está tu compañero? - dice y me da la impresión de que se examinan mutuamente - Me suena tu cara ¿Has tenido algún problema con la autoridad?
- Riley Patterson, el mayor delito que he cometido ha sido robar ketchup en algún restaurante de comida y mi compañero esta... - alguien sale del baño descalzo, un chico.
- Aquí mismo. - reconozco la voz de Kyle y me siento aliviado ¿Cómo había llegado hasta allí? - ¿Necesitan algo agentes?
- Keith - dice Leslie actuando lo mejor que puede - no pasa nada, los agentes buscan a un chico en el hotel, tan solo eso, creía que se hospedaba con nosotros.
- Pues ya ve que no - dice Kyle. Noto como se ha sentado sobre la cama en la que estoy escondido.
- ¿Le importa que echemos un vistazo? - me tenso de nuevo al escuchar al policía.
- Verá agente, pretendíamos irnos ya a dormir, es tarde - se excusa Leslie intentando salvar el pellejo.
- Será solo un segundo - veo como uno de los policías se abre paso y entra en el baño cuando al fijarme, en la madera hay una trampilla. Dudo durante un momento si colarme por ella o si entraré cuando el policía sale del cuarto de baño y registra los armarios - Aquí no hay nada - dice. - vámonos. Me extraña que miren en los armarios y no bajo la cama pero, aún así lo agradezco. Cuando escucho la puerta cerrarse me quedo allí unos minutos hasta que, finalmente asomo la cabeza.
- ¿Cómo has llegado al cuarto de baño? - pregunto a Kyle perfecto.
- Escalando por el alféizar de la ventana - le miramos como si estubiera loco, quizás lo estuviera - ¿Qué? ¿Nunca lo habéis hecho? - pregunta- ¿Nunca? ¿Ni para espiar a los vecinos?
- Kyle - digo cuando hube salido de debajo de la cama - piensa lo que vas a decir antes de decirlo, puede sonar extraño. - Llevaba puesto un pantalón de chándal y una sudadera negra, lo suficientemente cómodo para poder sentirme relajado. Estaba cansado así que deshago la cama recién hecha.
- Me voy a la cama yo también, no me fío de dejar a Mia con Jason durante mucho tiempo. Hasta mañana. - dice con un bostezo y estirando los brazos - Eh Melanie - le dice Kyle, él la mira con ojos amables - si aquel perro gruñón te da problemas ya sabes dónde estoy.
- Lárgate Kyle - le digo.
- No lo decía por tí, lo decía por Leslie - y sale de la habitación y cierra la puerta justo cuando Lesile le lanza un cenicero de barro que había sobre la cómoda.

sábado, 2 de noviembre de 2013

#Capítulo 7.2

Tras una larga charla con Frank Brown decidí que ya era hora de marcharme. Frank era un hombre acogedor, interesante y era fácil mantener una conversación con él, había algo paternal en su sonrisa, como la de mi padre adoptivo, me pregunto si ser padre te hace cambiar la manera de sonreír y, me pregunto si mi sonrisa cambiará de aquí a unos meses.

En la fría noche de Bridge Town  caminaba a paso ligero hacia mi casa ¿Cómo me podido mentirle de una forma tan cruel? Podría haberme inventado otra cosa como que estaba al borde de la muerte pero, ¿Embarazada? Se dará cuenta tarde o temprano que miento y eso hará que se marche para siempre. No puedo permitirlo, he sufrido tanto para tenerlo conmigo... En un principio no creí que fuera a aparecer pero cuando lo vi venir hacia mí supe que no podía volver a dejarle marchar... Hasta que me contó lo que era, por qué se había marchado ¿Quién lo hubiera imaginado? Al principio sentí horror y pánico, no sabía que hacer. Pero después de caminar un rato me arrepiento, le he juzgado mal, ahora mismo me necesita y yo lo rechazo. Suspiro ¿Como le voy a contar que no estoy embarazada? Tendré que hacer algo al respecto, no puedo decírselo sin más, me abandonaría. Veo a Drake frente a mi casa apoyado en su Jeep sonriente.
- ¿Ha aparecido el fantasma? - suspiro. El me coje de la cintura e intenta besarme. Aparto mi cara.
- La verdad es que sí, he estado con Alec - digo sin pensar y me maldigo, le dije que no iba a decir nada. - se que va a sonar brusco pero... - me armo de valor-  hemos terminado Drake. - él sonríe de oreja a oreja.
- Es él ¿No? - sus ojos marrones me intimidan y algo dentro de mí me grita para que salga corriendo lo más rápido que pueda - Dime Jessamine, si tanto te quiere ¿Por qué no ha venido hasta ahora? - me pasa una mano por el rostro - ¿Quien ha estado a tu lado? - me vuelve a besar, intento rezagarme pero Drake me aprieta más contra él. Le digo que me deje, que se aparte pero no me hace caso. En cuanto tengo la oportunidad le pego en la mejilla y me aparto de él y, justo cuando me voy a dar la vuelta, un lobo de dos metros mel color del carbón y una luna blanca al lomo gruñe a Drake, se acerca a él y este sale corriendo olvidándose de mí. Yo no corro, se quién es el lobo, al principio río, hasta que me doy cuenta de que no se cuanto tiempo lleva escondido entre las sombras.

Sentado en la rama de un árbol con suficiente follaje para que no me vean observo a una pareja discutir acaloradamente, se quién es el chico y me trae sin cuidado quién sea la chica pero, de una manera u otra me divertía. Sabía qué era Alexander, quizás él no supiera nada de mí pero yo conozco hasta el más mínimo detalle de su deprimente vida. Veo como ella le pega en la cara y él ni se inmuta, se la queda mirando. Hay odio en su mirada hacia aquella muchacha, pero también decepión. La chica empieza a llorar. Odio las partes sentimentalistas. Alexander, duro por fuera pero un auténtico blandengue por dentro. Él le dice algo, la abraza y le susurra algo al oído antes de marcharse.Típico de él abandonar a las mujeres que lloran por él y salir huyendo, supongo que formará parte de su naturaleza. Cuando éste se hubo marchado entre las oscuras sombras de los árboles ella se sienta en el suelo abrazando sus rodillas y escondiendo el rostro. Que habrá hecho para que mi hermano no le de una segunda oportunidad...

