A pesar del pequeño percance con Jessamine estoy de un extraño buen humor. Había limpiado y ordenado toda la casa, había salido a cazar y ahora estaba en el patio trasero arreglando el jardín y cortando leña. No sabía a qué se debía tanta energía, acostumbraba a estar decaído y depresivo. Pero pronto lo descubrí cuando, antes de caer la noche los dueños salían de sus casas y se ataban a los grilletes. Desde diecisiete años a adultos entrados en edad. Entro corriendo en la casa y llamo a la puerta de Jessamine.
- Jessie, Jessie abre - la llamo golpeando la puerta, una y otra vez y vuelta a empezar - ¡Jessamine ! - canturreo al otro lado de la puerta durante un rato.
- ¡ Qué quieres incordio! - grita ella desde el otro extremo de la habitación, con voz frustrada, cansada y odiosa. - ¡deja de cantar!
- lo que tú digas belleza, pero ni se te ocurra salir de tu cuarto de noche.
- ¿y eso por qué? - pregunta -¿hay toque de queda?
- No, pero yo que tu no saldría por la calle de paseo en una ciudad de hombres lobo en luna llena, es sólo un consejo.
- Gracias por la advertencia ¡ahora largo! - escucho como tiembla su voz y pienso que va a estallar a llorar en segundos.
-Jessie - digo ahora más serio -recuerda que hubo una vez en que te quise. - Jessamine abre la puerta con el rostro lleno de lágrimas y me acerco para abrazarla. - oh Jessamine...
- Siento todo lo que te dije antes, las mentiras y mi comportamiento. No pretendía alejarte de tu hijo... Pero esto... - la intento calmar entre mis brazos.
- Shh... Ya está, no te preocupes. Ahora entra en la habitación. Cierra el pestillo ¿De acuerdo? Y no salgas hasta mañana al amanecer.
Ella hace lo que le digo y empiezo a sentir que mi cuerpo se quiere convertir. Al cabo de media hora estaba en el jardín colocándome los grilletes junto a Melanie. Había mucha gente como nosotros incluidos Kyle y Mia con otro chico que no conocía. Se me queda mirando con grandes ojos azules y cabello rubio ¿Qué quiere ese convertido? Ya ha empezado a anochecer y los más sensibles a la luna empiezan a cambiar. Sus gritos de dolor son escalofriantes y hacen que mi corazón de un vuelco. Entonces siento como la espalda se me rompe por la mitad, las muñecas, el cuello, las costillas. No me doy ni cuenta de que yo también grito de dolor.
A la mañana siguiente solo tengo recuerdos lejanos de aullidos y una pulsera morada en cada muñeca y tobillo. Nos despertamos en el jardín de la casa y todo parece normal. Hasta qué escucho un grito que proviene de la casa. Empiezo a quitarme los grilletes corriendo. Melanie aún sigue dormida en el césped mientras yo corro dentro de la casa. Otro grito que proviene de la habitación de Jessamine. Casi tropiezo con las escaleras gritando su nombre pero, al abrir la puerta ella está sentada en su cama sudando con el cabello alborotado.
- Jessamine, - digo con la voz entrecortada. Ella me mira con los ojos llenos de lágrimas y sacude la cabeza - Jessie ¿qué ha pasado? ¿Estás bien?- me hacerco a ella con el corazón en un puño.
- Estoy bien, estoy bien. Ha sido un mal sueño - suspira y se pasa una mano por el cabello. Me siento a su lado y le paso un brazo por los hombros.
- ¿quieres hablar?- digo en un susurro. - soy bueno interpretando sueños - ella sonríe.
- no te entiendo Alec, ¿ayer me odiabas y hoy quieres interpretarme los sueños? - frunzo el ceño y le miro dolido.
- ¿cómo puedes pensar que te odio? - ahora el que suspira soy yo - es todo muy complicado Jess, pero he pasado los mejores momentos de mi vida contigo, no puedo odiarte. Sólo estoy dolido.
- Dolido. Alec estaba enamorada de ti y desapareciste. Decirte que estaba embarazada era una manera para no perderte. Pero no tenía ni idea de donde me estaba metiendo y menos aún que no podría salir.
