sábado, 2 de noviembre de 2013

#Capítulo 7.2

Tras una larga charla con Frank Brown decidí que ya era hora de marcharme. Frank era un hombre acogedor, interesante y era fácil mantener una conversación con él, había algo paternal en su sonrisa, como la de mi padre adoptivo, me pregunto si ser padre te hace cambiar la manera de sonreír y, me pregunto si mi sonrisa cambiará de aquí a unos meses.

En la fría noche de Bridge Town  caminaba a paso ligero hacia mi casa ¿Cómo me podido mentirle de una forma tan cruel? Podría haberme inventado otra cosa como que estaba al borde de la muerte pero, ¿Embarazada? Se dará cuenta tarde o temprano que miento y eso hará que se marche para siempre. No puedo permitirlo, he sufrido tanto para tenerlo conmigo... En un principio no creí que fuera a aparecer pero cuando lo vi venir hacia mí supe que no podía volver a dejarle marchar... Hasta que me contó lo que era, por qué se había marchado ¿Quién lo hubiera imaginado? Al principio sentí horror y pánico, no sabía que hacer. Pero después de caminar un rato me arrepiento, le he juzgado mal, ahora mismo me necesita y yo lo rechazo. Suspiro ¿Como le voy a contar que no estoy embarazada? Tendré que hacer algo al respecto, no puedo decírselo sin más, me abandonaría. Veo a Drake frente a mi casa apoyado en su Jeep sonriente.
- ¿Ha aparecido el fantasma? - suspiro. El me coje de la cintura e intenta besarme. Aparto mi cara.
- La verdad es que sí, he estado con Alec - digo sin pensar y me maldigo, le dije que no iba a decir nada. - se que va a sonar brusco pero... - me armo de valor-  hemos terminado Drake. - él sonríe de oreja a oreja.
- Es él ¿No? - sus ojos marrones me intimidan y algo dentro de mí me grita para que salga corriendo lo más rápido que pueda - Dime Jessamine, si tanto te quiere ¿Por qué no ha venido hasta ahora? - me pasa una mano por el rostro - ¿Quien ha estado a tu lado? - me vuelve a besar, intento rezagarme pero Drake me aprieta más contra él. Le digo que me deje, que se aparte pero no me hace caso. En cuanto tengo la oportunidad le pego en la mejilla y me aparto de él y, justo cuando me voy a dar la vuelta, un lobo de dos metros mel color del carbón y una luna blanca al lomo gruñe a Drake, se acerca a él y este sale corriendo olvidándose de mí. Yo no corro, se quién es el lobo, al principio río, hasta que me doy cuenta de que no se cuanto tiempo lleva escondido entre las sombras.

Sentado en la rama de un árbol con suficiente follaje para que no me vean observo a una pareja discutir acaloradamente, se quién es el chico y me trae sin cuidado quién sea la chica pero, de una manera u otra me divertía. Sabía qué era Alexander, quizás él no supiera nada de mí pero yo conozco hasta el más mínimo detalle de su deprimente vida. Veo como ella le pega en la cara y él ni se inmuta, se la queda mirando. Hay odio en su mirada hacia aquella muchacha, pero también decepión. La chica empieza a llorar. Odio las partes sentimentalistas. Alexander, duro por fuera pero un auténtico blandengue por dentro. Él le dice algo, la abraza y le susurra algo al oído antes de marcharse.Típico de él abandonar a las mujeres que lloran por él y salir huyendo, supongo que formará parte de su naturaleza. Cuando éste se hubo marchado entre las oscuras sombras de los árboles ella se sienta en el suelo abrazando sus rodillas y escondiendo el rostro. Que habrá hecho para que mi hermano no le de una segunda oportunidad...

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