lunes, 1 de diciembre de 2014

#Capítulo 16

Abro los ojos y todo parece estar algo turbio. Estoy boca abajo en una cama, no sé exactamente donde pero me viene un olor a acre, sangre y metal. Siento que no me puedo mover, o mas bien, no me siento. Tengo sed, hambre y estoy terriblemente confundido. No sé que ha pasado ¿O sí? No tengo ganas de pensar. Escucho una voz que llama alguien y a medida que pasan los segundos me volviendo más consciente de la realidad. Estoy en una cama en una habitación de suelos de madera completamente desnuda de muebles. No soy la única cama allí, pero sí la única donde hay alguien. Hay una silla a mi lado. Hay alguien sentado en esa silla con parte de la cara quemada  y con un aspecto horrible. Kyle. Sabe que le estoy mirando la quemadura, sonríe, a pesar de que le está matando de dolor me sonríe.
- Ahora si que parecemos unos auténticos guerreros - me susurra medio broma medio en serio. Kyle, siempre de broma aunque se esté muriendo por dentro, con esa sonrisa sincera y esos ojos puros y libres de maldad- pero claro, para presumir hay que sufrir ¿no?- me vienen a la cabeza aquellos tipos de la residencia, aquellos con heridas que se hicieron sin querer o que por las que alguien les hizo llorar que presumían de ellas como si fuera un logro o una azaña - ¿Cómo estás amigo? - cierro los ojos y respiro. Pienso en si puedo hablar, recordando la posicion de cada uno de los músculos al hablar.
- Donde estamos... - digo arrastrando las palabras, como si no tuviera movilidad en la musculatura bucal. Dudo si me ha entendido por un segundo pero me parece ver algo de tristeza en sus ojos.
- Puede parecer raro pero estamos en la casa del Doctor Gilligan. - no recuerdo que hubiera venido con nosotros pero, de momento, no le doy importancia al asunto, teniendo en cuenta que me había achicharrado - después de que te desmayaras pasaron muchísimas cosas. No acabó la cosa ahí y la residencia acabó destruida y hubo muchos muertos, demasiados - dice apretando la mandíbula. -  No creo que Mía se salve. - mi corazon se detiene de golpe, sin un sentido en especial, Mia, la que con su silencio tan buenos consejos me había dado, el verdadero amor de mi mejor amigo...Entonces empiezan a brotar lágrimas de sus ojos, desconsolados por la pérdida inminente- está abajo, una bala le alcanzó. Como a ti. Pero no la encontramos a tiempo. Nos siguió. No sabíamos que estaba allí - las lágrimas empiezan a superarle y acaba con los puños blancos y el rostro lleno de lágrimas transparentes. Mía se moría y un vuelco le dio a mi frío corazón.
Mi mirada busca la suya, también amenaza con emocionarse, pero no tengo derecho.
- lo... Lo siento Kyle... - digo con la misma voz y claridad nula de antes.
- Lo sé tío... Lo sé. Es una puta mierda ¿sabes? Tenía la esperanza de estar con ella, montar una familia quizás tener un par de críos. La quiero Alec yo... No estoy preparado para perderla. Y siento contarte esta mierda nada mas despertarte, me prometí que esperaría a que te mejoraras pero.... Si se va ella eres el único que me queda y se va a ir. No la has visto... Por suerte Jessamine está bien pero ella... Ella ya no parece ella, joder. La tienen sedada, dormida para que no sufra. Solo estamos esperando. Tendría que ocurrir un puto milagro para que ella sobreviviera. - nos quedamos en silencio un momento, tratando de pensar en qué demonios decir en un caso así.
- Tiene suerte de tenerte imbécil... - el ríe sin ganas, con el flequillo sobre la frente y el cuerpo tenso y agotado - Ve... No me voy a mover... - él me coge la mano durante un segundo para apretarla y volverla a soltar poniéndose en pie. Tenía que estar con ella. 
- Avisaré a Melanie de que estás despierto - se pasa el dorso de la mano x la cara para secarse las lágrimas - y, bueno, quizás quieras saber que Gilligan no cree que Jessamine vaya a aguantar más de esta noche para ponerse de parto. Suerte que te has despertado. - entrecierro los ojos. Ni siquiera me había acordado con el tema de Mía... Bienvenido a tu puta realidad Alec, ya has vuelto a casa. 

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