lunes, 28 de octubre de 2013

#Capítulo 7

Mis músculos estan en tensión y escucho cómo Jessamine me pide que le diga algo, pero no soy capaz, no soy capaz de respirar si quiera cuando alguien se nos tira encima y vuelvo a la realidad.
- ¡Alec! - es Kyle, que ha cogido tanto impulso al correr que se ha chocado contra mi.- siento interrumpir pero... - al ver que apenas reacciono y que solo puedo mirar a Jessamine, que a su vez mira a Kyle estufpefacta añade - ¿Que ha pasado? - tras un par de segundos decido contestar.
- Está embarazada - Kyle tiene una reacción completamente diferente a la mía y empieza a dar vueltas como loco.
- Tenemos un problema muy serio - se detiene se lleva las manos a la cara y respira - Melanie está aquí. - Entonces es cuando empiezo a marearme y decido sentarme a la sombra del árbol.
- ¿Quién es Melanie? - pregunta Jessamine limpiándose las lágrimas. Le ofrezco un sitio a mi lado y ella lo acepta, al fin de al cabo la culpa ha sido de ambos. 
- ¿Que hace ella aquí? - mi mente se nubla y me pellizco el puente de la nariz - se supone que se quedó en la residencia.
- Eso pensábamos, pero nos siguió - dice mirando a un grupo de personas que discuten al otro lado del sendero. - dice que no podía dejarte marchar.
- ¿Alec, que ocurre? ¿Quien es él?¿ Y Melanie? ¿Dónde has estado este tiempo? - me pregunta Jessamine.
- Tranquila son unos amigos - digo sonriendo, todavía en Shock por la noticia. - Mira Kyle, ahora mismo Melanie es la menor de mis preocupaciones. Decidle a Leslie que os enseñe el pueblo, necesito hablar con Jessamine, después de... La noticia debe saberlo. Puede que el niño sea como yo y ella tiene que saber la verdad - Kyle, tras dar vueltas y meditar durante un largo minuto acepta y sale corriendo hacia el grupo de personas
- ¿Leslie? - pregunta Jessamine - ¿Nuestra Leslie? - asiento con una mano en la suya - ¿Y ser como tú en que sentido?
- Temo de que te alejes de mi cuando te cuente la verdad, pero, por favor, escucha la historia hasta el final, no hables ni interrumpas hasta que termine. - ella asiente y yo me acomodo, mirando a la nada. - No recuerdo mucho, pero te contaré lo que se... El día de mi cumpleaños, aquel al que nunca llegué, tuve un accidente con el coche, me crucé con un lobo en la carretera y, al frenar me di un golpe en la cabeza. Cuando desperté estaba en mi cama, lleno de barro y suciedad con la ropa rasgada y, al bajar al salón estaba destrozado. Llamé a mi madre. No contestaba. A mi padre. Tampoco. Hasta que entré en la cocina y los vi. Hechos trozos en el suelo lleno de sangre. Me senté en una esquina de la cocina, los miraba, pero no lloré, ni una sola lágrima por los que me habían criado. Entonces alguien entró en la casa, se llamaba Isaac y me sacó de allí, yo no quise, así que me tuvo que dar un buen golpe en la cabeza que me pasaría factura después. Me llevó a un lugar, una especie de hotel gigante lleno de personas de mi edad aproximadamente. Allí encontré a Leslie y me explicaron que yo era diferente a todas las personas del mundo - tomo aire - era un hombre lobo. Por supuesto no me lo creí hasta mi primera transformación, poco después, cuando terminé de asimilar qué era me dijeron que yo había matado a mis padres inconscientemente en mi primera transformación. Cuando perdí toda esperanza de volver Melanie llamó a mi puerta . Nos besamos un par de veces, pero su novio, aquel grandullón de allí, me chocó contra una pared en el punto donde me dio Isaac y perdí la memoria, no recordaba nada de lo que te he contado. Me lo tuvieron que contar todo poco a poco y algunos claros que tengo en la mente. No soy peligroso, ya no. Decidí marcharme por tí y porque esa vida no es para mi. Tenía planeado contarte una mentira, que estaba en protección de testigos o algo, pero, después de saber que tu... Eso - digo sin poder asimilar la palabra - tienes que saberlo, por el bien del bebé ya que hay un 90% de posibilidades de que nazca como yo, aunque hasta los 17 no tiene por qué afectarle... Y tampoco pido que me creas. Solo que... Crecí sin saber que era adoptado, mis padres eran un hombre lobo y una vampiresa perseguidos por el mundo mágico y tengo un hermano gemelo vampiro al que nunca he visto, no quiero que, si vamos a ser padres, crezca en la ignorancia.
 - ¿Has terminado? - asiento y mis manos me tiemblan - ¿Estás loco?
- ¿ Quieres que te demuestre que no miento? - digo con una media sonrisa melancólica, ya me gustaría a mi que fuese mentira. Me levanto y me aparto del árbol. Cierro los ojos y mis huesos empiezan a romperse, es un dolor intenso, insoportable para alguien humano y, aun así suelto algún alarido hasta que me transformo completamente en un lobo de dos metros de altura. Jessamine se lleva una mano a la boca, y una punzada de dolor me recorre el pecho cuando veo terror en sus ojos así que, con otra ola de dolor me transformo en mí mismo de nuevo y doy un paso hacia ella.
- No te acerques - dice aterrorizada.
- Jessie no voy a hacerte daño... - digo dando un paso más, pero me detengo.
- ¿Y ellos? - dice señalando de nuevo al grupo de personas. - ¿Qué son?
- Son como yo - digo y me siento a unos metros de ella apoyando mis codos sobre mis rodillas y mi cabeza entre mis temblorosas manos. - se que es difícil de creer, yo aún lo estoy asimilando. No te pido que me aceptes, solo quiero que sepas la verdad. Si quieres que desaparezca, desapareceré, si quieres que me vaya me iré, si quieres que muera moriré. Haré lo que creas necesario. 
