Camino junto a Isaac algo distraído mientras el me grita y chilla que soy un inconsciente, un inmaduro que no se toma en serio ni su propia salud. Me cuesta concentrarme en lo que dice y el dolor de cabeza no me lo permite así que simplemente camino mirándo todo lo de mi alrededor, fijándome en cada detalle. Subimos las escaleras y avanzamos por el pasillo hasta llegar a mi puerta. Justo cuando Isaac se dispone a abrirla se escucha un tremendo estruendo abajo, y empiezan a haber gritos ¿Qué habrá pasado? Me dispongo a seguir a mi jefe.
- Eh ¿Dónde vas? - me dice Isaac.
- Contigo, quiero ver lo que ha pasado- Isaac niega con la cabeza.
- Ni de broma, has tenido una conmoción cerebral grave y sabes que no puedes, descanso hasta...
- Hasta que Gilligan diga lo contrario, lo sé - termino la frase poniendo los ojos en blanco y me vuelvo a mi habitación, la abro y me meto dentro de la habitación, definitivamente no deví haber entrado, en la cama de Mia la veo a ella y a Kyle completamente desnudos el uno contra el otro. Me doy la vuelta para no seguir mirando.
- ¡Por Dios Kyle! - digo en voz alta mientras salgo de la habitación. Él, alarmado mientras salgo se aparta de ella y se pone unos pantalones mientras sale en mi busca. Mientras tanto yo intento olvidar la escena que acabo de presenciar y el dolor que me martillea la cabeza.
- Alec, - suena la voz de Kyle a mis espaldas y me vuelvo - lo siento tío, no estaba planeado. - sonríe - ¿Que tal con Melanie?
- Pues no mucho, Isaac me pilló fuera y me acompañó hasta aquí. - entonces le aviso - yo que tu la próxima vez pondría el pestillo, estuvo a punto de abrir la puerta y en vez de ver lo que ví lo hubiera visto él. - La cara de Kyle no tiene precio, con los ojos de par en par.
- Dios santo... Por eso mínimo cambian a uno de los dos de habitación... - dice él pensativo - habrá que buscar otro sitio...
- Vale, mientras tú piensas hazme el favor de entrar y decirle a Mia que se vista, como me pillen otra vez fuera tendré que volver a soportar a Gilligan y su manía de que como me de un pequeño golpe en la cabeza aunque sea con la almohada podría morir...
- De acuerdo de acuerdo... ¿Sabes que he desvirgado a a Mia? - dice como si fuera la cosa mas normal del mundo. Procuro no responder. - ¿Es cierto lo que dicen de ti? - frunzo el ceño.
- ¿El qué dicen? - Kyle se me queda mirando con una sonrisa.
- ¿A los once? - Sonrío de oreja a oreja. Nunca cambiará.
- A los once amigo. Pero no soy un buen ejemplo a seguir. - ambos entramos en la habitación cuando Mia entra en el servicio y me siento en la litera de abajo. Gilligan no quería que me pusiera abajo pero le convencí alegando de que sería mucho peor que me cayera de la litera de arriba que un pequeño golpe en la de abajo con la litera superior.
Me tumbo sobre la cama y cierro los ojos pellizcándome el puente de la nariz. Me duele la cabeza y, aunque a penas recuerdo que pasó antes de despertarme aquí hay algunas imágenes que me inquietan. Cómo por ejemplo estar agazapado en una de las esquinas de la cocina mientras observo, sin lágrimas en los ojos los cuerpos inertes de mis padres hechos trizas y sangre por todas partes. Me estremezco. Es de lo poco que recuerdo, pero es lo que mas me duele. Quizás si no hubiera estado en casa, o si me hubiera alejado de allí nada hubiera ocurrido. Me hubiera marchado al bosque y quizás ellos podrían haberlo superado y llegado a ser felices. No bajo una tumba.
Llaman a la puerta. Kyle abre mientras yo me apoyo sobre mis codos para incorporarme.
Melanie.