- Sabes que nada de eso fue decisión mía. Si no hubiese creído que estabas embarazada no te hubiera contado nada...
- y hubieras desaparecido de nuevo.
- Sí, y no estarías embarazada ya de paso. - nos quedamos callados, tensos, culpables por no haber hecho las cosas bien. - ¿Sabes qué? Olvídalo. Te debería estar prestando más atención, me guste o no vas a ser la madre de mi hijo.
- ¿te guste o no? ¿Qué quieres decir con eso? - le quito el brazo del hombro y dejo escapar un sonido desesperado.
- ¿quieres dejar de buscar un motivo para pelearnos? Sí, me guste o no, pero quiero saber como estás, como te sientes, si tienes fatigas o te apetece algo dulce... Quiero implicarme en el embarazo.
- Querías saber con qué he soñado... He soñado con que te encontraba muerto, siento que te voy a perder. -se le forma un nudo en la garganta- Ayer vomité tres veces después de comerme un litro de helado y los pantalones ya me quedan justos - lágrimas le caen descontroladas por el rostro y es incapaz de mirarme a los ojos - y tengo miedo, mucho miedo. No sé qué va a pasar de aquí a un mes y eso me aterra - me abraza de repente y le devuelvo el abrazo intentando calmarla.
- Jessie... -susurro - de momento estoy aquí, es más de lo que puedo pedir. Puedo mandar a que te compren algo de ropa, más helado y pastillas para la fatiga, además si quieres puedo hablar con Thomas y Marie para que te aconsejen.
- Creo que no voy a ser capaz...
Se me nubla la mente y se abre paso un recuerdo. Hacía tiempo que no aparecían y daba por perdida mi memoria. Estoy en un sótano atado a unos grilletes tirado en el suelo gritando. Siento mucho dolor, como los huesos se me van quebrando poco a poco.
- ¡No voy a ser capaz! - digo en el recuerdo en un alarido de dolor - ¡No puedo hacerlo!
- ¡Claro que puedes! - escucho la voz de un hombre entre las sombras - Todos hemos pasado por ello - grito de nuevo con la rotura de otro hueso.
- ¿por qué? - el dolor se abre paso por mi garganta y se me encorva la espalda.
- Vas a sufrir tu primera transformación - el hombre sale de entre las sombras. Jason.
De repente estoy de nuevo en la habitación abrazado a Jessamine con las manos entumecidas y el corazón a mil y la respiración entrecortada. Tiemblo de arriba a abajo y se que me están hablando pero no soy capaz de responder.
- qué quieres de mi... - digo en un susurro.
- ¡Alec, mírame! Tienes que tomarte esto...
Es una voz lejana, ¿Jason? Está muerto Alec, ha muerto, tú lo mataste, mató a tu madre, es sólo un recuerdo. De repente las formas empiezan a tomar sentido y todo vuelve a estar como antes.
- Tengo que irme a mi dormitorio. - me pongo en pie y escucho como alguien corre por las escaleras
- Alec...
- ¡Tengo que irme de aquí!
Aquel fue el primero de los cinco días que pasé encerrado, gritando y rompiendo cosas sin dejar que nada ni nadie se acerque a mí, ni siquiera a Kyle. <<Ha perdido el norte >> escucho decir a mi padre, Thomas, al otro lado de la puerta ¿Tendría razón?¿me habré vuelto loco? Empezaba a escuchar a Jason y a mi madre en sueños, despierto me parecía escuchar ruido de pistolas que sólo estaban en mi cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Había sacado toda la rabia de mi interior y había destrozado la que había sido mi habitación. De repente, tras tirar la cómoda al suelo con un alarido me veo de cuclillas en el suelo, con las manos en el rostro sollozando y gritando ¿Cómo había llegado a estar así? Ah sí, el recuerdo, los recuerdos en general. Cómo los aborrecía. Los odiaba desde el más profundo de mi ser <<¡Te odio!¡Odio lo que eres, en lo que te has conertido!¡Das asco, joder!>> grito pero en verdad todos insultos iban dirigidos hacia mí. Estaba sin camiseta, sudado y con el cabello más alborotado de lo habitual, tenía algún que otro pequeño corte y los nudillos abiertos que rápidamente se cerraban. Había una grieta en la pared donde había acertado. Pared de hormigón, me tuve que recordar.