- Quizá sea demasiada información de repente - dice suspirando y, involuntariamente, se lleva la mano al vientre. Tiene razón - Solo dame un tiempo para asimilarla. - Asiento y me levanto del césped.
- Vamos a alquilar un par de habitaciónes en el motel, pregunta por Kyle. - Digo poniéndome de nuevo en pie y poniendome la capucha de la sudadera - Nos vamos mañana al anochecer, no podemos pasar mucho tiempo aquí o nos descubrirán a Leslie y a mi. Y Jessie... - pienso en decirle lo mucho que la quiero, pero lo retiro en seguida de mi cabeza - No le digas nada a nadie por favor. - asiente y suspiro antes de marcharme a enfrentarme a Melanie.
 Llego al grupo de seres lobo, pero no me detengo y sigo hacia adelante con la cabeza gacha. Me miran y me pregunta, interrumpiendo una acalorada discusión entre Mia y Jason que, supongo, tendrá que ver con Melanie, que me observa avergonzada. Jessamine no le dio mucha importancia al beso y, tampoco se si eso es bueno. Leslie entonces comprende, al ver mi rostro, que no ha ido bien y les dice a los demás que es mejor dejarme solo, tiempo para pensar en todo. Leslie tiene razón, necesito, tanto como Jessamine, asimilar todo lo que ha ocurrido, sobre todo, la idea de saber que una vida está creciendo en su interior. Camino sin rumbo, sin prestarle mucha atención a mis pasos, hasta que me doy cuenta de que mi subconsciente a seguido un camino muy familiar para mí, el camino que recorría cada día para volver a mi casa del instituto. Mi hogar. Tenía un cartel de se vende en el jardín tras la valla, y una pegatina que lo tapaba que ponía <<vendido>> . Ya no era mi hogar, era el de otros. Me quedo allí de pie durante una hora aproximadamente hasta que, un camión de mudanzas me saca de mi ensoñación. Tras de él llega un todoterreno que aparca junto al camión y sale un hombre de mediana edad con el pelo castaño oscuro y corto de piel morena con unos brillantes ojos azules que llamaban significativamente la atención tras unas gafas de vista.
- Hola - dice sonriente abriendo la parte de atrás de el camión que está aparcado de culo frente a mi. No reconozco del pueblo a ese hombre así que probablemente no me conocerá.
- Hola - saludo de mala gana. - ¿Es usted el dueño de la casa?
- Ahora sí - dice sonriendo - vengo a vivir aquí con mi mujer y mi hijo ¿No es bonita? - no contesto ya que la pena invade mi corazón amenazando con destruirlo. - Eh chico, - dice dirigiéndose a mí de nuevo - ¿Quieres ganarte 50$ por ayudarme a descargar el camión? - quizá fuera buena idea, el dinero nunca venía de más y algo de ejercicio físico me vendría bien.
- ¿Por qué no ha contratado una empresa de mudanzas señor...? - pregunto extrañado ¿Pensaba que iba a poder cargarlo él solo?
- Brown, - dijo con una sonrisa - pero por favor, llámame Frank - aquel hombre de nariz aguileña y camisa de franela roja a cuadros parecía muy agradable - es orgullo propio, mi hijo dijo que vendría a ayudarme pero, como ves, no ha aparecido. - del asiento de la furgoneta sale un hombre gordo con el rostro de pocos amigos. Frunzo el ceño. Su hedor hacía que tuviera ganas de vomitar.
- Frank, si no te importa - dice el hombre - llévame el camión después, tengo prisa.
- Sin ningún problema Douglas - del bolsillo saca la cartera y le entrega un billete de cien dólares que Douglas le quita de las manos y se marcha andando con su calva brillando al sol como una bola de billar. Cuando este se hubo ido me preguntó - ¿Cómo te llamas chico? 
- A... - me lo pienso mejor al decirle mi nombre, ha comprado mi casa - Me llamo Keith señor.
Cuando llegó la noche todo estaba descargado y en su lugar. Había evitado entrar en la cocina pero, cuando lo hice mis manos me temblaban con brusquedad y  casi tiro la caja con la vajilla al suelo. Sentados en el sofá Frank me invita a tomar algo por mi esfuerzo, le digo que no hace falta, pero él insiste. Hace rato que me quite la chaqueta y la sudadera por la calor y, además, estaba abrumado por los recuerdos que intentaba espantar cargando con más cosas de las que cargaría de una vez en una situación normal. Al ver Frank que podía yo solo con un reloj péndulo que medía dos metros sin esfuerzo, alegó que si iba al gimnasio que, a pesar de no ser cierto asentí.
- ¿Sabe lo que le pasó a los antiguos inquilinos? - pregunto cuando viene con un par de cervezas frías. - Para que se marcharan digo.
- Es una historia terrible. Al parecer encontraron a los padres hechos trizas en la cocina, creyeron que era obra de un animal, pero su hijo desaprareció. Las cámaras de vigilancia de la alarma vieron como el chico entró y descubrió a sus padres, se quedó allí, conmocionado, sentado en una esquina observándolos. El pobre chico no sabría ni que hacer. Al cabo de un rato alguien entró en la casa  con el rostro tapado y golpeó al chico, se lo llevó en un jeep que encontraron poco después en un barranco con restos de sangre. No lo encontraron y creen que ha muerto, están pensando en abandonar la investigación pero la hermana de su madre se niega a que su sobrino haya muerto.
- Si que es horrible - digo intentando aparentar normalidad. - ¿No tiene miedo de que le pase lo mismo?
- No, un asesino no vuelve nunca al lugar dónde ha matado a alguien, aunque dicen que la casa está encantada - río - supuestamente los señores Stevens siguen aquí buscando a su hijo ¿Crees en los fantasmas?
- No - mentí, a estas alturas ya me creía todo.
- Yo tampoco.