- Hola Kyle ¿Está Alec? - su voz es aguda y suave hace que me levante de la cama y avance hasta la puerta.
- Hola - sonrío levemente y termino de abrir la puerta mientras miro a Kyle. Lo comprende. Se va. - Pasa no te quedes fuera, no vaya a ser que te coman los lobos.
- Lo dudo mucho - sonríe y entra - ¿Qué tal estas? - Tiene una sonrisa preciosa, de dientes pequeños y muy rectos. Aunque claro, si te fijas bien, no hay nada que me desagrade de ella.
- Estoy bien, Gilligan es demasiado exagerado. - ella baja la mirada y me acerco a ella. Le acaricio el brazo con la punta de los dedos de arriba a abajo y nos quedamos muy cerca el uno del otro. Dibujando círculos sobre su piel queriéndola cada vez más cerca mía.
- ¿Qué buscas exactamente? - me pregunta en un susurro. - Yo no quiero una relación a la que no lleve a ninguna parte. Estoy cansada de perder el tiempo.
Me acerco más a ella y le beso la clavícula subiendo por el cuello, siguiendo la figura de la mandíbula.
- No se lo que busco - respondo entre beso y beso - pero se qué quiero, y te quiero a ti...
- No quiero... Se que va a sonar bruto, pero todavía no quiero... Eso, quiero que si, vamos a conocernos no haya todavía, eso. - suelto una carcajada y sonrío. No estoy enamorado, pero me gusta.
- Eh ¿Dónde vas? - me dice Isaac.
- Contigo, quiero ver lo que ha pasado- Isaac niega con la cabeza.
- Ni de broma, has tenido una conmoción cerebral grave y sabes que no puedes, descanso hasta...
- Hasta que Gilligan diga lo contrario, lo sé - termino la frase poniendo los ojos en blanco y me vuelvo a mi habitación, la abro y me meto dentro de la habitación, definitivamente no deví haber entrado, en la cama de Mia la veo a ella y a Kyle completamente desnudos el uno contra el otro. Me doy la vuelta para no seguir mirando.
- ¡Por Dios Kyle! - digo en voz alta mientras salgo de la habitación. Él, alarmado mientras salgo se aparta de ella y se pone unos pantalones mientras sale en mi busca. Mientras tanto yo intento olvidar la escena que acabo de presenciar y el dolor que me martillea la cabeza.
- Alec, - suena la voz de Kyle a mis espaldas y me vuelvo - lo siento tío, no estaba planeado. - sonríe - ¿Que tal con Melanie?
- Pues no mucho, Isaac me pilló fuera y me acompañó hasta aquí. - entonces le aviso - yo que tu la próxima vez pondría el pestillo, estuvo a punto de abrir la puerta y en vez de ver lo que ví lo hubiera visto él. - La cara de Kyle no tiene precio, con los ojos de par en par.
- Dios santo... Por eso mínimo cambian a uno de los dos de habitación... - dice él pensativo - habrá que buscar otro sitio...
- Vale, mientras tú piensas hazme el favor de entrar y decirle a Mia que se vista, como me pillen otra vez fuera tendré que volver a soportar a Gilligan y su manía de que como me de un pequeño golpe en la cabeza aunque sea con la almohada podría morir...
- De acuerdo de acuerdo... ¿Sabes que he desvirgado a a Mia? - dice como si fuera la cosa mas normal del mundo. Procuro no responder. - ¿Es cierto lo que dicen de ti? - frunzo el ceño.
- ¿El qué dicen? - Kyle se me queda mirando con una sonrisa.
- ¿A los once? - Sonrío de oreja a oreja. Nunca cambiará.
- A los once amigo. Pero no soy un buen ejemplo a seguir. - ambos entramos en la habitación cuando Mia entra en el servicio y me siento en la litera de abajo. Gilligan no quería que me pusiera abajo pero le convencí alegando de que sería mucho peor que me cayera de la litera de arriba que un pequeño golpe en la de abajo con la litera superior.
