miércoles, 3 de diciembre de 2014

#Capítulo 17

Melanie tiene miedo a entrar. No sabe que esperar cuando abra la puerta, si seguirá siendo él o será un completo inválido... Toma aire y se pasa las manos por la cara, centrate Melanie, como hacías con papá. Todos sus sentimientos estaban a flor de piel y solo era capaz de mirar la puerta con desconfianza, en medio de un pasillo con otras tres puertas. Una de ellas daba a donde dormían Isaac y Gilligan, en otra dormían James y ella y, en una tercera dormía Leslie y Jessamine ya que, si Jess se ponía de parto, Leslie tenía ciertos conocimientos de medicina. Sin embargo os estaréis preguntando que pasa con Kyle y Mía, Mía estaba en el salón, completamente sedada y a puerta cerrada. Estaba prohibido que estuviera mucha gente en el salón y molestarla aunque, ya desde un principio todos nos mostramos respetuosos. Kyle era el que había bajado un colchón viejo y se pasaba allí las horas muertas observándola dormir. Y cuando necesitaba despejarse, se iba con Alec, al que Melanie no había tenido el valor de entrar a ver. Respira... Respira... Melanie abre la puerta y se sorprende de la normalidad de la situación, la habitación está como el salón, transformada totalmente en una habitación de hospital, pero todo parece normal. Alec tiene la espalda  tapada con una finísima sabana ensangrentada y descansaba boca abajo con un gotero en el brazo y algunos cables más. Cuando se acerca lentamente ve que tiene el mismo tubo en la nariz que Mía, el cual le ayuda a respirar. Está blanco como el papel siendo moreno, tiene grandes ojeras y parece haber perdido la vida. Pero no le impresiona, sige pensando que es normal, se obliga a pensarlo. Bajo sus espesas pestañas unos ojos oscuros me miran brillantes y puede sentir, incluso, la electricidad que hay entre ellos, la misma que había cuando se conocieron, la misma una y otra vez...
- estás preciosa... - dice con voz débil, desesperada y, para su sorpresa, pícara. Siente que lo hace queriendo, para mejorar la situación, para que ella se sienta mejor, para no parecer el incapacitado enfermo que no puede hacer nada.
- Como tú... - dice la chica con rostro tierno, alzando la mano para tocarle el rostro. Él ríe sin ganas sin apenas hacer ruido. A Melanie se le encoge el pecho, como si alguien hubiera ceñido su puño sobre él.
- y encima graciosa - los labios de Alec se curvan en una sonrisa.
- ¿Cómo te encuentras? - pregunta la chica de claros y brillantes ojos de princesa de sangre ardiente, pero su mirada es dulce y lo ama, está segura de ello. Pero le ha echo daño. No sabe si está loca o no, pero se puede amar a alguien que te ha roto por dentro. Se puede.
- Como... Si me hubieran dado - toma aire y se nota que le cuesta respirar y hablar - droga para elefantes.... ¿Y tu?
Melanie se pasa el rubio cabello detrás de la oreja y mira al lobo bajando la mirada. Sabe que ella no es el centro de sus pensamientos y menos de sus preocupaciones pero, al menos, se ha molestado en preguntar.
- Estoy bien, preocupada por ti... Y por Mía, supongo que Kyle ya te lo habrá dicho... - se pasa las manos por la cara y por la nuca - solo que no me creo que los dos estéis así. Ella se está muriendo y tú...
- Necesito... un corte de pelo - Melanie lo mira y curva los labios en una sonrisa.
- ¿Cómo? - el toma aire con dificultad y hace amago de sonreír, pero le cuesta. Ella se ríe y le pasa la mano por el cabello, lleno de polvo y ceniza. Tenía razón. El cabello le caía sobre los ojos y con el sudor se le pegaba a la nuca y a la frente. Él la mira suplicante, se moría de calor y, además, quería quitarle importancia a que cabía la posibilidad de que el tampoco saliera de aquella situación. - y ¿Cómo quieres que te lo corte?
- Corto... Pero más largo por... Arriba... Como los jugadores de fútbol... -  no podía decir la frase de una vez, se quedaba rápidamente sin aire y a Melanie el olor a sangre empezaba a marearla. Ella sonríe.
- Como los jugadores de fútbol. - entrecierra los ojos y se mira las manos - descansa un rato, voy a buscar unas tijeras.

lunes, 1 de diciembre de 2014

#Capítulo 16

Abro los ojos y todo parece estar algo turbio. Estoy boca abajo en una cama, no sé exactamente donde pero me viene un olor a acre, sangre y metal. Siento que no me puedo mover, o mas bien, no me siento. Tengo sed, hambre y estoy terriblemente confundido. No sé que ha pasado ¿O sí? No tengo ganas de pensar. Escucho una voz que llama alguien y a medida que pasan los segundos me volviendo más consciente de la realidad. Estoy en una cama en una habitación de suelos de madera completamente desnuda de muebles. No soy la única cama allí, pero sí la única donde hay alguien. Hay una silla a mi lado. Hay alguien sentado en esa silla con parte de la cara quemada  y con un aspecto horrible. Kyle. Sabe que le estoy mirando la quemadura, sonríe, a pesar de que le está matando de dolor me sonríe.
- Ahora si que parecemos unos auténticos guerreros - me susurra medio broma medio en serio. Kyle, siempre de broma aunque se esté muriendo por dentro, con esa sonrisa sincera y esos ojos puros y libres de maldad- pero claro, para presumir hay que sufrir ¿no?- me vienen a la cabeza aquellos tipos de la residencia, aquellos con heridas que se hicieron sin querer o que por las que alguien les hizo llorar que presumían de ellas como si fuera un logro o una azaña - ¿Cómo estás amigo? - cierro los ojos y respiro. Pienso en si puedo hablar, recordando la posicion de cada uno de los músculos al hablar.
- Donde estamos... - digo arrastrando las palabras, como si no tuviera movilidad en la musculatura bucal. Dudo si me ha entendido por un segundo pero me parece ver algo de tristeza en sus ojos.
- Puede parecer raro pero estamos en la casa del Doctor Gilligan. - no recuerdo que hubiera venido con nosotros pero, de momento, no le doy importancia al asunto, teniendo en cuenta que me había achicharrado - después de que te desmayaras pasaron muchísimas cosas. No acabó la cosa ahí y la residencia acabó destruida y hubo muchos muertos, demasiados - dice apretando la mandíbula. -  No creo que Mía se salve. - mi corazon se detiene de golpe, sin un sentido en especial, Mia, la que con su silencio tan buenos consejos me había dado, el verdadero amor de mi mejor amigo...Entonces empiezan a brotar lágrimas de sus ojos, desconsolados por la pérdida inminente- está abajo, una bala le alcanzó. Como a ti. Pero no la encontramos a tiempo. Nos siguió. No sabíamos que estaba allí - las lágrimas empiezan a superarle y acaba con los puños blancos y el rostro lleno de lágrimas transparentes. Mía se moría y un vuelco le dio a mi frío corazón.
Mi mirada busca la suya, también amenaza con emocionarse, pero no tengo derecho.
- lo... Lo siento Kyle... - digo con la misma voz y claridad nula de antes.
- Lo sé tío... Lo sé. Es una puta mierda ¿sabes? Tenía la esperanza de estar con ella, montar una familia quizás tener un par de críos. La quiero Alec yo... No estoy preparado para perderla. Y siento contarte esta mierda nada mas despertarte, me prometí que esperaría a que te mejoraras pero.... Si se va ella eres el único que me queda y se va a ir. No la has visto... Por suerte Jessamine está bien pero ella... Ella ya no parece ella, joder. La tienen sedada, dormida para que no sufra. Solo estamos esperando. Tendría que ocurrir un puto milagro para que ella sobreviviera. - nos quedamos en silencio un momento, tratando de pensar en qué demonios decir en un caso así.
- Tiene suerte de tenerte imbécil... - el ríe sin ganas, con el flequillo sobre la frente y el cuerpo tenso y agotado - Ve... No me voy a mover... - él me coge la mano durante un segundo para apretarla y volverla a soltar poniéndose en pie. Tenía que estar con ella. 
- Avisaré a Melanie de que estás despierto - se pasa el dorso de la mano x la cara para secarse las lágrimas - y, bueno, quizás quieras saber que Gilligan no cree que Jessamine vaya a aguantar más de esta noche para ponerse de parto. Suerte que te has despertado. - entrecierro los ojos. Ni siquiera me había acordado con el tema de Mía... Bienvenido a tu puta realidad Alec, ya has vuelto a casa. 