sábado, 26 de octubre de 2013

# Capítulo 6

Veo la salida a pocos metros, es una grieta en la pared lo suficientemente ancha para que pasen dos personas a través de la roca. Estoy nervioso, impulsivo y con el corazón a mil. Localizo a Isaac, el jefe de la manada, hablando con un grupo de chicas animadamente cuando ve que lo observo y, veo que se despide y camina hacia mí. Se que capta los temblores de las manos y el sudor que recorre mi frente, el dolor en el costado y mi acelerado corazón. Isaac es bueno en lo suyo, pero no se si me permitirá marcharme de aquí. Cuando está lo suficientemente cerca lo suelto de un tirón.
- Abandono la manada.- me doy la vuelta para marcharme a mi habitación a por mis cosas cuando Isaac me agarra del brazo, me tenso.
- No puedes - dice en tono autoritario ¿Cómo que no puedo?
- Claro que puedo, soy libre de hacer lo que me plazca, si quiero abandonar a tu manada lo hago, ni siquiera he elegido quedarme. - digo con impasibilidad y unas ganas tremendas de arrancarle su peluda cabeza de un mordisco.
- Es peligroso, ahí fuera te está esperando un grupo inmenso de vampiros para usarte de rehén, y ellos, no son tan simpáticos - Suelto aun bufido y me libro de su mano con impaciencia.
- Te agradezco lo que has hecho por mi, pero soy lo suficientemente mayor para decidir por mi mismo. - Isaac no parece muy contento, frunce el ceño y se cuadra de hombros, si que parece el jefe.
- Alexander, si te dejamos marchar, estamos asegurando de que morirás y no podemos permitirlo, salir ahí fuera solo es un suicidio, pero si no puedo hacerte cambiar de opinión permíteme al menos que te acompañen algunos de mis estudiantes. Debido a tu recuperación no has entrenado ni te has preparado para la lucha, pero ellos si. De echo son los que de más de cerca te vigilaban para que no te ocurriese nada, ahí fuera...
- Kyle y Mia... - digo como si de repente me quitaran la venda de los ojos.
- Los mismos, aunque también irá con vosotros el más fuerte de la residencia Jason Miller. - No.No. No. No ¿Jason?
- Ni de broma voy a ir con ese impresentable. - digo muy seguro de mi mismo.
A la mañana siguiente, cuando a penas a salido el sol me encuentro en la grieta de entrada a la residencia cruzado de brazos, con una mochila a la espalda y vestido con el uniforme de combate, pantalones y camiseta negros que se te adhieren a la piel y una chaqueta de cuero, al parecer estas ropas estan diseñadas para que cuando te transformes la ropa cambie con tu piel y no se rompa, algo bastante útil. A mi lado está Kyle parloteando sobre que es la primera vez que le asignan proteger a alguien. Mia a su lado sonríe atendiendo a las explicaciones de su novio mientras que Jason, con una gasa en la nariz tiene cara de pocos amigos. Nos miramos con miradas envenenadas hasta que me percato que Melanie se acerca a nosotros. Jason también se da cuenta y anda un par de pasos hacia ella hasta que se da cuenta de que  camina hacia mi. Cuando está a pocos centímetros se pone de puntillas y me susurra al oído.
- puede que no te acuerdes, pero el poco tiempo que estuvimos juntos no lo podré olvidar - me besa en la mejilla y se marcha por donde ha venido dejándome boquiabierto. Cuando miro hacia arriba veo que Leslie observa la escena, va vestida con el mismo uniforme y también con una mochila, presiento que alguien más va a venir y es la persona que tengo delante. No me equivoco, pero agradezco que venga, sabe a donde nos dirigimos y ella también está preocupada. Nos abrazamos.
- Hay que ser fuertes - me susurra, pero yo no puedo hablar, tengo un nudo en el estómago y ganas de vomitar. Se separa de mi y sonríe - vamos, o no llegaremos nunca a Bridge Town.
Nos despedimos de Isaac y nuestros amigos y nos marchamos. Hacemos el primer tramo como lobos, cargando las mochilas en la boca y corriendo. Mi pelaje es negro azabache con una pequeñamancha blanca en forma de luna al final del lomo. Leslie tiene un pelaje rojizo, parecido al de un zorro, con las patas blancas, Kyle es de pelaje marrón chocolate que contrastan con sus ojos verdosos mientras que Mia es dorada y castaño claro y Jason de un gris oscuro.
A medida que nos vamos acercando a la ciudad decidimos ir a pie para evitar que nos vean. Reconozco al instante el camino de tierra que da a la ciudad y me siento, por fin en casa. Hay un pequeño cartel que pone << Bienvenido a Bridge Town>>  y justo a unos diez metros unas hileras de casas blancas de madera todas parecen iguales pero siempre hay algo que las diferencia y, a la vez, la hace única. Antes de entrar me pongo una sudadera bajo la cazadora y me pongo el gorro para cubrirme el rostro, no quiero que nadie me reconozca, a pesar, de que, en todo este tiempo estoy mucho mas alto y fuerte que hace tres meses. Caminamos sin llamar la atención, hay muchos forasteros y seguramente creerán que somos un grupo más, sin embargo, reconozco algunas caras, el párroco de la ciudad, la señora Mathews, mi tía Bridget que me mira durante un instante, pero sacude la cabeza y murmura algo por lo bajo, Ron Meyers, el amigo de mi vecino que siempre se metían con él... Ninguno parece reconocerme, aunque algunos miran curiosos.
- Perdona que te diga esto Mckenzie pero tu pueblo me da grima, no se escucha ni una mosca - Me susurra Kyle.
- Pronto hará un año desde que Leslie desapareció, aquí somos muy respetuosos con los difuntos - digo recorriendo cada esquina con la mirada.
Al final de una inmensa calle se encuentra el instituto, donde, gracias a nuestros sentidos lobunos, escuchamos la campana que dan por terminadas las clases. Respiramos hondo y caminamos, Kyle intenta hacer algún chiste pero la tensión es demasiada, siento, a medida que nos acercamos que voy a explotar de un momento a otro.
En el lateral del instituto ya se ve el Manzano, hay alguien a su sombra, se quien es y eso me pone nervioso. 
- A partir de aquí seguís vosotros dos - dice Kyle demasiado tranquilo y despreocupado - si necesitáis algo, gritad. 
- ¡No seas tan melodramático! - dice Mia dándole con el puño en el hombro amistosamente - seguro que no habrá ningún problema.
- Alec - dice Leslie - Ve tú, es demasiado para asimilar y hace tres meses que no os veis, necesitáis intimidad -uno tras otro me abrazan, menos Jason que con cara de pocos amigos mira a Jesamine en la distancia. No soy capaz de articular palabra así que le dejo mi mochila a Kyle y me dirijo al Manzano con paso firme.
A pocos metros de distancia ella me ve y yo me bajo la capucha para que me vea el rostro, y, cuando lo hago, ella corre hacia mi. Lleva el pelo mucho mas corto, por la barbilla y su color castaño me hace sentir cómodo, algo familiar. Recorre los metros que nos separan en pocos segundos y nos fundimos en un beso lleno de necesidad, quizá mi mente no lo recuerde, pero mi cuerpo sabe perfectamente cuánto la ha echado de menos. Nos abrazamos y, ambos entre lágrimas, no somos capaces de separarnos por miedo a que el otro se escape de sus manos y no vuelva. La alegría que me invade el cuerpo desde lo más profundo de mi no es comparable al infierno de los últimos meses.
- Estas vivo... estas vivo... - la oigo balbucear una y otra vez.
- Si, estoy vivo que yo sepa - sonrío y ella se aparta y me mira con los ojos llenos de lágrimas y esperanza.
- ¿No estoy loca? - niego con la cabeza y le acaricio el rostro - Derek decía que sí, que eran cosas mías, cosas del... - se para a media frase y sonríe - pero no, eres real.
- ¿Cosas del que Jessie? - digo confundido y las lágrimas en su rostro vuelven a aparecer. Me abraza y entierra su rostro en mi pecho.
- Embarazo, Alec, estoy embarazada de tres meses y dos semanas. 
Y entonces es cuando mi mundo se desploma.