El sexto día salí de mi habitación pero no hablé con nadie, y nadie lo intentó. No fue hasta la semana siguiente en la que salí de mi habitación cuando le hablé a mi hermano. Él estaba en el sofá con Leslie hablando en susurros.
- Oliver - digo con voz grave y ronca- esta noche voy a por él. Sólo informo - él me mira y asiente mientras que Leslie está mirándome con la boca abierta.
- Lo prepararé todo.
- ¿Sabéis qué los cereales de avena son una mierda? - dice Kyle entrando por las puertas de la cocina que dan al salón con un cuenco en la mano y una cuchara en la boca. Apenas se le entendía. Se tensa nada más verme cambiando completamente la expresión del rostro- Alec... ¿Se puede saber - sonríe abandonando su posición sería - desde cuando no te das una puta ducha? Apestas hermano, me sienta fatal decírtelo pero creo que es por un bien común.
- Sí, apesto, igual que tú en verano - me muestro serio, pero con aquel chico de brillantes ojos claros no podía serlo, le muestro una leve sonrisa.
Media hora más tarde un grupo de personas estupefactas me miran en el patio trasero, sudoroso sin camiseta, poniendo toda mi rabia en cortar troncos. En fin, no me quedaba nada en mi cuarto que destrozar.
- ¿Qué hace? - pregunta mi madre.
- No tengo ni idea - responde mi hermano con las manos en la cabeza - ¿por qué no se lo preguntas? - dice mirando a Kyle.
- Ni de coña tío, tiene un arma peligrosa. - le dice con las manos en los bolsillos. - creo que tantos golpes en la cabeza empiezan a afectarle.
- ¡Os estoy oyendo! - grito dándole otro hachazo a la madera.
- ¡No te preocupes - suelta Kyle - suele pasar cuando tienes orejas! Sería preocupante si no.
- Vete a la mierda. - contesto pegando otro hachazo.
- Pues resulta que lo estoy, estoy en un sitio mierda, en una mierda de casa, en una mierda de mundo, en una mierda de vida, con unas auténticas mierdas de amigos ¡Y aquí estoy Alec! Muriéndome del asco entre tus putas mierdas, eso sí, entre todas las mierdas del mundo, esta es la mejor, te lo aseguro.
- ¿Y cómo lo sabes? - pregunto secándome el sudor de la frente con el antebrazo.
- Vamos tío, somos hombres lobo. Todos los críos de este puto mundo querrían ser cómo nosotros, es una gran mierda sí, pero una mierda con estilo.
- No me puedo creer que estéis manteniendo una conversación sobre mierdas... - dice Oliver con los ojos en blanco mientras me río en una sonora carcajada - lobos... - dice por lo bajo mientras se da la vuelta directo a la calle principal. - ¡madre vamos! Hay que hablar con Sam.
- ¿yo no voy? - pregunto.
- Alexander, sin ánimos de ofender eres peligroso para nuestra sociedad en tu estado mental. Guárdate esa rabia para esta noche - contesta madre, debería molestarme pero no lo hace. Simplemente me siento en el suelo, derrotado y me vengo a abajo. No sé qué estaba pasando conmigo, pero era todo muy raro. Estaba ardiendo por dentro y por fuera y por sí fuera poco Jessamine estaba a tan sólo un mes de ser madre y, por consiguiente, de convertirme en padre. Un padre mentalmente hecho un asco. Pobre niño. No estaba preparado en ese momento ¿tendría todo que ver por eso? Kyle se sienta junto al tronco conmigo. Siempre había sido un gran amigo.
- Soy una gran mierda - digo medio sollozando para mis adentros - un asco de persona, de hijo y lo seré de padre. Me siento roto y la peor criatura que ha visto la tierra ¿Cómo puedo dejar de ser tan mierda?
- No puedes, pero al menos eres una grandísima y repugnante mierda con estilo - me contesta sin sonreír, se lo decía en parte en broma en parte en serio. Tenía razón, el cabronazo tenía estilo, pero no pensaba que fuera una grandísima y repugnante mierda.