domingo, 27 de abril de 2014

#Capítulo 15

Pasamos dos horas para recoger el estropicio de la cocina, y restos en el salón además de tenernos que duchar de nuevo debido a que acabamos hasta arriba de harina, huevos, mayonesa, leche y restos de ensalada, bacon y tostadas. 
A pesar del pequeño percance con Jessamine estoy de un extraño buen humor. Había limpiado y ordenado toda la casa, había salido a cazar y ahora estaba en el patio trasero arreglando el jardín y cortando leña. No sabía a qué se debía tanta energía, acostumbraba a estar decaído y depresivo. Pero pronto lo descubrí cuando, antes de caer la noche los dueños salían de sus casas y se ataban a los grilletes. Desde diecisiete años a adultos entrados en edad. Entro corriendo en la casa y llamo a la puerta de Jessamine.
- Jessie, Jessie abre - la llamo golpeando la puerta, una y otra vez y vuelta a empezar - ¡Jessamine ! - canturreo al otro lado de la puerta durante un rato.
- ¡ Qué quieres incordio! - grita ella desde el otro extremo de la habitación, con voz frustrada, cansada y odiosa. - ¡deja de cantar!
- lo que tú digas belleza, pero ni se te ocurra salir de tu cuarto de noche.
- ¿y eso por qué? - pregunta -¿hay toque de queda?
- No, pero yo que tu no saldría por la calle de paseo en una ciudad de hombres lobo en luna llena, es sólo un consejo. 
- Gracias por la advertencia ¡ahora largo! - escucho como tiembla su voz y pienso que va a estallar a  llorar en segundos.
-Jessie - digo ahora más serio -recuerda que hubo una vez en que te quise. - Jessamine abre la puerta con el rostro lleno de lágrimas y me acerco para abrazarla. - oh Jessamine...
- Siento todo lo que te dije antes, las mentiras y mi comportamiento. No pretendía alejarte de tu hijo... Pero esto... - la intento calmar entre mis brazos.
- Shh... Ya está, no te preocupes. Ahora entra en la habitación. Cierra el pestillo ¿De acuerdo? Y no salgas hasta mañana al amanecer.
Ella hace lo que le digo y empiezo a sentir que mi cuerpo se quiere convertir. Al cabo de media hora estaba en el jardín colocándome los grilletes junto a Melanie. Había mucha gente como nosotros incluidos Kyle y Mia con otro chico que no conocía. Se me queda mirando con grandes ojos azules y cabello rubio ¿Qué quiere ese convertido? Ya ha empezado a anochecer y los más sensibles a la luna empiezan a cambiar. Sus gritos de dolor son escalofriantes y hacen que mi corazón de un vuelco. Entonces siento como la espalda se me rompe por la mitad, las muñecas, el cuello, las costillas. No me doy ni cuenta de que yo también grito de dolor.
A la mañana siguiente solo tengo recuerdos lejanos de aullidos y una pulsera morada en cada muñeca y tobillo. Nos despertamos en el jardín de la casa y todo parece normal. Hasta qué escucho un grito que proviene de la casa. Empiezo a quitarme los grilletes corriendo. Melanie aún sigue dormida en el césped mientras yo corro dentro de la casa. Otro grito que proviene de la habitación de Jessamine. Casi tropiezo con las escaleras gritando su nombre pero, al abrir la puerta ella está sentada en su cama sudando con el cabello alborotado.
- Jessamine, - digo con la voz entrecortada. Ella me mira con los ojos llenos de lágrimas y sacude la cabeza - Jessie ¿qué ha pasado? ¿Estás bien?- me hacerco a ella con el corazón en un puño.
- Estoy bien, estoy bien. Ha sido un mal sueño - suspira y se pasa una mano por el cabello. Me siento a su lado y le paso un brazo por los hombros.
- ¿quieres hablar?- digo en un susurro. - soy bueno interpretando sueños - ella sonríe.
- no te entiendo Alec, ¿ayer me odiabas y hoy quieres interpretarme los sueños? - frunzo el ceño y le miro dolido.
- ¿cómo puedes pensar que te odio? - ahora el que suspira soy yo - es todo muy complicado Jess, pero he pasado los mejores momentos de mi vida contigo, no puedo odiarte. Sólo estoy dolido.
- Dolido. Alec estaba enamorada de ti y desapareciste. Decirte que estaba embarazada era una manera para no perderte. Pero no tenía ni idea de donde me estaba metiendo y menos aún que no podría salir.
- Sabes que nada de eso fue decisión mía. Si no hubiese creído que estabas embarazada no te hubiera contado nada...
- y hubieras desaparecido de nuevo.
- Sí, y no estarías embarazada ya de paso. - nos quedamos callados, tensos, culpables por no haber hecho las cosas bien. - ¿Sabes qué? Olvídalo. Te debería estar prestando más atención, me guste o no vas a ser la madre de mi hijo.
- ¿te guste o no? ¿Qué quieres decir con eso? - le quito el brazo del hombro y dejo escapar un sonido desesperado.
- ¿quieres dejar de buscar un motivo para pelearnos? Sí, me guste o no, pero quiero saber como estás, como te sientes, si tienes fatigas o te apetece algo dulce... Quiero implicarme en el embarazo.
- Querías saber con qué he soñado... He soñado con que te encontraba muerto, siento que te voy a perder. -se le forma un nudo en la garganta- Ayer vomité tres veces después de comerme un litro de helado y los pantalones ya me quedan justos - lágrimas le caen descontroladas por el rostro y es incapaz de mirarme a los ojos - y tengo miedo, mucho miedo. No sé qué va a pasar de aquí a un mes y eso me aterra - me abraza de repente y le devuelvo el abrazo intentando calmarla.
- Jessie... -susurro - de momento estoy aquí, es más de lo que puedo pedir. Puedo mandar a que te compren algo de ropa, más helado y pastillas para la fatiga, además si quieres puedo hablar con Thomas y Marie para que te aconsejen. 
- Creo que no voy a ser capaz...
Se me nubla la mente y se abre paso un recuerdo. Hacía tiempo que no aparecían y daba por perdida mi memoria. Estoy en un sótano atado a unos grilletes tirado en el suelo gritando. Siento mucho dolor, como los huesos se me van quebrando poco a poco.
- ¡No voy a ser capaz! - digo en el recuerdo en un alarido de dolor - ¡No puedo hacerlo!
- ¡Claro que puedes! - escucho la voz de un hombre entre las sombras - Todos hemos pasado por ello - grito de nuevo con la rotura de otro hueso.
- ¿por qué? - el dolor se abre paso por mi garganta y se me encorva la espalda.
- Vas a sufrir tu primera transformación - el hombre sale de entre las sombras. Jason.
De repente estoy de nuevo en la habitación abrazado a Jessamine con las manos entumecidas y el corazón a mil y la respiración entrecortada. Tiemblo de arriba a abajo y se que me están hablando pero no soy capaz de responder.
- qué quieres de mi... - digo en un susurro.
- ¡Alec, mírame! Tienes que tomarte esto...
Es una voz lejana, ¿Jason? Está muerto Alec, ha muerto, tú lo mataste, mató a tu madre, es sólo un recuerdo. De repente las formas empiezan a tomar sentido y todo vuelve a estar como antes.
- Tengo que irme a mi dormitorio. - me pongo en pie y escucho como alguien corre por las escaleras
- Alec...
- ¡Tengo que irme de aquí!
Aquel fue el primero de los cinco días que pasé encerrado, gritando y rompiendo cosas sin dejar que nada ni nadie se acerque a mí, ni siquiera a Kyle. <<Ha perdido el norte >> escucho decir a mi padre, Thomas, al otro lado de la puerta ¿Tendría razón?¿me habré vuelto loco? Empezaba a escuchar a Jason y a mi madre en sueños, despierto me parecía escuchar ruido de pistolas que sólo estaban en mi cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Había sacado toda la rabia de mi interior y había destrozado la que había sido mi habitación. De repente, tras tirar la cómoda al suelo con un alarido me veo de cuclillas en el suelo, con las manos en el rostro sollozando y gritando ¿Cómo había llegado a estar así? Ah sí, el recuerdo, los recuerdos en general. Cómo los aborrecía. Los odiaba desde el más profundo de mi ser <<¡Te odio!¡Odio lo que eres, en lo que te has conertido!¡Das asco, joder!>> grito pero en verdad todos insultos iban dirigidos hacia mí. Estaba sin camiseta, sudado y con el cabello más alborotado de lo habitual, tenía algún que otro pequeño corte y los nudillos abiertos que rápidamente se cerraban. Había una grieta en la pared donde había acertado. Pared de hormigón, me tuve que recordar.