viernes, 18 de octubre de 2013

#Capítulo 5

Jason no me sigue así que no tardo en llegar la la habitación 112 dónde Leslie me espera sentada en una cama individual con un libro entre las manos. Su cabello le cae sobre los ojos rojo como el fuego, y distraídamente, sin parecer darse cuenta, lo sujeta detrás de la oreja.
- Entra alguien en tu habitación y ni siquiera te das cuenta- digo con una sonrisa apoyándome en la pared cruzándome de brazos. Chasqueo la lengua - Leslie, Leslie... ¿Cuándo vas a cambiar?- sonrío y ella me mira cerrando el libro con un suspiro.
- Resulta inquietante lo mal educado que puedes ser ¿No te han enseñado tus padres a llamar a la puerta? - miro al suelo y respiro intentando quitarme de la cabeza aquel sentimiento de culpabilidad. A pesar de aquella punzada en el corazón levanto la vista y sonrío negando con la cabeza. Leslie curva los labios en una sonrisa y deja un libro a un lado. - Te conozco lo suficiente para saber que te pasa algo Alec, y sabes que puedes confiar en mi.
Me aparto de la pared y me pellizco el puente de la nariz. Suspiro y por un segundo dudo si contárselo todo, el sueño, Jessamine, el puñetazo a Jason...
- He hablado con Jessamine. - Lesilie me mira con los ojos de par en par incorparándose.
- ¿Que tu qué? - solo es capaz de decir eso, no le salen las palabras, sin embargo se que no ha sido buena idea de inmediato.
- Desde el portátil de Kyle, aunque el no lo sabe, voy a ir a verla. - decido volver a apoyarme en la pared cuando me mareo levemente.
- ¿Ir a verla? Pero ¿Estás loco?¿Cuándo? 
- Mañana temprano me marcho a Bridge Town. Nadie puede saberlo Leslie... - le digo con voz cansada, de repente, todas las energías con las que me he levantado se han esfumado.
- Alexander, piensa un poco en lo que estás haciendo, la he estado observando desde la distancia, lo ha pasado fatal, y que, desaparecieras la dejó por los suelos ha tenido problemas. Lo estaba empezando a superar, ha empezado a salir hace poco, ha salido de su cuarto por fin, y vas tu y lo estropeas. - dice de corrida sin apenas parar a respirar - y ahora no puedes dejar de ir, porque volverá a caer si no vas.
- ¿Entonces voy?- pregunto algo confundido por la expresión de su rostro.
- Claro que vas a ir, pero yo voy contigo, tenemos que inventarnos algo para que no pregunte más para que nos olvide, sobre todo a ti. Saldremos por la mañana antes de que todos se despierten.
Asiento poniendo todo mi corazón en pensar que estoy haciendo lo correcto. Me siento junto a ella pensativo, distraído, ausente. Jessamine no es la única que lo va a pasar mal, lo sé y no dejo de repetirme una y otra vez lo mismo, cuando vaya tengo que ser fuerte y, aunque mi corazón diga lo contrario, debo ser capaz de volver y no quedarme con ella, ese es mi mayor miedo, no querer volver. Leslie intenta cambiar de tema, sabe que hablar de ello no me hace ningún bien, así que decide que es hora de echarme la bronca por el día anterior no ir de caza con el resto y no alimentarme, sin embargo se que eso no es lo que más le preocupa a mi amiga. Se que no ha accedido a ayudarme porque sí, sino porque también ella necesita verla y que Jessamine sepa que está bien.
Ambos hablamos y bromeamos durante un rato hasta que nos entra el hambre y decidimos ir al gran comedor a por algo de comer. Ella no sabe lo de Jason, pero no tardarda en enterarse cuando pasamos junto a la enfermería y el Dr. Gilligan me pregunta que le ha pasado en la nariz a Jason. Me encojo de hombros y sonrío para mis adentros. Ese imbécil se lo tiene merecido, solo por hacerme olvidar y hacerme pasar por esto por segunda vez. En un banco cerca de la enfermería me observa la misma chica rubia que estaba en mi habitación llorando cuando desperté, tiene nostalgia en los ojos y mucha pena, lo percibo al instante. Cuando se levanta y se dirige hacia mi no se muy bien que quiere decirme, pero Leslie me agarra de un brazo y me aprieta fuerte la mano.
- Alec yo... - Leslie se pone frente a mí con carácter autoritario.
- Ya le has causado suficiente daño Melanie, déjale en paz y vuelve con tu novio. - ella parece dolida ante las palabras de Leslie. Melanie. Me suena de algo el nombre pero no tengo ni idea de qué. La chica me mira a los ojos por encima de el hombro de Leslie.
- Por favor... - me suplica - solo un minuto. - Leslie le va a decir algo no muy educado cuando le pongo una mano en el hombro y le sonrío.