Melanie era una chica delgada de piel transparente. Llevaba el cabello recogido y tirante en una coleta, con el uniforme negro que se te adhiere a la piel parecía menos niña, menos inocente para ser sexy y deseable. Mia se quedaba en el campamento para cuidar de Jessamine que le impedimos que viniera con nosotros y Kyle lo agradecía a pesar de las quejas de su chica. Estaban delante de centenares de lobos a sus órdenes junto a miles de criaturas mágicas. Todos preparados ante seis personas. Me encuentro delante de mis hombres lobo, a unos metros Sam, ataviada con pantalones anchos y camiseta negra, la seguían Oliver, Trevor, Marlene, Dante y la última Channel. Había hablado poco con todos ellos. Algunas veces me llamaban al móvil o se acercaban y hablábamos de un plan que acababa de cobrar forma. Se habían hecho equipos. Cada criatura tenía un compañero de su misma especie, en mi caso Kyle, y se unían con otras parejas de otras especies de modo que en un equipo hubiera dos personas de cada criatura. Los líderes íbamos juntos con nuestra pareja y, aunque no me agradaba la idea, era lo mejor. Los jefes nos miramos y asentimos miro a Kyle que está en primera fila y este se hacerca. Siempre había sido mi compañero de combate.
- ¡Primero salid los hombres lobo y luego los vampiros! - grita Trevor, líder de los seres acuáticos. - ¡Nosotros seguiremos por el río y las hadas por el aire y tierra rodeando la montaña! ¡Nefilims, usad el portal junto a los magos! Por desgracia sois unos lentos pero al menos tenéis recursos- Channel y Dante se ríen mientras Oliver y yo hacemos señas a nuestro grupo para que se preparen.
- ¡Vamos, transformaos! - le grito a mi equipo que me grita deseoso de salir- me giro, y Kyle y yo encabezamos un viaje hasta la residencia Moonlight sin parar de correr en nuestras formas lobunas protegidos por un hechizo de invisibilidad. Al rato salen los vampiros. Nosotros llegaremos cuando ya estén Channel y Dante donde habrán hecho la primera fase del plan. Un par de horas antes del amanecer llegamos a un claro. Lo recordaba. Lo recordaba de uno de los momentos que me venían a la mente de vez en cuando. Todos menos los dos líderes y sus acompañantes estaban en el bosque, escondidos entre el denso follaje, ordeño a los míos lo acordado, que se escondan como los demás habían hecho y que localicen a sus compañeros. Veinte minutos más tarde mi hermano hizo lo mismo y nos encontramos. Oliver iba acompañado de una chica alta con una coleta tirante de cabello color caoba oscuro, abundantes y largas pestañas enmarcan sus ojos marrones y tiene un cuerpo digno de ser portada de revista.
- No miréis tanto - suelta mi hermano ante nuestro descaro, Kyle estaba literalmente con la boca abierta. Sólo le faltaba la baba en la comisura de los labios.
- ¿puedes correr con tacones? - pregunta Kyle a la chica.
- ¿Tú no? - le pregunta con voz suave y sedosa. Kyle suelta un bufido.
- Pff, pues claro ¿Por quién me tomas? - pongo los ojos en blanco y caminamos hasta los demás. A Dante le acompaña una chica de piel rosácea y cabello verdoso de ojos caídos. No era guapa, ni tenía un buen cuerpo, pero era alguien que despertaba la atención, peculiar. La compañera de Channel era otra chica de mismo aspecto amenazador, morena de ojos negros y cabello castaño. Odiaba que me mirarán con esos ojos amenazadores. Pero técnicamente, todos teníamos un aura desafiante y los peores éramos nosotros, los lobos en general, por impulsivos.
- Fase dos del plan, inhabilitar la red eléctrica que lleva luz a la residencia - dice la acompañante de Dante. - ¿estáis listos?
- ¿por dónde van Trevor y Marlene? - pregunto de brazos cruzados.
- Supongo que llegarán al curso bajo del río para cuando cortemos la luz- dice Channel.
- Rezad porque sean capaces de cortar el agua. - dice mi hermano - Dante ¿conseguiste trasladar lo que dijimos? - Dante sonríe con una dentadura blanca y perfecta.