El sexto día salí de mi habitación pero no hablé con nadie, y nadie lo intentó. No fue hasta la semana siguiente en la que salí de mi habitación cuando le hablé a mi hermano. Él estaba en el sofá con Leslie hablando en susurros.
- Oliver - digo con voz grave y ronca- esta noche voy a por él. Sólo informo - él me mira y asiente mientras que Leslie está mirándome con la boca abierta.
- Lo prepararé todo.
- ¿Sabéis qué los cereales de avena son una mierda? - dice Kyle entrando por las puertas de la cocina que dan al salón con un cuenco en la mano y una cuchara en la boca. Apenas se le entendía. Se tensa nada más verme cambiando completamente la expresión del rostro- Alec... ¿Se puede saber - sonríe abandonando su posición sería - desde cuando no te das una puta ducha? Apestas hermano, me sienta fatal decírtelo pero creo que es por un bien común.
- Sí, apesto, igual que tú en verano - me muestro serio, pero con aquel chico de brillantes ojos claros no podía serlo, le muestro una leve sonrisa.
Media hora más tarde un grupo de personas estupefactas me miran en el patio trasero, sudoroso sin camiseta, poniendo toda mi rabia en cortar troncos. En fin, no me quedaba nada en mi cuarto que destrozar.
- ¿Qué hace? - pregunta mi madre.
- No tengo ni idea - responde mi hermano con las manos en la cabeza - ¿por qué no se lo preguntas? - dice mirando a Kyle.
- Ni de coña tío, tiene un arma peligrosa.  - le dice con las manos en los bolsillos. - creo que tantos golpes en la cabeza empiezan a afectarle.
- ¡Os estoy oyendo! - grito dándole otro hachazo a la madera.
- ¡No te preocupes - suelta Kyle - suele pasar cuando tienes orejas! Sería preocupante si no. 
- Vete a la mierda. - contesto pegando otro hachazo.
- Pues resulta que lo estoy, estoy en un sitio mierda, en una mierda de casa, en una mierda de mundo, en una mierda de vida, con unas auténticas mierdas de amigos ¡Y aquí estoy Alec! Muriéndome del asco entre tus putas mierdas, eso sí, entre todas las mierdas del mundo, esta es la mejor, te lo aseguro.
- ¿Y cómo lo sabes? - pregunto secándome el sudor de la frente con el antebrazo.
- Vamos tío, somos hombres lobo. Todos los críos de este puto mundo querrían ser cómo nosotros, es una gran mierda sí, pero una mierda con estilo.
- No me puedo creer que estéis manteniendo una conversación sobre mierdas... - dice Oliver con los ojos en blanco mientras me río en una sonora carcajada - lobos... - dice por lo bajo mientras se da la vuelta directo a la calle principal. - ¡madre vamos! Hay que hablar con Sam.
- ¿yo no voy? - pregunto.
- Alexander, sin ánimos de ofender eres peligroso para nuestra sociedad en tu estado mental. Guárdate esa rabia para esta noche - contesta madre, debería molestarme pero no lo hace. Simplemente me siento en el suelo, derrotado y me vengo a abajo. No sé qué estaba pasando conmigo, pero era todo muy raro. Estaba ardiendo por dentro y por fuera y por sí fuera poco Jessamine estaba a tan sólo un mes de ser madre y, por consiguiente, de convertirme en padre. Un padre mentalmente hecho un asco. Pobre niño. No estaba preparado en ese momento ¿tendría todo que ver por eso? Kyle se sienta junto al tronco conmigo. Siempre había sido un gran amigo.
- Soy una gran mierda - digo medio sollozando para mis adentros - un asco de persona, de hijo y lo seré de padre. Me siento roto y la peor criatura que ha visto la tierra ¿Cómo puedo dejar de ser tan mierda?
- No puedes, pero al menos eres una grandísima y repugnante mierda con estilo - me contesta sin sonreír, se lo decía en parte en broma en parte en serio. Tenía razón, el cabronazo tenía estilo, pero no pensaba que fuera una grandísima y repugnante mierda.
Melanie era una chica delgada de piel transparente. Llevaba el cabello recogido y tirante en una coleta, con el uniforme negro que se te adhiere a la piel parecía menos niña, menos inocente para ser sexy y deseable. Mia se quedaba en el campamento para cuidar de Jessamine que le impedimos que viniera con nosotros y Kyle lo agradecía a pesar de las quejas de su chica. Estaban delante de centenares de lobos a sus órdenes junto a miles de criaturas mágicas. Todos preparados ante seis personas. Me encuentro delante de mis hombres lobo, a unos metros Sam, ataviada con pantalones anchos y camiseta negra, la seguían Oliver, Trevor, Marlene, Dante y la última Channel. Había hablado poco con todos ellos. Algunas veces me llamaban al móvil o se acercaban y hablábamos de un plan que acababa de cobrar forma. Se habían hecho equipos. Cada criatura tenía un compañero de su misma especie, en mi caso Kyle, y se unían con otras parejas de otras especies de modo que en un equipo hubiera dos personas de cada criatura. Los líderes íbamos juntos con nuestra pareja y, aunque no me agradaba la idea, era lo mejor. Los jefes nos miramos y asentimos miro a Kyle que está en primera fila y este se hacerca. Siempre había sido mi compañero de combate.
- ¡Primero salid los hombres lobo y luego los vampiros! - grita Trevor, líder de los seres acuáticos. - ¡Nosotros seguiremos por el río y las hadas por el aire y tierra rodeando la montaña! ¡Nefilims, usad el portal junto a los magos! Por desgracia sois unos lentos pero al menos tenéis recursos- Channel y Dante se ríen mientras Oliver y yo hacemos señas a nuestro grupo para que se preparen.
- ¡Vamos, transformaos! - le grito a mi equipo que me grita deseoso de salir- me giro, y Kyle y yo encabezamos un viaje hasta la residencia Moonlight sin parar de correr en nuestras formas lobunas protegidos por un hechizo de invisibilidad. Al rato salen los vampiros. Nosotros llegaremos cuando ya estén Channel y Dante donde habrán hecho la primera fase del plan. Un par de horas antes del amanecer llegamos a un claro. Lo recordaba. Lo recordaba de uno de los momentos que me venían a la mente de vez en cuando. Todos menos los dos líderes y sus acompañantes estaban en el bosque, escondidos entre el denso follaje, ordeño a los míos lo acordado, que se escondan como los demás habían hecho y que localicen a sus compañeros. Veinte minutos más tarde mi hermano hizo lo mismo y nos encontramos. Oliver iba acompañado de una chica alta con una coleta tirante de cabello color caoba oscuro, abundantes y largas pestañas enmarcan sus ojos marrones y tiene un cuerpo digno de ser portada de revista.
- No miréis tanto - suelta mi hermano ante nuestro descaro, Kyle estaba literalmente con la boca abierta. Sólo le faltaba la baba en la comisura de los labios. 
- ¿puedes correr con tacones? - pregunta Kyle a la chica.
- ¿Tú no? - le pregunta con voz suave y sedosa. Kyle suelta un bufido.
- Pff, pues claro ¿Por quién me tomas? - pongo los ojos en blanco y caminamos hasta los demás. A Dante le acompaña una chica de piel rosácea y cabello verdoso de ojos caídos. No era guapa, ni tenía un buen cuerpo, pero era alguien que despertaba la atención, peculiar. La compañera de Channel era otra chica de mismo aspecto amenazador, morena de ojos negros y cabello castaño. Odiaba que me mirarán con esos ojos amenazadores. Pero técnicamente, todos teníamos un aura desafiante y los peores éramos nosotros, los lobos en general, por impulsivos.
- Fase dos del plan, inhabilitar la red eléctrica que lleva luz a la residencia - dice la acompañante de Dante. - ¿estáis listos?
- ¿por dónde van Trevor y Marlene? - pregunto de brazos cruzados.