- Vamos, no creo que me vaya a comer de un bocado - Leslie lo desaprueba, lo se, pero no puede impedirlo, sabe que no.
- Te espero en el comedor, como tardes más de diez minutos empiezo sin ti. - dice mirando a Melanie como si fuera una patada en el estómago.
Leslie se marcha y yo me quedo a solas con aquella chica. Es preciosa, pienso. Es curioso, se que tiene más o menos mi edad, pero parece mucho más pequeña, inocente, aunque tiene unos surcos morados bajo sus ojos.
Me siento en el banco del que se a levantado la chica y me quedo observándola, levanta una mano y la manga se le resbala del brazo. Veo manchas moradas en su translúcida piel y frunzo el ceño.
- ¿Quién te ha echo eso? - le pregunto, ella se percata de a qué me refiero y se baja la manga.
- Nada, una caída tonta - avanza hasta mi y se sienta a mi lado - ¿No te acuerdas de nada? - entiendo a que se refiere pero niego con la cabeza - ¿No te han dicho como perdiste la memoria?
- Una pelea ¿No?- ella parece querer cogerme de la mano pero no lo hace y se muerde el labio inferior.
- Si, una pelea. - ella mira hacia otra parte y hace crujir sus nudillos con nerviosismo. - por mi culpa y no sabes cuanto lo siento, intenté pararle pero... Jason no tenía razón para enfadarse de esa manera, había cortado con él...
- Espera un segundo - Digo al escuchar la última frase - ¿Jason te hizo eso? - no me mira, pero se exactamente la respuesta a su pregunta, solo hay que ver a Jason, estoy seguro de que es capaz de todo. - ¿Por qué?
- Nos vio besándonos. - Me quedo paralizado ¿Ella y yo eramos pareja? - Te confesé que me gustabas... Que me gustas, a los dos días de cortar con él, pero no se lo tomó en serio, no aceptaba que no quería seguir con él, para él seguíamos en una relación. Cuando nos vio se volvió loco y te dijo que te apartaras de mi, le contestaste y te tiraste sobre su espalda ahogándolo - una leve sonrisa curva su rostro que se esfuma en seguida - pero te dijo que eramos novios, era mentira, pero eso hizo que te despistaras. Lo aprovechó para chocarte contra una pared y dejarte inconsciente. 
Después de toda aquella información agradezco estar sentado. Aquella chica que tenía frente a mí, fue la razón por la que ahora no recuerdo nada y, por qué me sonaba tanto su nombre.
- ¿Eso es todo? - digo intentando sonreir, la chica asiente con delicadeza y mira hacia otro lado. Es muy hermosa pero, en la cabeza, tengo a Jessamine ¿Cuando la besé ya la había olvidado? ¿O es que me resignaba a que nunca la iba a volver a ver?- Lo siento mucho, siento no acordarme de ti ni lo que hubo entre nosotros, ni tampoco darte una buena razón para que comprendas que ahora mismo no puedo estar contigo, pero, aunque se que no es mucho, puedo ofrecerte mi amistad.
- Es más de lo que puedo pedir, Alec.
Me levanto y ella me imita, parece tener ganas de llorar así que la abrazo esperando a que se sienta mejor. Noto sus lágrimas en mi camiseta y se me rompe el corazón. Cierro los ojos y por ellos pasa un recuerdo, fugaz pero suficiente. Me encuentro en el gran jardín que me había enseñado Kyle la mañana anterior, tumbado sobre el césped. Estoy hablando con alguien que quiere que vaya con él. A mi lado está Melanie y le beso levemente los labios antes de marcharme. Me separo de ella bruscamente y mis sentidos estan perdidos en alguna parte de mi ser, solo escucho un molesto pitido en los oídos. No me gusta no recordar. Hace años creí saber quién era y quién quería ser, me intentan proteger de mi familia porque lucharon por su amor ¿Tiene sentido? ¿Tiene algo en este mundo sentido? ¿Y porqué me pregunto esto ahora? ¿Estoy en el equipo equivocado? Si mis verdaderos padres me apartaron de ellos para que viviera como una persona normal ¿No demuestra eso que me querían? ¿Y porqué Isaac no me deja salir? ¿Porqué no deja que salga nadie sin supervisión? De repente no tengo hambre, miro a Melanie horrorizado ¿Qué estará tramando Isaac?¿Qué es este sitio? Me siento terriblemente mareado y me cuesta respirar, estoy muy nervioso, mi corazón parece estallar. Se que Melanie me está llamando, veo sus labios moverse, pero solo escucho aquel pitido horrible. ¿Porqué nadie lo ve? ¿Porqué he tardado tanto en darme cuenta? Quieren algo de mis padres, lo sé lo siento así, siento que me están utilizando para algo, no es normal, no me siento normal,  tengo todos mis pensamientos del revés ¿Quién sabe si Leslie me quiere acompañar para vigilarme?
- Tengo que irme - Digo en voz alta mis pensamientos y camino con un rumbo fijo, la salida.