- No tienen ni una miga de pan.
- Es nuestro turno - suelta Kyle cuadrandose de hombros.
Kyle, Oliver, Claudia, nombre de la acompañante de Oliver y yo nos dirigimos a la parte de atrás de la residencia donde hay una grieta en la roca vigilada por dos lobos. La entrada desde fuera al jardín. Saco la pistola desde atrás de una roca y apunto al primer lobo. En la cabeza. La puntería nunca había sido lo mío pero al parecer eso había cambiado. El segúndo se alarma y empieza a mirar aturdido a su alrededor. Otra bala en el mismo lugar. ¿Isaac poniendo a los nuevos en la entrada? Algo pasaba. Era demasiado fácil. Oliver se levanta y le detengo. Le digo que espere un minuto. Cojo una piedra del suelo y la lanzo a unos metros. Me doy cuenta en el último segundo antes de agacharme. Un campo de minas.
- Mierda, nos habrán escuchado - dice Claudia.
- Cariño, dentro está todo insonorizado - dice Kyle - hay cámaras por toda la zona pero dentro solo habrá un pequeño temblor. Y aquí son frecuentes. Además es difícil que las minas estén conectadas. Nos esperan.
- ¿Qué proponéis? - pregunta Oliver mientras que Kyle y yo sonreímos de oreja a oreja.
- saltar y rezar por llegar al otro lado - digo levantándome y alejándome unos metros - al otro lado de la grieta va a estar repleto de lobos, si están esperando, dejadme a mí con ellos, Kyle os guiará a la cabina. Corro y cogiendo impulso sobre la roca en la que nos escondimos salto todo lo que puedo hasta llegar a la grieta. Saco la pistola de la cinturilla del pantalón. Siento a Kyle a mis espaldas y entramos por la grieta que tiene varios metros de largo, pero apenas cabe una persona.
- Espera Kyle ¿El hechizo también funciona con esta gente? - le pregunto en susurros a Kyle.
- No sé ¿por qué lo dices?
salimos al jardín y hay todo un ejército de lobos esperándonos. El que está al frente se transforma en humano. Era un chico asiático que había visto muchas veces con Gilligan.
- Isaac dijo que estaban aquí ¿por qué tardan tanto? Voy a ir yo mismo.
- Cálmate Yan, - dice otro chico de brillantes ojos azules musculoso y cabello Rubio - No puede tardar. Además ya sabes que, Mckenzie, es mío si entra por esa puerta.
Kyle y yo sonreímos. Al parecer iba a ser muy fácil. Les hago señas a los demás para que vayan a cortar la luz. Yo tenía mi propia parte del plan. Me acerco a un banco de piedra y lo arranco. Segundos más tarde está volando directo al cristal que muestra las estrellas que se agrieta en buena parte. Todos miran al cielo. Debía darme prisa. Arranco otro y todos miran el banco que se está arrancando sólo junto el que acaba de salir volando. El segundo banco de piedra hace que haya un gran agujero en el duro cristal. Veo que todos corren hacia donde me encuentro. Alzo la pistola y consigo matar a unos cuantos lobos desde mi invisibilidad, entre ellos Yan, antes de salir corriendo hasta dónde se encuentran los demás. No es agradable tener a una manada de hombres lobo intentando matarte, pero es divertido ver como, confundidos, buscan al atacante. Una chica de cabello oscuro recogido en una trenza se arrodilla junto a Yan llorando desconsolada. Corro antes de llegar a sentirme culpable con el corazón desbocado. <<En el fondo no eres tan diferente a mí>> suena Jason en mi cabeza. Intento obviar la voz. <<Yan tenía la misma culpa de ser asesinado como lo fue tu querida madre >> Cállate. No puedo dejar de escuchar su voz, y lo peor es que tiene razón. De repente la luz del pasillo lateral por el que corría se apaga.
- Alec, corre - Kyle me agarra del brazo inesperadamente - entra.- Me mete en una de las habitaciones oscuras. - Joder tío esto es de locos. - Enciende una pequeña linterna y veo que estamos en una de las habitaciones de rehabilitación. Yo mismo estuve allí.