- Supongo que llegarán al curso bajo del río para cuando cortemos la luz- dice Channel.
- Rezad porque sean capaces de cortar el agua. - dice mi hermano - Dante ¿conseguiste trasladar lo que dijimos? - Dante sonríe con una dentadura blanca y perfecta.
- No tienen ni una miga de pan.
- Es nuestro turno - suelta Kyle cuadrandose de hombros.
Kyle, Oliver, Claudia, nombre de la acompañante de Oliver y yo nos dirigimos a la parte de atrás de la residencia donde hay una grieta en la roca vigilada por dos lobos. La entrada desde fuera al jardín. Saco la pistola desde atrás de una roca y apunto al primer lobo. En la cabeza. La puntería nunca había sido lo mío pero al parecer eso había cambiado. El segúndo se alarma y empieza a mirar aturdido a su alrededor. Otra bala en el mismo lugar. ¿Isaac poniendo a los nuevos en la entrada? Algo pasaba. Era demasiado fácil. Oliver se levanta y le detengo. Le digo que espere un minuto. Cojo una piedra del suelo y la lanzo a unos metros. Me doy cuenta en el último segundo antes de agacharme. Un campo de minas.
- Mierda, nos habrán escuchado - dice Claudia.
- Cariño, dentro está todo insonorizado - dice Kyle - hay cámaras por toda la zona pero dentro solo habrá un pequeño temblor. Y aquí son frecuentes. Además es difícil que las minas estén conectadas. Nos esperan.
- ¿Qué proponéis? - pregunta Oliver mientras que Kyle y yo sonreímos de oreja a oreja.
- saltar y rezar por llegar al otro lado - digo levantándome y alejándome unos metros - al otro lado de la grieta va a estar repleto de lobos, si están esperando, dejadme a mí con ellos, Kyle os guiará a la cabina. Corro y cogiendo impulso sobre la roca en la que nos escondimos salto todo lo que puedo hasta llegar a la grieta. Saco la pistola de la cinturilla del pantalón. Siento a Kyle a mis espaldas y entramos por la grieta que tiene varios metros de largo, pero apenas cabe una persona.
- Espera Kyle ¿El hechizo también funciona con esta gente? - le pregunto en susurros a Kyle.
- No sé ¿por qué lo dices?
 salimos al jardín y hay todo un ejército de lobos esperándonos. El que está al frente se transforma en humano. Era un chico asiático que había visto muchas veces con Gilligan.
- Isaac dijo que estaban aquí ¿por qué tardan tanto? Voy a ir yo mismo.
- Cálmate Yan, - dice otro chico de brillantes ojos azules musculoso y cabello Rubio - No puede tardar. Además ya sabes que, Mckenzie, es mío si entra por esa puerta.
Kyle y yo sonreímos. Al parecer iba a ser muy fácil. Les hago señas a los demás para que vayan a cortar la luz. Yo tenía mi propia parte del plan. Me acerco a un banco de piedra y lo arranco. Segundos más tarde está volando directo al cristal que muestra las estrellas que se agrieta en buena parte. Todos miran al cielo. Debía darme prisa. Arranco otro y todos miran el banco que se está arrancando sólo junto el que acaba de salir volando. El segundo banco de piedra hace que haya un gran agujero en el duro cristal. Veo que todos corren hacia donde me encuentro. Alzo la pistola y consigo matar a unos cuantos lobos desde mi invisibilidad, entre ellos Yan, antes de salir corriendo hasta dónde se encuentran los demás. No es agradable tener a una manada de hombres lobo intentando matarte, pero es divertido ver como, confundidos, buscan al atacante. Una chica de cabello oscuro recogido en una trenza se arrodilla junto a Yan llorando desconsolada. Corro antes de llegar a sentirme culpable con el corazón desbocado. <<En el fondo no eres tan diferente a mí>> suena Jason en mi cabeza. Intento obviar la voz. <<Yan tenía la misma culpa de ser asesinado como lo fue tu querida madre >> Cállate. No puedo dejar de escuchar su voz, y lo peor es que tiene razón. De repente la luz del pasillo lateral por el que corría se apaga.
- Alec, corre - Kyle me agarra del brazo inesperadamente - entra.- Me mete en una de las habitaciones oscuras. - Joder tío esto es de locos. - Enciende una pequeña linterna y veo que estamos en una de las habitaciones de rehabilitación. Yo mismo estuve allí.
- ¿qué ha pasado? - Kyle me mira muy serio y veo que parte de la mandíbula y la mejilla izquierda la tiene en carne viva - ¿qué coño te ha pasado? - digo alarmado examinando la herida. Parece grave. - ¿Y Oliver y Claudia?
- Están fuera, no tengo tiempo de explicártelo pero son unos putos cabrones, esto es lo que te hace el polvo de plata. Escúchame tenemos que salir cagando leches, buscar a Melanie y Mía y alejarnos todo lo que podamos, esta gente no buscan el maldito conversor. Dudo que exista esa cosa. Son repudiados de la sociedad. Tipos con los que la gente no se mete y esto va a ser un baño de sangre. No sé qué quieren pero seguro que nada bueno.
- ¿Y para qué nos querían a nosotros? - pregunto con la boca abierta ¿qué coño pasaba?
- Vamos, somos fuertes y conocemos el lugar. No creo que sea la única razón pero ahora mismo lo que quiero es salir de aquí.
- Tenemos que encontrar a las chicas. Y a Isaac. Tenemos que quitarles lo que quieren.
- ¿Estás loco? - pregunta irónico - hay miles de criaturas queriendo matarle o matar a quién lo intente.
- Kyle él tiene respuestas...
- Y tú vas a tener un hijo, despierta de una vez, joder.- parece molesto y frunzo el entrecejo.
- Vale, ve a por las chicas y yo a por ese gilipoyas. Si me pasa algo, cuida de mi hijo. Y dile a Mel que la quiero. Tengo que hacerlo.
- El heroísmo es de cobardes y...
Me dice algo pero yo ya he abierto la puerta y he salido corriendo ¿el heroísmo es de cobardes? ¿Tenía sentido? Y lo más importante ¿dónde estaba Isaac?¿Dónde estaba siempre? Corrí en dirección contraria de hacía donde estaba hiendo y me meto en su despacho falto de aire.
- Siempre pensé que sería Oliver quién me matara. - dice Isaac a mis espaldas.
- No te voy a matar todavía, vengo a salvarte - le contesto sin girarme. - aunque comprendo por qué piensas que quiero matarte tenemos prisa.
- No me fío de tí - me giro y le sonrío.
- El sentimiento es mutuo. - Isaac se ríe y se levanta con las manos a su espalda. Es un gigante.
- Lo entiendo, pero ¿qué buscáis?
- No, qué buscan. Me dijeron algo de un conversor pero creo que no es el caso. Coje un arma. - saco la otra pistola de la cinturilla y se la tiendo - como se te ocurra usarla contra mí pierdes a la única persona que quiere ayudarte.
Abro la puerta y me asomo, un chico me ve e intenta disparame. Le da a la puerta y acto seguido le disparo en el pecho con un movimiento rápido, equilibrando el peso de la pistola en mi mano. 
- ¿cuál es el camino más corto para salir sin que nos maten?
- Corre hacia la entrada principal.
- ¿Qué? - digo - Tiene que estar repleta de gente.
- Hazme caso ¿quieres? Pero da un rodeo. No vayas por el pasillo principal. 
Corremos hombro con hombro. Yo soy más rápido pero no puedo permitirme el lujo de dejarle atrás. Procuro disparar a los que intentan detenernos en sitios que se puedan curar. Pero Isaac va directo a la cabeza. Lo que más duele es que reconozco algunos de los rostros. Pasamos por los pasillos laterales. Esto es un laberinto. Lleno de puertas a todos lados y más pasillos. Llegamos al pasillo que da directamente a la grieta. Corremos y dejo que Isaac pase antes cuando veo a Trevor que me apunta con una pistola. No me da tiempo a disparar así que corro a la salida. Dispara. Grito de dolor e intento seguir adelante con el rostro encogido. No era una bala normal. Era una bomba de polvo de plata que ha explotado en mi espalda. En carne viva y sangrante. Sentía como se me clavaba en la piel. Al salir caigo al suelo y siento que alguien me alza y empieza a correr.
- Kyle... - digo con los dientes apretados.
- Ya está amigo, estoy aquí - es el que me sujeta. Escucho a gente a nuestro alrededor correr.