Me tumbo sobre la cama y cierro los ojos pellizcándome el puente de la nariz. Me duele la cabeza y, aunque a penas recuerdo que pasó antes de despertarme aquí hay algunas imágenes que me inquietan. Cómo por ejemplo estar agazapado en una de las esquinas de la cocina mientras observo, sin lágrimas en los ojos los cuerpos inertes de mis padres hechos trizas y sangre por todas partes. Me estremezco. Es de lo poco que recuerdo, pero es lo que mas me duele. Quizás si no hubiera estado en casa, o si me hubiera alejado de allí nada hubiera ocurrido. Me hubiera marchado al bosque y quizás ellos podrían haberlo superado y llegado a ser felices. No bajo una tumba.
Llaman a la puerta. Kyle abre mientras yo me apoyo sobre mis codos para incorporarme.
Melanie.
- Hola Kyle ¿Está Alec? - su voz es aguda y suave hace que me levante de la cama y avance hasta la puerta.
- Hola - sonrío levemente y termino de abrir la puerta mientras miro a Kyle. Lo comprende. Se va. - Pasa no te quedes fuera, no vaya a ser que te coman los lobos.
- Lo dudo mucho - sonríe y entra - ¿Qué tal estas? - Tiene una sonrisa preciosa, de dientes pequeños y muy rectos. Aunque claro, si te fijas bien, no hay nada que me desagrade de ella.
- Estoy bien, Gilligan es demasiado exagerado. - ella baja la mirada y me acerco a ella. Le acaricio el brazo con la punta de los dedos de arriba a abajo y nos quedamos muy cerca el uno del otro. Dibujando círculos sobre su piel queriéndola cada vez más cerca mía.
- ¿Qué buscas exactamente? - me pregunta en un susurro. - Yo no quiero una relación a la que no lleve a ninguna parte. Estoy cansada de perder el tiempo.
Me acerco más a ella y le beso la clavícula subiendo por el cuello, siguiendo la figura de la mandíbula.
- No se lo que busco - respondo entre beso y beso - pero se qué quiero, y te quiero a ti...
- No quiero... Se que va a sonar bruto, pero todavía no quiero... Eso, quiero que si, vamos a conocernos no haya todavía, eso. - suelto una carcajada y sonrío. No estoy enamorado, pero me gusta.
- Melanie, ni aunque me lo permitieras podría... Gilligan me prohíbe hacer deporte y me dejó bien claro que son todos los tipos incluido... Eso. - le digo mientras le agarro la mano. Está tensa a mi lado. - Además, para una principiante debe ser muy complicado... - le susurro al oído y ella se estremece. Al cabo de un segundo se separa de mi de golpe.
No he cerrado la puerta. Un chico unos diez centímetros más alto que yo y con bastante masa muscular se acerca a la habitación con una expresión no muy agradable. Jason.
Me agarra del cuello de la camisa y me mira muy de cerca. Me recuerda a un toro de dibujos animados. Una sonrisa irónica amenaza con curvar mi rostro.
- Hombre, Jason, que alegría de verte ¿Cómo tú por aquí? - sin poder evitarlo, al final sonrío.
- Como te vuelva a ver a menos de un kilómetro de ella, te juro que te arranco los ojos de las cuencas chupasangre. - dejo de sonreír y hago como el que le teme.
- Claro, perdona, perdona Jason, no me acercaré más... - me suelta con una sonrisa que inspira superioridad. Tanto cuerpo para tan poco cerebro. Al darse la vuelta me abalanzo sobre el por detrás y, le paso un brazo por el cuello ahogándolo apretándolo contra mí. - Ahora escúchame tu Jason, no me das miedo y, Melanie, es mía así que vive con ello. - Jason suelta una carcajada que se escucha por toda la residencia, algo ahogada por la presión de mi brazo.
- ¿Te crees que es una santa? - dice entre dientes - es mi novia capullo. - la presión que ejerzo sobre su cuello desciende durante un segundo de sorpresa, suficiente para que Jason me empuje contra la pared con su propio peso y me choque contra la pared. Directamente el golpe a la cabeza.
Pierdo el conocimiento.
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