- ¿qué ha pasado? - Kyle me mira muy serio y veo que parte de la mandíbula y la mejilla izquierda la tiene en carne viva - ¿qué coño te ha pasado? - digo alarmado examinando la herida. Parece grave. - ¿Y Oliver y Claudia?
- Están fuera, no tengo tiempo de explicártelo pero son unos putos cabrones, esto es lo que te hace el polvo de plata. Escúchame tenemos que salir cagando leches, buscar a Melanie y Mía y alejarnos todo lo que podamos, esta gente no buscan el maldito conversor. Dudo que exista esa cosa. Son repudiados de la sociedad. Tipos con los que la gente no se mete y esto va a ser un baño de sangre. No sé qué quieren pero seguro que nada bueno.
- ¿Y para qué nos querían a nosotros? - pregunto con la boca abierta ¿qué coño pasaba?
- Vamos, somos fuertes y conocemos el lugar. No creo que sea la única razón pero ahora mismo lo que quiero es salir de aquí.
- Tenemos que encontrar a las chicas. Y a Isaac. Tenemos que quitarles lo que quieren.
- ¿Estás loco? - pregunta irónico - hay miles de criaturas queriendo matarle o matar a quién lo intente.
- Kyle él tiene respuestas...
- Y tú vas a tener un hijo, despierta de una vez, joder.- parece molesto y frunzo el entrecejo.
- Vale, ve a por las chicas y yo a por ese gilipoyas. Si me pasa algo, cuida de mi hijo. Y dile a Mel que la quiero. Tengo que hacerlo.
- El heroísmo es de cobardes y...
Me dice algo pero yo ya he abierto la puerta y he salido corriendo ¿el heroísmo es de cobardes? ¿Tenía sentido? Y lo más importante ¿dónde estaba Isaac?¿Dónde estaba siempre? Corrí en dirección contraria de hacía donde estaba hiendo y me meto en su despacho falto de aire.
- Siempre pensé que sería Oliver quién me matara. - dice Isaac a mis espaldas.
- No te voy a matar todavía, vengo a salvarte - le contesto sin girarme. - aunque comprendo por qué piensas que quiero matarte tenemos prisa.
- No me fío de tí - me giro y le sonrío.
- El sentimiento es mutuo. - Isaac se ríe y se levanta con las manos a su espalda. Es un gigante.
- Lo entiendo, pero ¿qué buscáis?
- No, qué buscan. Me dijeron algo de un conversor pero creo que no es el caso. Coje un arma. - saco la otra pistola de la cinturilla y se la tiendo - como se te ocurra usarla contra mí pierdes a la única persona que quiere ayudarte.
Abro la puerta y me asomo, un chico me ve e intenta disparame. Le da a la puerta y acto seguido le disparo en el pecho con un movimiento rápido, equilibrando el peso de la pistola en mi mano.
- ¿cuál es el camino más corto para salir sin que nos maten?
- Corre hacia la entrada principal.
- ¿Qué? - digo - Tiene que estar repleta de gente.
- Hazme caso ¿quieres? Pero da un rodeo. No vayas por el pasillo principal.
Corremos hombro con hombro. Yo soy más rápido pero no puedo permitirme el lujo de dejarle atrás. Procuro disparar a los que intentan detenernos en sitios que se puedan curar. Pero Isaac va directo a la cabeza. Lo que más duele es que reconozco algunos de los rostros. Pasamos por los pasillos laterales. Esto es un laberinto. Lleno de puertas a todos lados y más pasillos. Llegamos al pasillo que da directamente a la grieta. Corremos y dejo que Isaac pase antes cuando veo a Trevor que me apunta con una pistola. No me da tiempo a disparar así que corro a la salida. Dispara. Grito de dolor e intento seguir adelante con el rostro encogido. No era una bala normal. Era una bomba de polvo de plata que ha explotado en mi espalda. En carne viva y sangrante. Sentía como se me clavaba en la piel. Al salir caigo al suelo y siento que alguien me alza y empieza a correr.
- Kyle... - digo con los dientes apretados.
- Ya está amigo, estoy aquí - es el que me sujeta. Escucho a gente a nuestro alrededor correr.