lunes, 17 de marzo de 2014

#Capítulo 14

La cabaña no era lo suficientemente grande para todos así que tuvimos que dividirnos. Kyle, Mia y Leslie por un lado y Jessie, Melanie y yo por otro. A ninguna de las dos les hacía gracia compartir residencia y menos habiendo dejado claro a quién pertenecía mi corazón pero también de que me encargaría de que a Jessamine no le faltara de nada. Me habían dado de margen dos semanas para estabilizarme y recuperarme, descansar. La mayor parte del tiempo la pasé en largas sesiones de besos en mi habitación con Melanie, abrazándonos, amándonos, aprovechando cada minuto a su lado.
- Dilo otra vez - dice sonriendo abrazada a mi pecho, tumbados en mi cama. No era muy grande pero eso hacía que estuviéramos aún más juntos.
- ¿El qué? - río por lo bajo y acaricio su brazo con la punta de mis dedos.
- Sabes a lo que me refiero - cierra los ojos y se concentra en mi respiración
- Ahhh.. Claro, te refieres a que tengo que recoger las medicinas de la cabaña de Kyle... - ella me pega un puñetazo en el abdomen - o quizás te refieres a que te quiero. - me mira y me besa en los labios mordiendo mi labio inferior, llamando a la lujuria. Ya no llevaba las vendas, tan solo unas gasas tapando la herida ya cicatrizada. Ella mete la mano por debajo de la sudadera y explora mmi abdomen con sus manos e intenta subir mi pecho- Mel... Melanie - ella sigue besándome y dirige sus labios a mi cuello - Melanie para - digo cogiendo su mano y entrelazándola con la suya y con otra mano suave obligo a Melanie a que me mire - Sabes que me encantas. Sabes que es lo que más deseo... Pero no puedo permitirme otro error y Jessamine está aquí al lado...
La habitación en la que nos encontrábamos tenía dos camas, Melanie había ofrecido juntarlas pero yo me había negado. No quería cometer un error dos veces y estar tan cerca de ella era una tentación demasiado grande. Ella suspira disgustada y se levanta de la cama quitándose su camiseta pasándosela por la cabeza, dejando al descubriendo su cuerpo perfecto y casi translúcido que hacía que me diera igual todo lo que anteriormente había estado pensando. Se quita los pantalones vaqueros y trago saliva. Cierro los ojos y miro hacia otro lado mientras ella se pone el pijama.
- Buenas noches Alec - dice apagando la luz y metiéndose en su cama.
- Espera Melanie - ella enciende una lámpara y me mira. - ¿Qué quieres de mí?
- Quiero sentirme querida Alec - dice sorbiéndose las lágrimas- no quiero que, cada vez que quiera acercarme un poco más a ti me rechaces.
-¿Te sientes rechazada?
- Sí Alec, exactamente así es como me siento. Te acuestas con ella y la dejas embarazada aún habiéndome engañado y solo eres capaz de besarme. Sabes los riesgos, por eso mismo sabes las precauciones y aún así sigues rechazándome y diciendo que me quieres al mismo tiempo. No es justo - me levanto de la cama. A medida que había pasado la semana había recuperado gran parte de mis fuerzas y la herida apenas era una leve molestia. Me acerco a ella y enrollo mis dedos en su cabello.
- Una vez, estuve a punto de cometer el mismo error contigo Melanie, si no hubiera sido por Jason ahora tú serías la que estaría embarazada y no ella. Preferiría que tú fueses la madre de mis hijos, pero nunca me hubiera perdonado hacerte a ti lo que está pasando ella. Sé que suena egoísta, también injusto, pero es la verdad. Aunque por protegerte te estoy haciendo daño y eso me mata. - acerco mis labios a los suyos, de una manera más personal, más íntima, conociendo a mi compañera un poco más, explorando cada rincón de su cuerpo, destrozando todo lo que quedaba de orden en aquella pequeña habitación perdida en medio del bosque.
A la mañana siguiente me despierta el sol salir al entrar en contacto con mis ojos. Abrazo por la espalda a Melanie que tiene mi sudadera puesta. Le queda demasiado grande. Miro la mesa de noche y veo la caja abierta que me dio Kyle, sonrío y se lo agradezco para mis adentros. Le beso el hombro y voy dándole pequeños besos por el cuello y de nuevo hasta el brazo mientras ella se despereza y se vuelve hacia mi. Parece algo más feliz que la noche anterior. Soy consciente de que fue su primera vez, y espero de que no se haya arrepentido de nada.
- ¿Estás bien? - ella sonríe y pasea un dedo por mi torso desnudo dibujando cada línea de mis músculos.
- Mejor que nunca - ella sonríe - y además puedo decir que mi novio es el que mejor besa de todo el estado - sonrío. Por un momento me acuerdo de mi padre y mi madre, de como se querían y un vacío dentro de mí se abre paso encogiendo mi corazón- ¿Estás tú bien?
- Sí... solo pensaba en mi madre. - reconozco con el corazón roto. Me acordaba de mi madre cada día pero siempre parecía pasar desapercibido.
- Puedes permitirte derramar alguna lágrima por los que se las merecen de vez en cuando señor roca - me dice poniéndome una mano en el rostro - sé que has tenido que pasar mucho y tragar muchas lágrimas. Pero necesitas desahogarte. - beso sus labios y cierro los ojos. Ella me atrae hacia sí eliminando cada centímetro de espacio que había entre nosotros.
Una hora después decido que es tarde y que debo darme una ducha. No me la doy solo y me entretuve más de lo que debería. Al parecer, ducharme se había convertido en mi pasatiempo preferido. Salgo con una toalla en la cintura y el pelo alborotado mientras Melanie se aclara el cabello justo cuando Jessamine sale de su habitación con una camiseta ajustada y unas mayas negras.
- Hola Jessie ¿Cómo has dormido? - le sonrío y ella me mira con añoranza y una punzada de culpabilidad se abre paso en mi mente.
- No mucho más que tú - contesta - la próxima vez intentad hacer menos ruido si no quieres que mi hijo salga retrasado o con alguna deformación por tu culpa - frunzo el ceño, eso me duele pero no lo discuto. No había pensado en ella.
- ¿Tú hijo? - digo frunciendo el ceño m acentuadamente molesto porque se refiera así a lo que está creciendo en su interior- Jessamine, por si se te había olvidado, es nuestro hijo.
-  No, ya no Alec, tu tienes otra vida, no quieres a este niño, mi hijo no va a nacer viendo como su padre se acuesta con otra. Escuché lo que le decías anoche a Melanie, lo escuché todo. Estoy como de tres meses humanos y  ti ni te importa piensas más en tu novia y en esa estúpida guerra.
- Una simple humana como tú no va a separarme de mi hijo. - digo hablando pausadamente procurando que entendiera cada palabra que salía de mi boca- Puedes dejar que te ayude con esto o darme a mi hijo e irte para siempre. Pero no te lo vas a llevar de mi lado. Ya no me importas Jessamine, me mentiste, hubo un día en que hubiera dado mi vida por ti pero ya no. No te pido que vivas en este mundo, pero lo que llevas dentro de ti pertenece a él. Sabes que sufrirá si vive engañado - Su barriga estaba algo hinchada, esto iba en serio, se podía apreciar claramente. Su mirada era de puro odio, nunca me había mirado así pero ella sabía que no dudaría en arrebatarle a su hijo siempre que intentara alejarlo de mí.
- ¿Cómo tú? - me pregunta con desdén en su voz
Ella sigue su camino y se mete de nuevo en su habitación mientras que yo entro en la mía y me visto con un sentimiento de culpabilidad aún latente, no por lo que dije, sino por tener ganas de acabar con su vida y aquello me hacía sentir como el monstruo que era. Me cambio la gasa y me paso una camiseta verde oscuro por la cabeza de manga larga y de cuello de pico, me miro en el espejo de un pequeño tocador y mi rostro muestra signos de haber dormido poco aquella noche pero no muestra nada más, no muestra ni un solo sentimiento a pesar de tener millones rondándome la mente (dolor, felicidad, añoranza, pérdida, enfado, rencor) Escucho a alguien llamar a la puerta así que salgo de mi habitación y recorro el pasillo principal en busca de la entrada.
- ¿Quién es? - pregunto antes de abrir la puerta.
- Soy Oliver, abre la maldita puerta de una vez - durante este tiempo había estrechado lazos con mi hermano vampiro. No era que nos llevásemos bien, pero no era un mal tipo. Abro la puerta y entra atropelladamente vestido con una chaqueta de cuero negra cerrada y unos vaqueros oscuros.
- Buenos días - saludo con sarcasmo en la voz. - ¿Por qué de tan buen humor?
- El cabrón de Isaac tenía un espía entre los vampiros, no creo que sea el único, en especial entre los tuyos - Oliver mira el pequeño pasillo de la entrada algo nervioso y tengo ganas de gritarle que se esté quieto de una vez - padre se ha encargado de él y enviado de vuelta a Isaac con una sutil nota. Debemos de alarmar a los nuestros de que puede que haya traidores en nuestras filas y advertirles que todo aquel que sea descubierto recibirá un castigo sin piedad. Tras la reunión de esta tarde hemos dado aviso de que cada líder se reunirá con su especie, hay que tener la mano dura con ellos hasta que estemos completamente seguros de que estén de nuestro lado.
- ¿Y por qué no aprovechamos la ventaja y le transmitimos a los nuestros lo que nos interese que sepa Isaac? - era una idea algo descabellada, pero así podríamos hacer más bien lo que quisiéramos sin preocuparnos por Isaac. Mi hermano me mira como si le hubieran quitado la venda de los ojos.
- ¿Qué quieres decir? - me pregunta como si no acabara de pensarlo dos veces.
- Ahora que lo sabemos, es vulnerable Oliver, simplemente hay que expandir un rumor para que le llegue a él y la reunión con las distintas especies es el momento perfecto. Primero organiza una reunión urgente y avísame, comentamos qué puede ser bueno para nosotros y ponemos en marcha el plan. Pero hay q ir con cuidado, si no jugamos bien nuestras cartas, esto se puede volver en nuestra contra. - me humedezco el labio y prosigo - esto tiene que quedar entre los líderes ¿De acuerdo? Ni padre ni madre. - le tiendo la mano y él con mirada decidida me la estrecha.
- No pensaba decírselo - responde con una sonrisa.
Para cuando Melanie cruza las puertas de la cocina vestida con un pantalón de chándal, una camiseta de tirantas una chaqueta y una trenza con algunos mechones enmarcando su rostro en la mesa ya está preparado el desayuno. Tortitas, fresas, tostadas y cereales. Me sonríe desde el marco de la puerta con las mejillas sonrosadas y no soy capaz de negarle mi mejor sonrisa. Caminando hacia mí la rodeo con un brazo mientras termino con los huevos y el beicon.
- ¿Te encuentras bien? - sé que ya se lo había preguntado, pero lo cierto era que me preocupaba.
- Tranquilo grandullón, no es nada que no pueda soportar - sonríe, sé que la primera vez para algunas chicas no es del todo agradable. Beso sus labios suavemente.
- ¿Seguro? - un aire protector asoma por aquella pregunta.
- Se te quema el beicon - dice riendo- y tienes harina en la nariz - me paso una manga por la nariz. No tenía nada.
- ¿Estás segura que mentirme es una buena idea? - sonrío alzando las cejas.
- ¿Qué? Yo no he mentido. - sin darme cuenta ha metido el dedo en el bol de harina y me ha manchado la nariz con inocencia en su rostro. Alzo la cabeza y río con ganas, distrayendo su atención para, con la mano con la que no la sujetaba tirarle el cuenco entero en la cabeza. Probablemente necesitaría otra ducha. Con aire sorprendido - acabas de despertar al animal q llevo dentro - se aleja de mi y me ocupo de apagar el fuego mientras se hace con un cartón de huevos y comienza a tirármelos desde la otra punta de la cocina. Lo que empezó siendo un juego acaba con todo lo que hay en la nevera de la pequeña cabaña.