domingo, 29 de septiembre de 2013

#Capítulo 4

Supongo que mi mundo ya no es el que era, que todo ha cambiado y ni siquiera me he dado cuenta. Supongo que ya ni mi nombre es el mismo, ni mis amigos, ni tampoco mi familia. Me siento extraño.
Estoy de pie en mi habitación de la residencia y me siento débil y dolorido, apenas puedo aguantar mi propio peso. Miro a mi izquierda dónde ha aparecido un espejo que no recuerdo y tampoco el reflejo. Se ve a un chico que me observa, parece mayor, tiene los ojos hundidos y dos surcos morados le cubren los ojos. Este chico no lleva camiseta pero está lleno de vendas cubiertas de sangre y, por la zona del cuello, se ven como sobresalen unas quemaduras con muy mal aspecto. Me llevo la mano al cuello y el reflejo me imita, ambos apartamos la mano al instante. Escucho un llanto que viene desde la puerta. Es un niño pequeño. Llora por su padre ¿Se habrá perdido? Viene corriendo hacia mí pero algo lo detiene. Está a pocos centímetros de mí con sus ojos verdes llenos de lágrimas y me mira con el cabello oscuro cayéndole sobre los ojos <<-No te mueras Papá>> dice el niño antes de marcharse corriendo.
Me despierto en la cama de abajo de una de las literas empapado en sudor y con la respiración acelerada << solo ha sido un mal sueño>> pienso tranquilizándome.
Han pasado tres días desde que perdí el conocimiento y cada pocas horas me despiertan. Esta vez le toca a Kyle, mi compañero de habitación.
- ¿Cómo te llamas? - Pregunta siguiendo el protocolo.
- Alexander Ethan Mckenzie. - contesto asimilando mi nuevo apellido. Kyle sonríe y, en el poco tiempo que lo  he estado conociendo no ha parado de hacerlo. Siento que puedo confiar en él. - Nací el 31 de Diciembre de 1995,mis padres se llaman Thomas y Marie Mckenzie y mi hermano Oliver Mckenzie pero fui criado por... - se me hace un nudo en el estómago- Margaret y Anthony Stevens. Iba al instituto público y mi novia se llamaba Jessamine Boyle, mi mejor amigo se llamaba Drake Mars, mis notas eran impecables. No tenía hermanos pero nunca me importó... - Me quedo pensativo un instante y miro a Kyle a los ojos ligeramente achinados ya que su madre era de Hawaii - ¿Qué pasó cuando me fui? ¿Que historia le contasteís a mis amigos y familiares Kyle?
- Nada, es lo que hacemos siempre, no entrometernos - dice tan tranquilo mirando ala nada - pero vigilamos de cerca y,por lo que sé, creyeron que te habían raptado los que mataron a tus padres y te dan por muerto.
- Lo que no saben es que fui yo ¿No? - pregunto con un tono muy sereno para mi sorpresa.
- No, no lo saben - dice Kyle y, al momento sonríe - bueno a lo mejor así le ponen tu nombre a una calle, mira el lado positivo.
- Kyle, ¿Qué pasaría si quisiera ir a verles? ¿Solo para decirles adiós?
- Pues que Isaac te dirá que ni en broma, como la primera vez que se te ocurrió - le miro sorprendido, él sonríe y se vuelve a su cama - buenas noches Mckenzie.
A la mañana siguiente me despierto con energías renovadas y con ganas de todo, decidido a convencer a Isaac y si no, no me importa demasiado, voy a ir. Salgo del baño con el cabello húmedo cayéndome sobre los ojos y empiezo a buscar mi teléfono móvil por todas partes, cajones, armarios, debajo de las camas... Nada. Lo que sí encuentro es un pequeño portátil bajo la almohada de Kyle. Servirá. Lo enciendo y espero a que arranque mientras rezo porque no haya puesto contraseña. No acierto. Me quedo pensativo delante de la pantalla sentado en el suelo y sonrío para mis adentros, a veces Kyle puede ser tan predecible... Tecleo la palabra <<contraseña>> y no puedo evitar reír para mis adentros cuando entro en el escritorio. Entro en internet y tecleo una red social que tarda un poco en cargar pero, al final, consigo entrar en mi cuenta. Estoy nervioso ¿No me estaré equivocando? Pero busco sin vacilar a Jessamine y, por suerte la encuentro en línea. Ha quitado de su foto de perfil una en la que salimos los dos en nuestra primera cita y una puñalada me cruza el corazón <<es lógico que lo hiciera, tiene que pasar página ¿No?>> digo para mis adentros, quizás ya se haya olvidado de mí. Aún así tomo aire y le hablo poniendo un simple hola. Pone que lo ha leído, pero no contesta al instante.
Jessamine: No es divertido entrar en cuentas de difuntos para gastar bromas. - piensa que es una broma y me duele ya que me encantaría contarle todo lo que ha pasado y está pasando.
Alec: Jessie no es ninguna broma necesito que me escuches.
Jessamine: Alec está muerto.
Alec: Escúchame bien, mañana, cuando salgas del instituto, ve al gran Manzano, si no estoy allí, vete, pero te garantizo que estoy bien. No puedo hablar mucho ahora mismo pero por favor, hazme caso.
Jessamine: Mas te vale ser Alec. - se desconecta, me extraña mucho que sea tan seca, a lo mejor no se cree que sea yo y, lo veo comprensible así que borro el historial y apago el portátil. Quizás la mejor forma de que Isaac no me diga que no puedo ir es no diciéndoselo. 
Me levanto del suelo y guardo el portátil bajo la almohada donde lo encontré. <<Nadie tiene por qué saberlo.>> me repito una y otra vez.
No puedo estar más tiempo en la habitación así que salgo y avanzo por un gran pasillo rodeado de puertas y desciendo por unas majestuosas escaleras de mármol blanco hasta llegar a otro más ancho que el anterior. Camino pensando en Jessamine y en el sueño, que me ha dejado algo aturdido, cuando choco con algo... Alguien. Ante mí está Jason con un rostro furioso, sin embargo yo, estoy relajado, casi adormilado y sereno.
- ¿Me dejas paso? - le digo al chico mirando el pasillo lateral por el que quiero pasar para ver a Leslie.
- ¿Te crees que - dice con su cara a pocos centímetros de la mía - porque lo hayas olvidado te exculpa de lo que hiciste, chupa sangre? - mi rostro no cambia de expresión, Nose de qué habla y, tampoco es de importancia.
- ¿Te crees que por amenazarme así me voy a acordar de lo que he echo? Por lo que veo no eres muy listo - digo tranquilamente mirándole a los ojos con las manos en los bolsillos - ¿No te apartas no? - digo al cabo de un segundo y, su mirada, me da a entender que no - Está bien... - hago como el que se vuelve para marcharse cuando en realidad, he cogido impulso para darle un puñetazo en la nariz.
Este se encoge de dolor y sangra bastante. De mi bolsillo saco un pañuelo y se lo tiro mientras que prosigo mi camino por el pasillo a la habitación de Leslie uniendo mis manos detrás de la cabeza con un bostezo.