domingo, 19 de enero de 2014

#Capítulo 13

La perdida de mi madre solo había echo hacerme polvo, pero cada vez tenía más claro mi objetivo. No iba a dejarme engañar por nadie, Isaac tenía que morir. Muchos pensarán como puedo matar a alguien que me ha sanado y alimentado y que, sea teatro o no, a demostrado algo de preocupación en mí. Yo lo pensé varias veces, me pregunté que bando era el bueno, si estaría haciendo lo correcto. Luego la imagen de mi madre se hacía paso en mi mente y todo lo demás se esfumaba para reemplazarlo por una idea, la muerte del que había causado la de mi madre. Aquella imagen no desaparecía de mi mente, se habría paso una y otra vez haciendo que mi corazón se encoja y mis ojos me escuezan. Me niego a llorar. Respiro profundamente y me hago el dormido en los dos últimos asientos de la furgoneta, medio tumbado con los pies en el asiento y con la parte de arriba del cinturón quitada para que no me roce la herida.
Kyle ha bajado de la furgoneta y, junto con Jessamine y Anthony, han ido a por medicamentos a la farmacia para coger prestados algunos analgésicos para mí y para Jessie. Mi madre había sido muy clara en que necesitaba algunos para ella. Los esperábamos con el motor en marcha y, sin que ellos se percataran, escuchaba su conversación con la mente algo nublada.
- ¿Cómo crees que le ha afectado la muerte de Margaret a Alec? - le pregunta Thomas a Marie con voz preocupada.
- Es difícil saberlo - dice ella con cierta añoranza en su voz. Melanie estaba en uno de los asientos junto a Leslie, no cruzaban palabra pero se olía incluso con los ojos cerrados los nervios de cada una - No suele mostrar sus sentimientos en público, pero no creo que sea fácil para él perder a su madre dos veces en tan poco tiempo. - se me erizan los bellos de la piel. Sí, ella también lo decía, había muerto de verdad no era una pesadilla.
Escucho a gente entrar atropelladamente y a Kyle gritarle a Thomas que pisara el acelerador. Abro los ojos alarmado por el escándalo. Tienen las medicinas. Kyle me mira y me sonríe cuando de la bolsa saca una caja y me la lanza para que caiga en mi regazo.
- No queremos a ni un Alec más por aquí así que más te vale usarlos - miro hacia la caja y contengo una carcajada al ver la caja de preservativos mientras el coche va a toda velocidad. Empiezan a sacar los objetos de su adquisición y veo que no solo han cogido medicamentos, también pañales, un par de latas de leche en polvo, un biberón y algunos chupetes como del tamaño de la mitad de una nuez. Se me hace un nudo en la garganta. No había asumido aquello de ser padre. Mucho menos que fuera Jessamine su madre. Pero lo que me costaba asimilar era que todo fuera tan deprisa.
- ¿Has visto Alec? Es diminuto... - dice Jessamine observando uno de los chupetes en su respectiva caja.
- Sí... es todo... genial. - digo, sin saber muy bien el sentido de mis palabras. Miro hacia la ventana y veo que nos alejamos de la carretera principal.
- Oliver nos espera con los otros seis líderes principales - dice Thomas - en teoría no deben estar lejos. Tan solo a hora y media de la ciudad.
- ¿Se parecen mucho Alec y Oliver? - pregunta Leslie sujetándose al asiento del conductor para no caer. Mi madre ríe con aquella voz tan característica de duendecillo.
- Bueno querida, digamos que lo único que se les diferencia es aquella herida en el hombro. Incluso a mí me costaba distinguirlos.
Una hora más tarde entrabamos en un claro con el coche lleno de barro y el estómago revuelto por los baches dónde encontramos al borde del bosque a siete personas sentadas a la sombra de los árboles. Espero a que todos bajen y luego bajo yo, no sin esfuerzo y rechazando la ayuda de mis amigos. Tenía que ser fuerte ante los demás lideres, no pensaba ser menos por una herida. Tenía la chaqueta abrochada y las mangas remangadas, el cabello revuelto y un sentimiento muy profundo de pena cuya presencia trataba de obviar. En cuanto miré a las seis personas supe en seguida que el chico moreno de ojos oscuros, cabello largo, alto y fornido era mi hermano Oliver.
- Piel febril, ojos brillantes, piel ligeramente cubierta por una capa de sudor... Padre este chico debe estar en la cama no en la guerra - dice Oliver apoyado contra un árbol con una camiseta blanca con letras negras que ponía el número 23 en un tamaño considerable.
- Oliver - dice en tono acusador, este suspira y deja caer los hombros - Alec él es Dante - dice señalándome a un hombre muy delgado sentado en el césped rapado y con los ojos achinados y de un color de piel algo...verdoso- Ella Marlene - el hada resultaba parecer una chica totalmente normal, excepto por aquellos ojos totalmente negros que eran, como poco, perturbadores - Trevor - era un chico fornido de piel con toques azulados como el mar con el reflejo del sol y con rasgos finos y perfilados, de cabello rojizo y ojos marrones y, bajo una camiseta de manga corta dejaban ver alguna que otra escama tras los brazos. - Channel - una chica muy alta de espalda ancha con el cabello tan oscuro como la brea  y ojos del mismo color con complicados tatuajes grabados en la piel de color negro, daba un aspecto algo aterrador para provenir de un ángel - Samantha tenía un aspecto más normal, vestía con unos vaqueros y una camisa blanca que le llegaba hasta el muslo, de piel oscura y cabello negro rizado, de unos felinos ojos verdes. Todas aquellas personas parecían temibles e inspiraban terror en comparación a un muchacho que conoce su naturaleza desde hace cuatro meses aproximadamente, herido de bala y sentimentalmente y con más preocupaciones que el Santo Obispo. No tenía ya suficiente con el bebé con que ahora tenía que dirigir con seis desconocidos un ejército, la parte buena de todo era que era para matar a Isaac. - Chicos, él es mi hijo, Alexander, dirigirá a los lobos que hasta ahora no han tenido una figura de líder excepto un poco la de Sam que se encargará de llevarle ante los suyos.
Agradezco a Dios que fuera Sam y no Channel la que me llevara ante mi nueva manada. Era la que menos respeto me daba a pesar de aquella mirada con la que parecía querer cazarte de un momento a otro.
- Más te vale parecer que estás entero si no quieres que los lobos te coman - trago saliva ¿De verdad Thomas pensaba que iba a ser capaz de hacer eso?
- Yo si fuera él tendría cuidado mientras duerme - dice Dante con los labios curvados en una sonrisa.
- ¿Tan débil me creéis? - pregunto sonriendo haciendo caso omiso de el ligero mareo que iba de un lado a otro en mi cabeza.
- Chaval, hasta una marea baja podría arrastrarte al fondo del mar - dice desafiante el chico pez, Trevor. - Río y me cuadro de hombros acercándome a él sacando los colmillos de lobo de sus fundas y gruñéndole en la cara le digo:
- Si tan seguro estás... pruébame. - siento un dolor en el brazo. Mi hermano me ha separado de él a empujones y me tira contra Kyle.
- Los lobos seguid a Samantha, - dice Thomas con tono autoritario, él parecía llevar la voz en todo este asunto y ellos parecían respetarle - Jessamine, tú quédate con nosotros por el momento.
- No - le discuto, los demás parecen sorprendidos por mi atrevimiento. Por mucho que me molestara Jessie, era la madre de mi hijo, no iba a perderla de vista. Kyle me coloca una mano pesada en el hombro - Ella viene - Quizá podría estropear algo más mi relación con Melanie, pero lo pensé demasiado tarde. Tampoco había pasado por alto la mirada incómoda de mi hermano en Melanie. Me apetecía pegarle un buen puñetazo en el ojo para que aprendiera donde había que mirar. Pero allí yo era el nuevo. Ya lo arreglaría.
- Alec... - comienza a decir Marie con un tono dulce y aniñado.
- ¡Jessamine viene conmigo he dicho! - mis nervios estaban a flor de piel y los hacía notar.
- He, novato - dice mi hermano - trátalos con un poco de respeto, también son mis padres.
Sonrío y cojo del delgado brazo a Jessie, seguida de Leslie, Melanie, Kyle y Mia que iban completamente en silencio. Los lobos vivían en un cercado de cabañas exactamente iguales entre dos grandes piedras con mucho follaje dónde quedaban cubiertos de ojos curiosos. Era algo aterrador y hermoso al mismo tiempo. Casas de madera con pequeños porches y chicos y chicas de todas las edades saliendo de sus casas color madera. Sin embargo, en los jardines había cadenas de hierro enormes, y a mi me daba que no eran precisamente para el perro, se podían apreciar algún que otro rastro de sangre lo cual me hacía temblar de la cabeza a los pies. Miro el rostro de cada uno de ellos e intento imponer, normalmente no hacía falta pero debido a mi precario estado de salud no me quedaba otra que soportarlo. Llegábamos a la multitud y ésta se abría paso para que pudiéramos pasar. En su rostro podía ver sufrimiento y dolor, no solo en personas adultas sino en niños, ancianos y cualquier persona allí presente. Solo necesitaban un abismo de esperanza.
- Te toca hablar - me dice Sam mostrándome un pequeño estrado de madera. Al ver el pueblo desde allí arriba podía comprobar que era algo similar a un pueblo del oeste. Mi corazón palpitaba con fuerza y tragué saliva. No había micrófono pero no lo necesitaba, todo permanecía en silencio.
- Sé que muchos no confían en mí - admito mirando a alrededor intentando memorizar cada una de sus caras desesperadas - creéis que soy débil. No os culpo. Hace tan solo cuatro meses era un chico de instituto cuya mayor perspectiva en la vida era llegar a las semifinales con el equipo de Rugby. Tenía montones de amigos, novia y un coche nuevo. Isaac me lo arrebató todo. Era feliz y él se quedó con mi felicidad remplazándolo por odio, odio a mí mismo. Sé que no os importa mi vida, ser lo que soy constaba en mi ADN, muchos de vosotros ni soñabais con ser una criatura como un ser lobo. - ¿Cuántas personas había allí? ¿Doscientas?¿Trescientas? - Pero ambos tenemos una meta, a todos los presentes nos arrebató parte de nuestra vida. Quiero recuperarla tanto como vosotros. He estado dentro de su residencia, sé lo que hace, era su mano derecha y he pasado muchas horas a su lado. Ahora mi mayor meta es matarlo, y os ayudaré a vengaros por tantas otras cosas horribles que os ha echo. - Bajo del escenario y le pido a Kyle un cuchillo. Él no me lo entrega pero Sam no duda un segundo en dármelo. Subo al escenario y coloco la hoja del cuchillo sobre la palma de mi mano. La cierro en un puño y la sangre empieza a gotear por el mango. Había perdido mucha sangre, un poco más no pasaría nada. - ¡Yo, - digo alzando la voz- Alexander Ethan Mackenzie, os juro, como líder de los hombres lobo, que acabaré con la vida de ese miserable!
Un grito de ovación al que se le unieron todos los demás. No es otra que Melanie la que sube con un pañuelo de tela para arrebatarme el cuchillo sangrante y examinar la herida completamente alarmada.
- ¿Me perdonas? - le susurro mientras ella limpia a toques la herida abierta. Era mas profunda de lo que esperaba pero no me dolía. Ella me mira y alcanzándome del cuello me besa en los labios con dulzura. Puedo sentir el sabor a sal de sus labios, el aroma a almizcle de su cabello y la mirada clavada de Jessamine en nosotros. No me gustaba tener público, pero, por un momento, teniendo entre mis brazos a la mujer que amo, lo demás me traía sin cuidado. No la dejaría marchar, no podía, no quería, necesitaba de sus labios, de su piel, de su voz, de su olor. Necesitaba un poco de su dulzura en mí y no dudé un instante en decirle cuanto, cuanto la quería.

jueves, 19 de diciembre de 2013

#Capítulo 12

Aquella noche Jessamine duerme conmigo en el sofá cama, en mi habitación Melanie y Mia, Kyle en la habitación de invitados con Jason y Leslie en el otro sofá. A Kyle no le hace gracia compartir cama con Jason, pero lo prefiere antes de que alguna de las chicas lo haga. Yo intento dormir, pero no puedo. Cierro los ojos. Cuando me doy cuenta es por la mañana, puede que no haya soñado nada, pero cuando me levanto escucho ruido arriba de personas, dos, discutiendo. Me hago algo de idea de quienes son.
- ¡Que alguien pare a esos dos! - digo cubriéndome con la manta.
- ¡No dirías eso si supieras lo que ha hecho este capullo! - dice gritándome desde arriba bastante cabreado. Kyle no solía enfadarse.
- ¿Quién y qué ha hecho?
- Jason - no me extrañaba - ¡me hice el dormido y estaba hablando con Isaac del ataque! - me quedo en silencio - ¿Alec has muerto ahí abajo? 
- No, pero procura que él lo esté para cuando yo llegue ahí arriba o me tendré que ocupar yo - digo haciendo el esfuerzo de levantarme del sofá, me encuentro algo mejor, pero todavía me siento débil.
- Más te vale quedarte ahí si no quieres que le pase algo a tu novia Mckenzie - dice Jason desde la planta de arriba, se que la tiene, que no es un farol. Todo este tiempo, callado y distante... Seguro que lo había mandado por algo. 
- Suéltala - escucho un grito ahogado de Melanie - ¡Suéltala he dicho! - la herida me palpitase dolor pero, aún así, me pongo en pie y, apoyándome sobre los muebles consigo avanzar lentamente.
- Alec, quédate abajo - ordena la voz de mi padre biológico desde lo alto de la escalera. No hago caso y comienzo a subir los peldaños poco a poco. - ¡Alexander, no subas! - noto la alarma en su voz, pero no me detengo. Al llegar al último casi no tengo fuerzas. Al llegar arriba veo a mis padres biológicos a menos de un metro de Jason, que sujeta por el cuello a Melanie con una pistola en la sien, Kyle con la mandíbula apretada y los ojos brillantes. No hay rastro de Leslie, Melanie y mis padres adoptivos pero hay un rastro de sangre en el suelo. Cuando Jason me mira, sonríe y, acto seguido está en la otra punta de la habitación empotrado contra la pared del cuarto de baño. Mi madre lo ha lanzado apartando a Melanie antes, sin que nadie nos diéramos cuenta. Agarra la pistola del suelo y dispara dos veces en cada pierna. Cuando veo que Melanie está a salvo sigo el rastro de sangre, mi padre me para un segundo.
- No creo que debas entrar... - me suelto el brazo y, dentro de la que era mi habitación veo a Leslie y Mia sentadas en la cama y mi padre adoptivo llorando sobre el cuerpo inerte de mi madre. Se me doblan las rodillas, sin fuerzas y siento que todo aquello ya lo había vivido. Lo había vivido. Solo que todo esto era real.
- Mamá... - susurro- Mamá - digo un poco más alto. No se mueve. Siento que mi corazón se paraliza y me cuesta respirar - ¡Mamá! - grito avalanzándome sobre mi padre y abrazar su cuerpo - Mamá despierta... - digo nervioso con lágrimas en los ojos dándole palmadas en la cara - mamá no estás muerta, no lo estás... No me hagas eso... ¡No puedes hacerme esto otra vez! - alguien me aparta de ella, al principio me resisto pero noto como el aire me falta. Estoy en el regazo de alguien, mirando hacia un cuerpo que alguien a cubierto con una sábana blanca tintada de rojo. Lloro desconsolado, como un niño pequeño, sintiendo cada minuto que he desperdiciado. Y no es la primera vez que me ocurre. Alguien me acaricia el cabello, como hacía ella.
- Tranquilo Alec - es la dulce voz de Melanie - todo va a salir bien - se que miente - tienes que respirar ¿De acuerdo? Alec, escúchame, aspira e inspira - intento hacerle caso. Se que Kyle ha ido a por Jessamine, que se había levantado pronto para recoger algunas cosas de su casa, que mi madre ha ido a por un vaso de agua para mí, que mi padre biológico intenta calmar al adoptivo. No puedo mirarle, no puedo soportar ver tal dolor. Era el amor de su vida y la razón por la que vivía. Me levanto. Pese a todo el dolor que siento y salgo de la habitación. Jason sigue en el suelo sangrando. Agarro la pistola del suelo dónde mi madre la ha dejado.
- ¿Vas a matarme chupa sangre? - dice con media sonrisa y la voz ronca - ellos se enterarán, vendrán y matarán a todos tus seres queridos. Solo espero haberte destrozado lo suficiente la vida antes de morir. - la apunto a la cabeza y mis manos me tiemblan. No era la primera vez que agarraba un arma, pero si la primera vez que mataba a alguien con ella y tengo que concentrarme en mantener el arma recta - Todos me recordarán como el asesino de la mamaíta de Alexander Mckenzie. - disparo. No una vez, tampoco dos, disparo hasta que no quedan balas en la recámara. Jason muere al instante. Suelto el arma cuando mi madre corre arriba a comprobar que está ocurriendo. Ella me abraza.
- ¿Soy una mala persona? - le pregunto.
- No cariño, has hecho lo que te dictaba el corazón. - Me susurra e intento creerla.
- Quiero matar a Isaac - me separo de ella y soy consciente del dolor del pecho.
- Cuando te recuperes...
- Ahora. - digo en un tono brusco. Si era verdad que había un ejército esperándonos ¿Que prisa había? Sí, me habían disparado pero podíamos ir trazando un plan, era mejor que quedarse esperando sin hacer nada a que un grupo de lobos vengan a por nosotros a matarnos. - Necesito sentir que todo ha acabado. Necesito encontrar la manera de volver a la vida, y la única manera que veo posible es matando a Isaac.
- Hablaré con tu padre y me comunicaré con Oliver para que me informe de la situación allí. Pero no te prometo nada, no me gusta que vayas en tu estado.- Me seco las lágrimas y camino hacia la puerta de la que había salido, donde el cuerpo de mi madre descansaba sin vida. Me tengo que esforzar por apartar la mirada y mirar a Melanie que está sentada donde la dejé. Mi padre biológico le susurra algo a mi padre adoptivo y ambos me miran. A Anthony parece que le han arrancado el alma y envejecido en apenas unos minutos 10 años. Se escucha abajo la puerta abrirse y Jessamine  subir atropelladamente las escaleras.
Unas horas después Kyle y Thomas se habían encargado de los cuerpos y los habían enterrado en las profundidades del bosque. Me prometo a mi mismo que algún día le daría a mi madre el funeral que se merece pero, por el momento, no había tiempo que perder. Tras darme una ducha y cambiarme las vendas me siento derrotado. Estoy en el sofá con la mirada perdida junto a mi padre Anthony, no dice nada ni creo que lo vaya a decir mientras los demás recogen y limpian las pruebas de lo que ha ocurrido.
- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? - me pregunta.
- Sí - suelto en un resoplido cambiando de posición ya que la herida me molestaba - ¿Y tú?
- Más que nunca - responde y me mira con tristeza. Intenta sonreír - Vamos a vengarnos de ese capullo. - había un brillo en sus ojos que nunca antes había visto, odio, venganza, resentimiento, la mirada de un asesino ¿Tendría yo aquella mirada?
- ¿Entraremos todos en la furgoneta Tony? - Pregunta mi madre que hace su aparición con una coleta alta y una mochila a su espalda y una caja de cartón en las manos. De ella sobresale la hoja de un cuchillo. Trago saliva. << Vamos, estás acostumbrado>> No era mi voz la que sonaba en mi cabeza, era la de Jason.
- No creo que haya ningún problema, es de 9 plazas y somos ocho. Si salimos ya llegaremos de madrugada ¿Qué ha dicho Oliver? - mi madre sonríe de oreja a oreja.
- Que están deseando que empiece la marcha - ríe - tengo la sensación de que os llevareis muy bien, Alec.
- Mientras que me ayude a matar a Isaac no tengo ningún problema - digo con la voz ronca, estaba cansado y la fiebre no es que haya bajado demasiado, si hubiera sido humano seguramente hubiera muerto pero, al menos, todavía puedo mantenerme en pie si me concentro. Kyle fue a por antibióticos pero sin receta no te los venden así que de camino parará para robar en una Farmacia veinticuatro horas si quiero recuperarme pronto. Espero poder ser yo el que esté al otro lado de la pistola cuando maten a Isaac y ver en sus ojos la muerte y ver como suplica por su vida. Tiene las horas contadas, más le vale ir a que Dios le perdone sus pecados, yo me encargaré de que se reúna con él muy pronto.