martes, 10 de septiembre de 2013

#Capítulo 3

Abro los ojos lentamente. A penas han pasado unos minutos pero me siento desorientado confundido. Veo un grupo de personas a mi alrededor que no reconozco mientras que un hombre bajito, regordete con unas gafas demasiado grandes se abre paso entre la gente. Me duele la cabeza.
- ¿Dónde estoy? - le pregunto al hombre de las gafas que lleva una bata blanca. Éste me mira y con una linterna me apunta a los ojos pidiéndome que siga con la vista un dedo que mueve de izquierda a derecha. Le hago caso.
- ¿Recuerdas tu nombre? - ¿Mi nombre? Qué estúpidez, ¿Cómo no lo voy a recordar? El hombre de la bata ¿Pensará que soy disminuido mentalmente?
- Alexander, Alexander Stevens ¿Dónde estoy? - El hombre de la bata me recuerda a un científico loco... O serán imaginaciones mías... ¿Y mi madre y mi padre?¿Porqué todos me miran raro?
- Chicos que alguien coja su colchón y lo ponga en el suelo vamos a tumbarlo mejor ahí. - dice dirigiéndose a un chico moreno de ojos verdes y una chica que está a su lado. Asienten. -¿Sabes en qué fecha estamos?
-  1 de Enero señor. - Digo cada vez más confundido queriéndo incorporarme pero la habitación da vueltas - ¿Qué es todo esto? ¿Y mis padres? ¿Por qué no estoy en mi casa?
El chico que ha puesto el colchón en el suelo me ayuda a levantarme. Sonríe, pero con pena.
- Creo que tu calendario va algo atrasado Alec - lo miro al escuchar mi apodo y me siento más confundido aún - hoy es 7de marzo.
Me siento en el colchón y miro a mi alrededor. En las paredes hay muchas fotos en las que sobre todo hay fotos de aquel chico y la chica que pusieron el colchón, pero me fijo en una en la que aparezco pensativo, mirándo a cualquier punto sentado en un banco de un jardín con mis codos apoyados en las rodillas. No recuerdo haber me hechado esa foto. Otra unos centímetros más a la derecha vuelvo a aparecer yo con el mismo chico y la misma chica, los dos sonríen ampliamente y yo, tímidamente de medio lado.
- Alexander, ¿Qué es lo último que recuerdas? - pregunta el científico loco.
- Estar en mi cuarto arreglándome. Iba a ir a mi fiesta de cumpleaños... - la cabeza me retumba  y no tengo mas remedio que cerrar los ojos y respirar hondo ¿Qué está pasando? Abro los ojos y me levanto queriendo hacerme paso entre la multitud para salir de aquí, sin embargo, alguien me sujeta el brazo, un hombre enorme me tiene sujeto con fuerza.
- ¿Dónde vas? - su cara me resulta vagamente familiar pero no lo recuerdo.
- A casa - intento parecer lo más amenazador e indiferente posible pero aquel hombre hace que se me encoja el corazón y sienta que debo hacerle caso, que no debo ocultarle nada.
- No - dice muy firme sin soltarme del brazo - antes, tengo que hablar contigo muchacho.- se vuelve al grupo de personas que están en la habitación, un chico de cabello castaño también enorme me mira con odio. Tengo ganas de pegarle y no se por qué, a su lado una chica rubia de ojos verdes me mira con los ojos llenos de maquillaje, como si hubiera llorado. Al otro lado de la habitación el chico y la chica del colchón están abrazados mientras el chico le susurra algo al oído, cuando dirijo la mirada hacia otro lado mis ojos se encuentran a alguien conocido - Todo el mundo fuera vamos, -dice aquel hombre con tono autoritario mientras yo me quedo anonadado mirando a...
- Leslie... - se me cae el alma a los pies, mi amiga de la infancia, desaparecida meses atrás estaba allí junto al marco de la puerta. Me acerco a ella sorprendido - Leslie, eres tú ¿verdad?, ¿No me estoy volviendo loco?
Cuando mis amigos y yo supimos que nuestra amiga había desaparecido, cambiamos. Ya no hablábamos tanto y había mas tensiones entre nosotros, y las lágrimas corrieron por nuestros rostros mas de una vez, las peleas fueron a más y nada fue ya como antes. Y ahora, la tengo frente a mí. Su cabello naranja le cae sobre los hombros y sus ojos azules me observan.
- No, no estas loco - la gente sale de la habitación y me quedo solo mirando a Leslie que no se marcha. No sonríe, su rostro no tiene expresión alguna.
- Alec - dice el hombre - sientate por favor - Me vuelvo hacia él y trago saliva. -  ¿ no recuerdas nada de los últimos tres meses? 
- No sé nada de porqué estoy aquí. - respondo mientras miro hacia el suelo. - Ni quiénes sois vosotros. - el hombre suspira.
- Tus padres murieron. Hace dos meses - me tiemblan las rodillas y de repente, no me veo capaz de sostener mi propio peso. Leslie me pone una mano en el hombro mientras mi corazón se desmorona y me falta el aire.
- No, no... No puede ser... Yo los vi... Salí de casa, ellos estaban allí con mi regalo de cumpleaños... Yo...
- Alexander, ellos no eran tus padres, esa misma noche fue la primera vez que te convertiste en un hombre lobo - recibo aquella noticia con una risa nerviosa.
- Es una broma, tiene que ser una broma... - empiezo a pasearme por la habitación ambos parecen muy serios y se miran el uno al otro. - Dios mío esto es de locos y... ¿Pretendéis que me crea que yo maté a mis padres?¿Cuando me transformé en hombre lobo? Y si no son mis padres ¿Quién soy?
- Entiendo que es difícil de creer, pero tú mismo, antes del golpe en la cabeza, recordabas estar en una esquina de la cocina cubierto de sangre a los pies de los cadáveres de tus padres adoptivos. Tu verdadero nombre es Alexander Mckenzie. - me voy hacia una pared y apoyo la frente en el frío  que aporta repitiéndome a mi mismo que es un sueño, un mal sueño. - Alec, sientate, te voy a contar la historia de tu familia...
>> Hace diecisiete años dos meses y quince días exactos Thomas Mckenzie violó una de las mayores normas de los seres lobos, no enamorarse de su mayor enemigo, los vampiros, en este caso tu madre Marie Birdsong que después adoptó el apellido de su futuro marido. Claro está ambas razas nos negamos y más la nuestra ya que tu padre no era sino otro que el heredero a ser líder de la manada, pero ellos aseguraban amarse y decidieron huir de sus hogares. Dos años después recibimos noticias de que habían visto a Marie y Thomas con dos bebés idénticos, cosa que llamó nuestra atención y volvimos a la búsqueda de ellos. Para cuando los encontramos a tí te habían dejado en un orfanato, sin embargo tu hermano, Oliver, seguía con ellos, solo averiguamos que tú eras de naturaleza lobuna cuando, Oliver, era vampírica y por su necesidad de sangre, no lo dieron en adopción, sin embargo vuestras capacidades se vieron amplificadas convirtiéndote a tí y a tu hermano, en los mejores de vuestra especie en todos y cada uno de los aspectos. Sin embargo de Marie y Thomas no sabemos nada, solo que, te observaron crecer muy de cerca, pero no sabemos cómo.
Entonces un rayo de luz me viene a la mente, no es mucho, pero recuerdo estar tumbado en un gran prado mirando al cielo. Recuerdo girar la cabeza y ver a un lobo a unos metros marrón oscuro. Me llevo las manos a la cabeza.
 ¿Quién eres Alec?