sábado, 16 de noviembre de 2013

#Capítulo 11

No se cuanto tiempo he dormido pero, cuando abro los ojos mi madre adoptiva está ahí, observándome. Su cabello Rubio platino le cae sobre los hombros en rizos exuberantes y sus ojos azules me miran con ternura. 
- Mamá - le digo, no ha sido un sueño, está viva.
- Buenos días dormilón - sonríe.
- No sabes cuánto te he echado de menos - digo con media sonrisa. Lo cierto era que me encontraba bastante mejor gracias a los medicamentos y el largo sueño.
- Siento no haberte contado la verdad, de que no éramos tus verdaderos padres - me mira apenada - pero siempre te he sentido como un hijo, todavía te siento como mi hijo.
- Nunca lo he dudado. Aunque ahora sepa que no eres mi madre, no podría verte de otra manera, siempre lo serás. - se levanta y coge una bandeja del escritorio dónde hay un bol con sopa, pan, agua y una manzana.
- La acaba de traer Melanie, todavía está caliente, te vendrá bien. Ahora le digo a Leslie que venga a hacerte compañía cuando termine de cenar. Tu padre te ha comprado esta mañana un teléfono móvil, está en la mesita, hemos oído que en la residencia no se os permite tener móviles pero así, si tenéis algún problema nos podéis llamar ya están grabados los teléfonos de tu antigua agenda, estaba en el cajón.
- Gracias Mamá - sonrío y miro al plato, no tengo mucha hambre pero no como desde el día anterior. No he vuelto a hablar con Melanie desde entonces. No me ha perdonado.- ¿Puedo ir abajo? No me gusta estar aquí. - digo mirando las fotos del corcho en la que aparezco con mis amigos. 
- Lo siento cariño, pero mírate, apenas te puedes mover - cojo aire. Me duele menos de lo que debería gracias a los medicamentos, pero mi cuerpo está resentido. - ¿Quieres que te de yo de comer? 
- Ya me las arreglo yo - digo con voz ronca. Me ayuda a acomodarme y asentarme aunque una ola de dolor me invade el cuerpo. - Gracias.
- Si no te encuentras mejor o la herida va a peor tendremos que llevarte al hospital, ya nos inventaremos algo. - me dice.
- No puedo ir al hospital, se darán cuenta de que algo no va bien en mi. - digo cogiendo la cuchara. Mi mano me tiembla y me duele hasta pestañear, intento coger sopa con la cuchara, pero me es imposible.
- Los hombres lobo tienen un gen que no es detectado por los médicos, no tienen suficiente tecnología... Dios santo deja que te ayude...
- ¡Mamá para de una vez! - digo excesivamente alto, y ella se queda petrificada - ¿Es que no lo ves? No quiero ser curado ni ayudado por nadie, no quiero depender de nadie. Quiero largarme. - miro hacia otro lado, me arrepiento en seguida - lo siento... - ella se recompone y sonríe.
- Lo entiendo, no te preocupes. - dice forzando una sonrisa, se que le ha dolido que le hable así.
- ¿Te puedo contar una cosa? - Digo apoyando la cabeza en el cojín. Ella se vuelve a sentar. - He dejado embarazada a Jessamine - mi corazón va a mil y tengo miedo de su reacción, pero lo digo sin tapujos. Si no estaba embarazada la primera vez, lo estaría la segunda. Mi madre parece estar en shock y hasta unos segundos eternos no responde.
- ¿De cuánto tiempo está? - me pregunta muy seria.
- Todo fue una confusión Mamá. Cuando volví me dijo que estaba embarazada de antes de irme.... Y me lo creí. No sabía que hacer, no tenía a nadie, no sabía que estabais vivos... Pero Kyle se enteró de que no era cierto, pero me lo dijo demasiado tarde. Aquella mañana estuve con Jessamine en la habitación del hotel y bueno... Yo creí que estaba embarazada, que no iba a poder quedarse otra vez pero... - había un matiz de desesperación en mi voz y de impotencia.
- Cariño, cariño, hablaremos de esto con Marie, Thomas y papá, pero tranquilo. Llama a Jessamine y dile que venga, hay que decirle en lo que se está metiendo y si quiere seguir adelante ya que, ese niño, o niña, nacerá con tu gen. - se acerca a la mesita y agarra la caja. La abre y saca un móvil de última generación y me lo tiende con el número de Jessamine ya marcado.
- ¿Si? - preguntan al otro lado me la línea.
- Jessie soy yo, Alec. - digo con voz ronca y débil. - Necesito que...
- ¿Llevarme a otro hotel para dejarme allí tirada? - suspira - no gracias.
- No te hagas la santa. Se que tu embarazo fue una gran mentira, pero te adelanto, ahora lo estás. No lo hice queriendo, en ese momento no sabía tu mentira, pero tenemos que hablar.
- Alec yo... ¿Estás bien? Tu voz...
- Estoy en mi casa. Mi antigua casa. Te espero. - cuelgo. Mi madre me mira y asiente. 
- está bien, supongo que habrá que llevarte abajo...
Con la ayuda de mis padres, que cargaron conmigo me bajaron al salón y me tumbaron en el sofá cama. Mi madre no les explica la razón por la que me han bajado al salón pero supongo que no piensa decir la mala noticia ella. Alguien llama a la puerta. Melanie está sentada en una silla que ha traido del comedor. Abre Kyle. A mi lado se ha tumbado Leslie que parece nerviosa. No veo por ninguna parte a Jason y Mia permanece sentada en los escalones mientras que mis padres biológicos están a mi lado de pie y mis padres adoptivos en el sofá. Es Jessamine que entra en la casa anonadada por ver a tanta gente. Me busca por la habitación y me encuentra sentado en la cama, con el rostro pálido y las vendas ensangrentadas por el esfuerzo de haber bajado.
- ¡Dios mío Alec! - dice al verme. Mira a mis padres adoptivos y su cara pierde el color- ¿Que pasa aquí?
- Jessamine, te presento a mis padres biológicos, Marie y Thomas Mckenzie. - digo intentando aparentar normalidad. - A mis padres, que creía muertos que ya los conoces, y a mis amigos, Mia, Kyle, el que me disparó con balas de plata, Melanie, Jason.... Que no se donde se ha metido y...
- Leslie - dice ella corriendo hacia su amiga que esta a mi lado, se lanza sobre ella para abrazarla, y Leslie, intentando que se calme y que no la tire de la calma, me da en la herida de la que reprimo un alarido.
- Ya... - digo llevándome la mano a la herida apretando la mandíbula con fuerza y cerrando los ojos - basta... - se apartan y ambas se disculpan avergonzadas. Espero un minuto para coger aire y calmar la punzada de dolor. - vamos a... Contárselo Jessie, a mis padres, ellos nos pueden ayudar
- ¿En qué os podemos ayudar? - dice Thomas, que llegó apenas unos minutos antes que Jessamine.
- Jessamine y yo... Vamos a tener un hijo... - miro a mi madre que me asiente con la cabeza para que siga - No sabemos qué ni cómo hacer nada, apenas está de dos días pero... Necesitamos ayuda si esta criatura es como yo.- tras un largo silencio alguien habla. Veo la mirada de odio de Melanie hacia Jessamine y creo que conozco la razón.
- Si es como tú - dice mi padre, Anthony, muy seguro de sí mismo - nacerá en muy poco tiempo. Dos meses como mucho. El periodo de gestación de un lobo no es el mismo que el de un humano. - Jessamine parece asustarse. - Una semana para la gestación de un lobo es como un mes aproximadamente la de un humano. Además durante ese tiempo te volverás más sensible a la plata y... A la luna. No tanto como nosotros, pero si cierta incomodidad.
- ¿Que... Que le voy a decir a mis padres? - dice ella. Está sentada en la cama a mi lado, evito mirarla. Aunque sea la madre de mi hijo me mintió.
- Eso es un problema, por supuesto - dice Thomas.
- Cielo, - dice Marie - sabes que puedes quedarte el tiempo que necesites, no puede llevarte un seguimiento médico un doctor del hospital, pero nosotros ya hemos pasado por ello.
- Con ciertas variaciones - susurro.
- No hijo, me temo que nos hemos visto en algún asunto de este estilo. Puedes decirles que la ciudad te trae demasiados recuerdos de Alexander y que tus amigos te han propuesto salir de la ciudad un tiempo. Para desconectar.
- ¿Qué opinas Alec? - Me pregunta Jessie.
- Que se quede, la criatura no tiene culpa de que su madre sea una sucia mentirosa - ella me mira dolida.
- Ni de que su padre sea un imbécil - sonrío de medio lado, me llevo la mano al corazón.
- Me hieres....
- Basta ya Alec. - Dice Anthony- lo que hayáis hecho, hecho está. Le prepararemos una cama aquí en el salón, ahora está bien pero es cuestión de semanas.
Se acerca mi madre biológica y le dice algo a Leslie a lo que no presto atención.
- Vamos, te cambiaré las vendas. - Mira alrededor, - quien sea sensible a la sangre que deje la habitación- Melanie se va, pero me da la impresión que no es por la sangre. También Marie.
- ¿ Cómo exactamente se cura una herida de bala señor Stevens? - pregunta Leslie.
- no es muy complicado, pero si desagradable y doloroso para el paciente. Hay que para la hemorragia, limpiar la sangre, con pinzas esterilizadas sacar la bala que, en la mayoría de los casos se fragmenta, limpiar de nuevo con alcohol o agua oxigenada fuera y dentro de la herida, cortar con un cuchillo la piel muerta, raspar la piel con una Lima pequeña para reducir la piel muerta e infectada, se vuelve a limpiar con agua fría y se cose la herida en forma de cruz. Después la vendas se colocan  firmemente y listo. Es común que los pacientes pierdan mucha sangre, algunos se desmayan y otros nunca despiertan. - mi madre me quita la sudadera con cuidado, dejando mi torso al aire. Se lava las manos a conciencia y me pregunto dónde habrán aprendido mis padres a tratar las heridas así. Leslie trae el botiquín y una bolsa de la farmacia. Mi madre se pone unos guantes de látex y con sumo cuidado empieza a quitar las vendas poco a poco. Siento sus frías manos sobre la piel. Cuando termina veo que he estado sangrando bastante y la herida no tiene muy buena pinta.
- Cariño, se le está infectando la herida - dice observándola con más detenimiento. Coge un bote de la bolsa y pone un poco sobre los dedos y la aplica sobre la herida la crema con suavidad. Cuando termina de curar la herida me coloca vendas nuevas con fuerza. - como se ponga peor, lo llevaré al hospital. Me da igual lo que digáis.
- Margie, - dice mi padre adoptivo con tono cariñoso - sabes que no podemos, no comprenderás por qué sana tan rápido ni porque tiene la piel chamuscada y no podremos darle respuestas a sus preguntas
- Me da igual... - dice mi madre.
- Papá tiene razón - digo - no puedo ir. No me moriré por esto. Ahora lo que me importa es saber cómo vamos a parar a Isaac. Quiero que pague por lo que me ha echo.
- Pagará, no te preocupes - dice Thomas - los lobos no están de nuestra parte, ni tampoco los vampiros, pero no somos los únicos que queremos a Isaac muerto. La residencia pertenece a nuestra familia y, está en posesión de algo muy valioso. - toma aire - un conversor.
- ¿Qué es eso? - pregunta Leslie.
- Como su nombre dice, puede convertir a humanos en cualquier criatura, la que se desee. Ha maldecido a muchas personas sin la voluntad de ésta para que le deban sumisión, pero no lo ha conseguido. Estas personas no están en las residencias, están escondidos en sitios específicos esperando a alguien lo suficientemente fuerte e inteligente para ello. Necesitamos un líder de cada raza, tenemos a Dante, un mago tibetano que dirigirá a los de su especie, Marlene, un hada de las colinas de las montañas rocosas que dirigirá a los seres mágicos, Trevor, una criatura medio humana medio pez que dirigirá las criaturas del mar, Oliver que dirigirá a los vampiros, Channel que dirigirá a los Nefilim, criaturas biblícas medio ángeles medio humanas, Samantha que dirigirá a los híbridos y solo faltabas tú, el representante de los hombres lobo.
- ¿Porqué yo? ¿Porqué no vosotros? Teneís experiencia, sois mas sabios que nosotros siete.
- Hijo nosotros ya somos mayores para combatir, vosotros sois jóvenes, con espíritu, os podemos aconsejar, estaremos con vosotros en la batalla pero, me temo que ya no nos respetan tanto como antes.